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El plan de Estados Unidos para convertirse en el líder mundial de los coches autónomos

El Confidencial El Confidencial 20/09/2016 Teknautas

La llegada del vehículo autónomo es una realidad a la que los diferentes gobiernos del planeta van a tener que hacer frente tarde o temprano. Y Estados Unidos ha querido ponerse al frente para marcar las primeras pautas de lo que debería ser una conducción segura en la que el ser humano dejará de jugar un papel esencial a la hora de transportarse de un punto a otro en un vehículo de cuatro ruedas.

El Departamenteo de Transporte, junto a la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA), acaban de hacer publicas unas primeras recomendaciones sobre las regulaciones que se deberían acometer a nivel nacional en suelo estadoundiense. El documento, de 116 páginas, está estructurado en torno a quince puntos con los que se pretenden acotar todos los aspectos relacionados con el futuro de la conducción.

El propio Barack Obama ha reconocido la necesidad de que el vehículo autónomo esté regulado. Una tecnología que puede mitigar las más de 35.000 muertes al año en carretera en Estados Unidos es más que bienvenida, pero necesita acotarse para que conductores, peatones y vehículos convivan en armonía.

Estos son los quince puntos sobre los que se estructura el documento:

Registro y difusión de datos

Los fabricantes deben ser capaces de registrar todos los movimientos de un vehículo, tanto en su fase de pruebas como cuando circulen en la calle, para estudiar problemas en le funcionamiento de los sistemas, degradaciones o fallos que puedan ayudar a esclarecer un incidente. Esa información debe respetar los acuerdos de privacidad que cada compañía haya acordado con los consumidores.

(Reuters) © Proporcionado por El Confidencial (Reuters)

Privacidad

El documento habla sobre la necesidad de respetar la privacidad de los conductores. Por ello, los fabricantes deberán ser transparentes, ofrecer diferentes opciones sobre la recolección de datos y utilizarlos sólo cuando sea necesario para esclarecer algún asunto importante. 

Seguridad del sistema

Los fabricantes deben ser capaces de diseñar sus vehículos para que estos estén libres de riesgos que puedan poner en peligro a los integrantes del coche o a los peatones. El sistema debe ser capaz de poner al coche en un modo seguro para sus ocupantes incluso cuando se produce un error eléctrico, electrónico, mecánico o del 'software'.

Ciberseguridad del vehículo

El informe advierte de que se trata de un área en constante evolución que necesitará de un estudio más detallado antes de establecer unas recomendaciones a nivel federal. En general, este punto hace hincapié en la necesidad de construir sistemas que sean capaces de aguantar ataques informáticos que puedan afectar tanto al funcionamiento del coche como a la seguridad de los pasajeros.

Conjunto de cámaras y radares a bordo de un Ford Fusion. (Reuters) © Proporcionado por El Confidencial Conjunto de cámaras y radares a bordo de un Ford Fusion. (Reuters)

Interacción entre humano y máquina

El Departamento de Transporte estima que la interfaz del vehículo debe ser capaz de informar al ocupante de cinco situaciones: que los sitemas funcionen de manera correcta; que está en modo autónomo; que no está disponible para conducir en modo autónomo; que haya un fallo en el sistema del vehículo o que avise cuando sea necesario que el conductor tome el control del vehículo. También será necesario que el vehículo informe de su rendimiento así como de sus intenciones en la carretera.

Riesgos ante un choque

Los fabricantes deben desarrollar e incluir nuevas tecnologías que aprovechen la información recogida por los sensores de los coches. El informe avisa a los fabricantes que deben tener muy en cuenta la posibilidad de que otros vehículos se estrellen contra estos vehículos. El informe no pone pegas a la configuración de los asientos pero recalca que será necesario que pasen los pertinentes controles de seguridad y también establece medidas que deberán respetar los vehículos que circulen vacíos.

Educación y entrenamiento del consumidor

El Departamento de Transporte insiste en la necesidad de que los conductores pasen por un proceso de entrenamiento que les ponga al corriente de las diferencias que implica el uso de un vehículo autónomo respecto a un coche convencional.

El informe aconseja que los fabricantes establezcan programas de prueba para que los conductores puedan conocer los vehículos de primera mano antes de comprarlos.

