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El 'plan estratégico' de EEUU para mantener su dominio militar mundial

El Confidencial El Confidencial 04/09/2016 Pepe Cervera

Cuando los Estados Unidos se han enfrentado a lo largo de la historia a un rival que iguala o supera sus capacidades militares ha optado por apoyarse en una revolución tecnológica para recuperar la supremacía. Se consideran ‘contrapesos estratégicos’ ('offset strategy') las armas nucleares tácticas desarrolladas durante los años 50 para compensar la superioridad numérica de las divisiones acorazadas soviéticas en Europa y más tarde el armamento ‘inteligente’ de precisión durante las décadas de los 70 y 80. Ahora el progresivo avance de los sistemas de armamento de China y (sobre todo) Rusia tienen preocupados a los estrategas del Pentágono, que abogan por poner en marcha un 'Tercer Contrapeso' estratégico que recupere la ventaja perdida.

La idea es apostar por aquellas tecnologías en las que los EEUU cuentan con ventaja sobre sus potenciales rivales; esta vez en dominios exóticos como el armamento inteligente no tripulado, la Inteligencia Artificial, las armas electromagnéticas y láser e incluso la robótica aplicada a la mejora de los soldados humanos. Para compensar la superioridad numérica y la capacidad del armamento de China y Rusia, tecnología futurista.

Poner en práctica estas ideas es harina de otro costal. Los conceptos que se manejan pueden sonar muy etéreos, pero algunos de ellos ya se han comprobado y hasta se pueden aplicar a los vehículos y sistemas ya existentes. Para otros habrá que desarrollar nuevo armamento que disponga de las capacidades adecuadas, cosa que como ya se está viendo con el cañón electromagnético o los láseres de combate no está libre de problemas y retrasos.

Un concepto clave es el de sistemas no tripulados capaces de coordinarse entre sí y de llevar a cabo acciones de tipo ‘enjambre’ ('swarm') por medio de la inteligencia artificial. En los ‘enjambres’ cada uno de los elementos actúa por su cuenta, pero se organiza con los demás para dispersarse dificultando la puntería enemiga y concentrarse en ataques múltiples cuando convenga. Este tipo de sistemas se basan en 'software' y en vehículos no tripulados, y su viabilidad y potencial ya han sido demostradas. En 2014 La Oficina de Investigación Naval presentó en público CARACaS ('Control Architecture for Robotic Agent Command and Sensing', arquitectura de control para mando y sensores robóticos), un 'software' en parte derivado del que la NASA desarrolló para el control de los ‘rover’ marcianos.

CARACaS © Proporcionado por El Confidencial CARACaS

CARACaS puede instalarse como módulo autónomo en cualquier tipo de pequeña embarcación y es capaz de controlarlas y de organizar patrones de movimiento autónomo de tal modo que un ‘enjambre’ de lanchas puede escoltar a un buque mayor y actuar para protegerlo cuando aparecen obstáculos u otros barcos. En la presentación de 2014 se demostró con 13 lanchas, pero pueden ser más. Se trata de la versión automatizada de las tácticas de ‘enjambre’ usadas por rivales como Irán para poner en jaque a navíos estadounidenses.

El mismo tipo de programas podrían controlar hordas de pequeños aviones no tripulados como el prototipo Perdix, que pueden ser lanzados desde un avión de combate para llevar a cabo diferentes funciones (señuelos, confusión de sensores, ataque a aviones enemigos) y que ya han demostrado su capacidad de volar en ‘enjambres’ de 25 aparatos. Complementados y lanzados desde 'aviones arsenal' y empleando los sofisticados sensores y capacidades analíticas de los nuevos aparatos furtivos podrían encarnar nuevos modos de combate hasta ahora inimaginables.

