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El pinchazo de la burbuja de la deuda periférica

El Mundo El Mundo 05/06/2014 JAVIER SANTACRUZ CANO

La caída de las primas de riesgo en la deuda pública periférica no se explica, en su totalidad, por una mejor situación de la economía. En los últimos ocho meses en Europa han confluido dos factores principales que han provocado una tormenta perfecta en los mercados financieros.

En primer lugar, las peores expectativas de crecimiento económico en los países emergentes, unidas al ajuste de la economía china y los conflictos civiles, han provocado una huida de capitales, preferentemente hacia Europa y, en menor medida, hacia EEUU. En segundo lugar, en la Eurozona existen aún varios programas de expansión monetaria como las LTRO (préstamos a la banca a largo plazo con pacto de devolución), el programa de compra de bonos SMP puesto en marcha en 2010 y, en Reino Unido, fondos como el FLS de crédito al sector privado y el QE de 375.000 millones de libras esterlinas.

La confluencia de estas dos circunstancias ha dado lugar a un exceso de dinero creciente en los mercados mayoristas, cuantificable en 200.000 millones. Los inversores, ante esta situación, buscan en el mercado aquellos activos que generan alta rentabilidad y moderado o bajo riesgo en un entorno de tipos de interés próximos a cero o, incluso, negativos en términos reales (descontada la inflación).

El activo que reúne todas estas cualidades es, hoy por hoy, la deuda pública y, especialmente, la periférica. Desde 2010 el incremento de las primas de riesgo de Grecia, Portugal, Irlanda o España dejó a estos bonos con altísimas rentabilidades, que debían compensar el riesgo inherente a posibles quitas o quiebras de estos Estados. La acción de los socios europeos y las compras avaladas de deuda por el BCE han minimizado el riesgo de quitas futuras y, por ello, el balance rentabilidad-riesgo se inclina abrumadoramente hacia la rentabilidad.

Europa y, especialmente, el mercado de bonos periféricos, está absorbiendo una entrada de capital proveniente de emergentes cuya estimación más conservadora arroja un total de cuatro billones de euros (unas cuatro veces la riqueza que se genera en un año en España). A ello se añade la circulación en el mercado de 800.000 millones provenientes de los préstamos LTRO, de los que ya se ha amortizado una parte y 164.500 millones pertenecientes al programa SMP.

Esta situación de desplome de los costes de financiación, que puede calificarse como burbuja en la deuda soberana, es alimentada cuanto más crece el volumen de bonos que circulan en el mercado. De forma inesperada, el presidente del BCE, Mario Draghi, ha advertido de esta burbuja, enfriando los ánimos en el mercado y dando pistas para la reunión de hoy. Draghi sabe que volver a activar la máquina de hacer dinero implicará seguir hinchando esa burbuja y multiplicar los riesgos.

Si el BCE no interviene hoy y mantiene el calendario de amortización de LTRO y SMP, el exceso de liquidez comenzará a reducirse de forma significativa y clarificará qué activos tienen realmente potencial de crecimiento y cuáles no, lo que implica que el rendimiento de los bonos periféricos empiece a aumentar. Esto implicará una corrección importante en Bolsas y el pinchazo en la burbuja de la deuda bonos.

Javier Santacruz Cano es economista investigador en Essex y Civismo.

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