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El Sevilla deja a Míchel en el limbo

Logotipo de El Mundo El Mundo 30/09/2017 ALBERTO LAMBEA

Como quien construye durante horas un castillo de naipes en la mesa del salón y lo desmorona un repentino golpe de cortina, a los de Míchel se les estropeó el trabajado plan en cuestión de segundos. Fueron los que pasaron desde el penalti inexistente a Correa en el 68 que acabó con el empate, hasta el segundo gol de Muriel en el 70 en el derbi andaluz entre el Sevilla y el Málaga. Los blanquiazules, uno de los equipos más goleados del campeonato y con apenas un punto, mostraron su versión más defensiva en el Sánchez Pizjuán. En muchos momentos funcionó, pero fue insuficiente para detener a un Sevilla con fondo de armario. Eso sí, para ganar no hay mejor traje que el de los domingos, eso representa Banega sobre el césped. Su entrada en la segunda mitad dio alas a los locales.

[Narración y estadísticas: 2-0]

Míchel se irá al parón liguero sin saber si volverá. Después de levantar aquel 1-3 contra el Athletic pese a jugar con un hombre menos, volvieron las malas sensaciones. Algo rácanos, pensando más en destruir que en crear, se quedan con apenas un punto en siete jornadas. El hambre de puntos lleva a tomar medidas para blindar la portería, pero no funcionó. Los sevillistas, por su parte, siguen en la zona alta.

Los más de 30 grados que calentaban Nervión no ayudaron a eliminar la espesura de la primera parte. Poco pasó durante esos 45 minutos por culpa de unos que no querían, los visitantes, parapetados atrás con un esquema de cinco defensas que Míchel tuvo que romper por la lesión de Federico Ricca en el minuto 24. Y por culpa también de los otros, los del Pizjuán, incapaces de encontrar hueco entre tanto zaguero boquerón. Fueron Correa y Muriel quienes más bregaron con decenas de piernas blanquiazules, combinando en ocasiones con acierto para meterle algún susto a Roberto, nada serio.

Siete fueras de juego de los hispalenses en 18 minutos fueron lo más destacado junto a los intentos de la pareja atacante. En el Málaga, un tímido disparo lejano de Mula. El granítico 4-5-1 de los malagueños era el tapón que impedía desatascar el choque. Defendiendo así es casi tan difícil encajar un gol como anotarlo.

Todo pasó por Correa

© Proporcionado por elmundo.es

Afortunadamente para todos, el derbi se abrió después del descanso. Los visitantes comenzaron a estirarse, el Sevilla lo agradeció y se le fueron abriendo puertas poco a poco. Primero Correa gestionó mal un contragolpe en superioridad, y más tarde, cuando Berizzo introdujo a Banega, Roberto salvó el 1-0 del propio Correa a pase de su compatriota. Todo pasaba por el '11' sevillista, que antes de ser sustituido por Nolito ofreció un último servicio: un piscinazo ante Rosales señalado como penalti. Banega lo transformó y acto seguido Muriel trotó por la derecha y batió al meta por debajo de sus piernas.

Soria mantuvo la portería a cero salvando un cabezazo de Míchel y Roberto salvó el honor al detener un mano a mano a Nolito que habría sido una goleada dolorosa. Al Málaga le dolerá igualmente una derrota que lo mantiene en el sótano de la clasificación. Ahí está también Míchel, a merced de una llamada del jeque Al-Thani.

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