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El Príncipe más aplicado en economía

El Mundo El Mundo 08/06/2014 VÍCTOR MARTÍNEZ

El Reino de España que heredará Felipe VI está formado por 17 comunidades autónomas, 52 provincias, 8.115 municipios... y 3,1 millones de empresas. El 99,88% de estas sociedades tienen menos de 250 empleados, es decir, están dentro de lo que se conoce como pequeña y mediana empresa (pyme). Un colectivo al que el Príncipe señala como «clave» para salir de una vez por todas de la crisis y reducir los altísimos niveles de desempleo, especialmente juvenil, que arrastra el país.

Así se puede deducir de los últimos discursos económicos pronunciados por Su Majestad. «Las pymes son clave para la economía de nuestro país y contribuyen a caracterizar la idiosincrasia de nuestro entramado productivo», dijo el pasado 20 de mayo en un acto en Sevilla. Ocho días antes, en otro evento sobre la marca España en el que confluyeron importantes líderes económicos nacionales y extranjeros, insistió en su mensaje: «Las pymes representan una forma de entender la economía y las relaciones productivas, son una apuesta necesaria que impulsan y canalizan el espíritu emprendedor de las personas».

Y el pasado viernes, en su primer discurso económico tras conocerse su ya inmediato acceso al Trono, lanzó una invitación al Gobierno para aprobar medidas que favorezcan el crecimiento de estas sociedades. «Es preciso que se tomen las medidas necesarias para que las pequeñas y medianas empresas y los emprendedores puedan llegar a desarrollar todo su potencial en beneficio del conjunto de la sociedad. La creación de un marco adecuado que permita a las pymes abordar con suficientes garantías de éxito las nuevas oportunidades que se presenten y los riesgos que surjan se revela como una actuación muy oportuna y necesaria», argumentó.

Casualidades del destino, el primer acto económico presidido por el Príncipe tras conocerse la abdicación del Rey Juan Carlos fue un encuentro europeo de pymes organizado por la Comisión Europea y el Ministerio de Industria. Don Felipe no se limitó al discurso de inauguración y se quedó luego tomando un café durante más de media hora con los representantes de los 28 gobiernos europeos que acudieron al foro. «Los ha atendido a todos en un inglés impecable», explica un representante público español presente en la reunión. Las charlas informales giraron en torno a la necesidad de dar un «impulso europeo» a la pyme, aunque también hubo tiempo para charlar del nuevo reto que asumen el Heredero y la Princesa Doña Letizia.

Don Felipe tiene claro que el fortalecimiento de la economía nacional y la salida de la crisis pasan por el crecimiento de las pymes y su desarrollo internacional. Pero, de la misma forma, sabe que éstas precisan de la ayuda e impulso de los gigantes empresariales del Ibex, tal y como ha insistido en numerosos discursos públicos y en sus encuentros privados con los primeros ejecutivos del país. «Nos pide que ejerzamos de tractoras para las pequeñas empresas y que invirtamos en su capacidad tecnológica y de innovación», dice el primer espada de una gran cotizada española.

A diferencia de su padre, a Don Felipe no se le conocen grandes amigos en el circuito empresarial más allá de la relación «francamente buena» que, según un miembro de su equipo, tiene con algunos ejecutivos como José Manuel Entrecanales o Pablo Isla. «Influye mucho el aspecto generacional», añade la misma fuente. Lo cierto es que el Príncipe, a sus 46 años, está muy por debajo de la edad media de los grandes directivos del país.

© Proporcionado por elmundo.es

A pesar de esta diferencia de edad, los empresarios consultados ven en su figura a un hombre «inteligente, sensato y de trato fácil». «Da la impresión de que se prepara mucho los temas y es sorprendente su interés por los aspectos técnicos», relata el consejero delegado de una gran empresa de servicios.

El Príncipe tiene conocimientos económicos adquiridos del plan de estudios específico que, en su etapa universitaria, le confeccionó el catedrático Enrique Fuentes Quintana. Sabe idiomas, cursó un máster en relaciones internacionales en la Universidad de Georgetown y le gusta estar al tanto de la actualidad entrevistándose con representantes de la sociedad civil en su despacho de La Zarzuela.

Contar con él en un acto público implica a las empresas una preparación más a fondo del tradicional cuidado protocolario. A los directivos de Gas Natural Fenosa les acribilló a preguntas durante la inauguración de una central hidráulica en la provincia de Guadalajara. «Eran preguntas de ingeniero», recuerda uno de los asistentes.

No fue un caso aislado. Durante la inauguración de la sede de Repsol, en Madrid, el Príncipe se entretuvo especialmente en la sala 3-D que permite estudiar el subsuelo y buscar hidrocarburos sin necesidad de perforar el terreno. «Tiene un interés por conocer todo al detalle realmente sorprendente», añaden en la petrolera.

En el Banco de España aún recuerdan las «sesiones de trabajo periódicas» con el Príncipe para darle cuenta del estado de la economía y, en particular, del sistema financiero. Los asistentes a estas reuniones inciden en el especial interés de Don Felipe por el asunto de las preferentes y el impacto sobre algunos de los ciudadanos más vulnerables. «Traía todas las preguntas escritas a mano sobre sus propios documentos. No había forma de escabullirse con evasivas a sus consultas porque repreguntaba una y otra vez», recuerda un profesional presente en uno de esos encuentros.

Los grandes empresarios confían en que el Príncipe herede también la función de embajador comercial atribuida a su padre. Algunos de ellos destacan ya su influencia en Iberoamérica, donde ha asistido a 69 tomas de posesión de diferentes líderes nacionales desde el año 1996 y a otros tantos eventos organizados por el Instituto de Comercio Exterior (Icex). «Esto le ha permitido tener una relación de amistad y muy profunda con algunos líderes latinoamericanos», explica uno de sus colaboradores.

El continente americano sigue siendo una región donde las empresas españolas esperan potenciar su negocio en los próximos años, pero no es la única. Uno de los principales retos del futuro monarca pasa por extender su red de influencias al Golfo Pérsico, un auténtico vergel en el que las empresas españolas grandes, medianas y pequeñas se juegan miles de millones de euros en próximos contratos. Fomento calcula que sólo en Arabia Saudí puede haber más de 90.000 millones en nuevo negocio. El trabajo del Rey de la Pyme se postula decisivo.

Los años más felices

Terminada la carrera, y con 27 años, Don Felipe se mudó a Washington, donde hizo un máster en Relaciones Internacionales en la Universidad de Georgetown. Compartió habitación con Pablo de Grecia, y se graduó en mayo de 1995. Fueron los años más divertidos de su formación Formación militar La formación militar ha sido clave en la vida del próximo rey. Entre 1985 y 1988, al acabar el colegio, estudió en la Academia General Militar de Zaragoza, en la Escuela Naval Militar de Marín y en la Academia General del Aire de San Javier. Además, es piloto de helicópteros. Actualizaciones Entre septiembre de 1999 y junio del año 2000, su Alteza «llevó a cabo un curso de Actualización de Conocimientos en materia de Seguridad y Defensa», según su biografía oficial. Regularmente recibe informes sobre la situación del país tanto política como económica.

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