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El PP gana pálidamente, el PSOE capota y ERC encabeza Catalunya

La Vanguardia La Vanguardia 26/05/2014 Enric Juliana
El PP gana pálidamente, el PSOE capota y ERC encabeza Catalunya © LaVanguardia.com El PP gana pálidamente, el PSOE capota y ERC encabeza Catalunya

España es, junto con Alemania e Italia, uno de los países grandes de la Unión Europea en los que el partido en el gobierno ha logrado ganar las elecciones europeas. Victoria escuálida, pero victoria. El Partido Populargana las elecciones con un 26%, tres puntos por delante del PSOE. El PP gana y todo lo demás es un lío. Con esta conclusión, la derecha española ya podría encender un habano.

El PP gana en España y Artur Mas pierde en Catalunya. He ahí la noticia que más deseaba escuchar Mariano Rajoy ayer por la noche. El PP vence, pálidamente, y el centroderecha español seguirá ofertando estabilidad en el mercado europeo, sacudido por el seísmo francés y el temblor británico. El partido del Gobierno gana, pero su grupo dirigente no se atrevió ayer por la noche a salir al balcón de la calle Génova. Había muy poca gente congregada y el paisaje es más agreste de lo previsto.

El PP gana, pero pierde casi 2,7 millones de votos en relación con las europeas de hace cinco años. El PP vence y todo lo demás es un lío -el paradigma perfecto para Rajoy-, pero a medida que uno observa el paisaje después de la batalla, el lío es descomunal. El bipartidismo se ha pegado un gran castañazo. Por primera desde la recuperación de la democracia en 1977, los dos partidos principales se sitúan por debajo del 50% de los votos. Hace cinco años, en la anterior convocatoria europea, PP y PSOE sumaron 12,6 millones de papeletas, más del 80% del voto emitido. En esta ocasión, Cánovas y Sagasta no logran más de 7,6 millones de sufragios. En el arco temporal de la crisis económica -en junio del 2009 la crisis ya estaba proclamada, pese a que José Luis Rodríguez Zapatero aún la negaba-, los dos principales partidos han perdido cinco millones de votos y la suma de ambos no alcanza la mitad del voto emitido,

Por primera vez desde 1977, los dos partidos principales de la política española obtienen resultados inferiores al 30%. No existe un baremo objetivo para medir la resistencia de la viga bipartidista. Hace unas semanas se comentaba en Madrid que una suma PP-PSOE inferior al 60% podría considerarse como un fracaso en toda regla del bipartidismo. Si ese era el baremo, podemos hablar del inicio de una nueva fase política en España. Podemos hablar de ello, pero siempre hay que ir con mucho cuidado con la apertura y cierre de fases históricas. No perdamos de vista que estamos hablando de unas elecciones europeas, con una participación del 45,58%.

El PSOE capota. El Partido Socialista no logra capitalizar el enorme desgaste del Gobierno, porque muchos españoles -especialmente los jóvenes- le siguen identificando con una mala gestión de la crisis. El negacionismo de Zapatero. El viraje de Zapatero en el 2010, bajo órdenes del Directorio.

El PSOE pierde casi el mismo número de votos (2,4 millones) que el PP. Resiste bien Andalucía, pero se hunde en Catalunya. Se descalabra en Catalunya y no logra equilibrar esa pérdida, con los resultados de Madrid y Valencia. Por debajo del 15% en Catalunya, el Partido Socialista difícilmente podrá ganar más elecciones en España. Atención a ese dato, puesto que afecta a la estructura de todo el edificio.

El PSOE se va convirtiendo poco a poco en el partido menor del maltrecho bipartidismo español. Cánovas lleva la levita zurcida y Sagasta cojea, quizá de por vida. El liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba sale muy tocado y el partido queda fácticamente comisariado por el grupo dirigente andaluz. El PSOE queda en manos de Susana Díaz, que ha conseguido mantener diez puntos de ventaja sobre el PP en Andalucía. Con el escándalo de los ERE, con varios altos cargos de la Junta bajo investigación judicial, con Magdalena Álvarez entrando y saliendo del juzgado, los socialistas mantienen diez puntos de ventaja sobre el PP. Andalucía conserva, conserva, conserva.

Andalucía no quiere poner en cuestión su orden interno y la izquierda de la izquierda se parte en dos. Sin duda alguna una de las grandes novedades de la jornada es la irrupción de Podemos, candidatura personalizada por el joven politólogo madrileño Pablo Iglesias, que ha recogido energías del 15-M y ha actuado de facto como escisión de Izquierda Unida; una IU con un cuadro de mando burocratizado y generacionalmente alejado de buena parte de sus electores potenciales. IU y Podemos suman 11 eurodiputados, tres menos que el PSOE. El 25-M abre la hipótesis de un futuro Frente Amplio a la izquierda del PSOE.

En Catalunya gana ERC y esa es la noticia que esperaba Rajoy. Esquerra Republicana le saca 45.000 votos a CiU, pese a la implicación personal de Artur Mas en la campaña. Las lámparas votivas en algunas mesillas de noche de Madrid han obtenido la gracia que pedían: poder equiparar a Mas con el Juan José Ibarretxe perdedor. Pero todo es un poco más complejo. La movilización soberanista es fuerte en Catalunya, CiU pierde pero no se descalabra y todo lo demás es un lío.

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