Registro y Certificación

Este apartado explica la necesidad de que los fabricantes de vehículos proporcionen información relevante sobre los vehículos que fabrican. Como el grado de automatización de los coches variará con los años y puede ampliarse mediante descargas de 'software', el Departamento de Transporte cree que sería conveniente que esa información estuviera actualizada. Además, también recomiendan que se proporcione información a los conductores para que le conductor conozca todas las funciones que su coche puede llevar a cabo.

Comportamiento tras un accidente

Los fabricantes deben certificar que los elementos críticos para el funcionamiento del vehículo están en perfecto funcionamiento después de un accidente. En caso contrario, el vehículo no debería poder circular.

Un Lexus con la tecnología de conducción autónoma de Google. (Reuters) © Proporcionado por El Confidencial Un Lexus con la tecnología de conducción autónoma de Google. (Reuters)

Leyes locales, estatales y federales

El documento recuerda que, en algunos casos concretos, los conductores pueden saltarse las normas de circulación por lo que los vehículos autónomos también deberían poder hacerlo. Como la legislación cambia en cada estado, e incluso en cada ciudad, cada coche debería ser capaz de cumplir con las leyes del territorio en el que se encuentre.

Consideraciones éticas

Los coches deben atenerse a tras factores al circular: seguridad, mobilidad y legalidad. En algunos casos, no es posible cumplir con los tres por lo que los vehículos deberán ser capaces de resolver esos conflictos. El punto más jugoso habla de la seguridad del conductor respecto a la de otros conductores o peatones. En ese punto, el documento cree que el resultado de ese incidente debería ser aceptable. Para lograrlo, será necesario desarrollar algoritmos que resuelvan estas situaciones y que cuenten con un alto grado de aceptación.

Diseño operacional

En el documento se detalla la necesidad de que los distintos sistemas que regulan el funcionamiento del vehículo estén claramente señalizados. Entre esos sistemas se encuentran los tipos de carretera en los que puede circular con seguridad, el área geográfica, los límites de velocidad o las condiciones ambientales (metereológicas y de luminosidad). Si el vehículo no puede operar de manera segura en alguno de esos entornos, debería pasar a control manual.

El Model 3 de Tesla va a ser uno de los primeros coches autónomos de producción masiva. (Reuters) © Proporcionado por El Confidencial El Model 3 de Tesla va a ser uno de los primeros coches autónomos de producción masiva. (Reuters)

Detección y respuesta ante objetos y eventos

En este punto se detallan las situaciones en las que un vehículo tendrá que tomar decisiones frente a eventos en la carretera (ya sean peatones, ciclstas, animales u objetos que puedan alterar el comportamiento del coche) o incluso frente a otras condiciones poco usuales como policías dirigiendo el tráfico o trabajadores de emergencias. Entre las muchas situaciones que detalla el documento se encuentran la necesidad de que los vehículos autónomos sean capaces de ejecutar con seguridad maniobras como la entrada a una autovía, la detección y respuesta ante vehículos estacionados o la navegación en las rotondas.

El vehículo autónomo debería ser capaz de prever los escenarios habituales antes de un accidente (pérdida del control, dos vehículos en una ruta que colisiona, choques de frente o por detrás) para que el coche actúe de manera segura. En caso de no ser capaz de prever esta situación, debería entrar en un modo seguro para evitar riesgos innecesarios.

Activar el modo seguro

Los fabricantes deben asegurarse de que sus vehículos cuentan con las herramientas necesarias para entrar en un modo seguro si alguno de los sistemas vitales para el funcionamiento autónomo está dañado. El informe recuerda que es posible que el conductor no esté capacitado para conducir (por falta de atención, por estar bajo los efectos del alcohol, por viajar adormilado...) o que no haya un conductor en el habitáculo. El modo seguro puede variar entre varios rangos hasta llegar a parar el coche por completo.

Métodos de validación

El Departamento de Transporte aconseja que los fabricantes pasen diferentes pruebas para demostrar que sus vehículos autónomos son seguros. Dichas pruebas deberán combinar simulaciones, pruebas en circuitos cerrados así como otras en carreteras y deberán ser llevadas a cabo por fabricantes, proveedores e incluso terceras partes.

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