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El partido de Emmanuel Macron sufre su primer revés en las elecciones al Senado francés

Logotipo de El Mundo El Mundo 24/09/2017 ENRIC GONZÁLEZ

El Senado se ha convertido en un peligroso escollo para

Emmanuel Macron

. Las elecciones parciales para renovar la cámara alta francesa entregaron hoy a Los Republicanos, el gran partido de la derecha, una amplia mayoría, y dieron un cierto aliento a los socialistas. La República En Marcha, la formación presidencial, quedó por debajo de los 30 escaños. Con este resultado, Macron tendrá muy difícil conseguir la mayoría cualificada en ambas cámaras para acometer sus planes de reforma constitucional.

© Proporcionado por elmundo.es

Macron daba por seguro, en julio, que dispondría de al menos 555 escaños en el Parlamento (la suma de la Asamblea Nacional y el Senado) y que, por tanto, podría reformar la Constitución para reducir el número de parlamentarios. A la hora de la verdad, le faltan unos 150 para llegar a esa cifra. Si quiere aplicar su programa tendrá que obtener el apoyo simultáneo de sectores de Los Republicanos y del Partido Socialista, algo no imposible pero ciertamente difícil.

La Quinta República atribuye al Senado la función de ancla del sistema y, mediante un complejo mecanismo, lo mantiene al margen de los bandazos electorales. Para empezar, los ciudadanos no votan. Son 75.000 grandes electores, entre concejales y consejeros regionales y departamentales, quienes participan. Además, hay escaños que se rigen por el sistema mayoritario y otros que se distribuyen por el sistema proporcional. Y en cada elección se renueva sólo la mitad de los 350 miembros. La falta de implantación local de La República En Marcha, un partido formado hace solamente un año y que jamás ha participado en unas elecciones municipales, ha implicado un grave revés para los intereses del presidente.

El poder de atracción desplegado por Macron en cuanto se hizo obvio que alcanzaría la jefatura del Estado le permitió romper los dos grandes partidos tradicionales, republicanos y socialistas, y captar numerosos diputados de ambas formaciones. Pero, cuatro meses después, el magnetismo se ha disipado. La vieja política sobrevive, al menos en el Senado, donde el

Frente Nacional

tampoco prospera: sigue con sólo dos senadores.

Para reformar la Constitución, Macron necesita tres quintos del total entre diputados y senadores. Es decir, al menos 555 votos. Es muy difícil que los consiga. Si el Senado se convierte en una cámara de bloqueo, el presidente puede recurrir a un referéndum. Se trata, sin embargo, de una opción de altísimo riesgo: los franceses suelen utilizar los referéndums para castigar al poder. En 1969, Charles de Gaulle tuvo que dimitir tras perder un referéndum. En 2005,

Jacques Chirac

convocó un referéndum sobre la Constitución europea y lo perdió.

El actual presidente del Senado, el conservador Gérard Larcher, que muy probablemente mantendrá el cargo tras la renovación, dijo hoy que los grandes electores se habían manifestado "contra la arrogancia" de Emmanuel Macron y contra el rodillo parlamentario que ha venido utilizando en la Asamblea Nacional, donde dispone de una amplia mayoría absoluta. "El presidente tendrá que volver a dialogar, a negociar y a pactar", dijo Larcher, segunda autoridad de la República y sustituto del presidente en caso de renuncia, inhabilitación o fallecimiento de éste.

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