Con respecto a vehículos y sistemas no tripulados las posibilidades se extienden más allá, e incluyen submarinos o barcos autónomos diseñados para seguir submarinos de combate enemigos de modo persistente con el fin de mantenerlos localizados o para cazar y destruir minas. Y también ‘vainas submarinas’ sembradas a modo de minas y conteniendo diversos tipos de armas o sensores desplegables en el momento oportuno, en conjunción son sensores sonar fijos en el fondo del océano con capacidad para detectar navíos enemigos del estilo de la línea SOS US de la Guerra Fría, pero con las capacidades de automatización y procesamiento actuales.

El objetivo es sobrecargar e inutilizar los sensores y las capacidades analíticas de los sistemas de mando enemigos presentando una multiplicidad de señales que desborden las redes de mando y control enemigas. De este modo la superioridad estadounidense en Inteligencia Artificial y Robótica podría compensar los avances realizados por los potenciales adversarios con sus sistemas de denegación de área (A2/AD) sin por ello poner en riesgo la vida de soldados, aviadores y marinos. Esta superioridad tecnológica se podría extender incluso a suplementar las capacidades de los combatientes por medios tecnológicos; se ha llegado a hablar de ‘equipos humano/robot’ o de ’soldados aumentados’ como posibilidades reales y no tan alejadas como cabría imaginar.

Drones Perdix © Proporcionado por El Confidencial Drones Perdix

Armas de ciencia ficción

Pero no sólo detectando al enemigo y esquivando sus golpes se ganan las guerras; también hace falta golpear. Y para ello el ‘Tercer Contrapeso’ promueve el desarrollo de sistemas de armamento nuevos con capacidades muy superiores a las convencionales que compensen la inferioridad numérica que se prevé tengan las plataformas de los EE UU en futuros escenarios de combate. Armas como los cañones electromagnéticos que iban a ser instalados en los nuevos cruceros Zumwalt y que pueden llegar a tener un alcance de casi 200 km y una pegada letal. Ahora el Pentágono estudia usar parte de las tecnologías derivadas del cañón electromagnético para aumentar el alcance y letalidad de la artillería convencional ya existente.

También existen numerosas iniciativas de desarrollo de armamento láser, que cuenta con ventajas como ‘munición’ infinita y gran velocidad de disparo a la hora de enfrentarse a algunas amenazas como drones o misiles; los láseres y las armas de energía dirigida pueden emplearse asimismo en cegar los sensores enemigos. Alguno de los prototipos como el LaWS ya ha sido puesto a prueba en despliegues operacionales; actualmente sirve como arma defensiva en el USS Ponce.

No hay que olvidar que éstas son las tecnologías de las que el Pentágono ha decidido hablar en público, como forma de hacer saber a los potenciales adversarios el tipo de amenazas a las que se podrían enfrentar. Otros sistemas que se han propuesto están mucho más ocultos y se conoce poco de ellos más allá de ciertas indicaciones de que se están investigando. En este apartado están tecnologías como interfaces humano-máquina e incluso soldados ‘mejorados’, dotados de capacidades superiores a las del humano corriente; la incorporación de sensores, o de sistemas robóticos para aumentar la fuerza física o la resistencia del cuerpo humano podrían multiplicar la efectividad de cada soldado, marino o aviador y contribuir así a compensar las deficiencias en número.

Porque al fin y al cabo de eso se trata: de aumentar la capacidad de combate reduciendo al mismo tiempo la cantidad de bajas potenciales. Las realidades demográficas son las que son, y para mantener su hegemonía militar los Estados Unidos tienen que compensar con tecnología sus desventajas en número, especialmente ahora que las capacidades de sus ‘cuasi-pares’ suponen una amenaza real a los sistemas de combate ya desplegados y la tolerancia a las bajas ha alcanzado mínimos históricos en la sociedad estadounidense. El ‘Tercer Contrapeso’ servirá para compensar esas desventajas  mantener la posición dominante, si  las fuerzas armadas EE UU son capaces de desarrollar y mantener una ventaja apreciable en estos campos tecnológicos.

Sistema LaWS. (Wikipedia) © Externa Sistema LaWS. (Wikipedia)
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