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El Sevilla fulmina al Málaga en dos minutos y deja a Míchel en el alambre

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 30/09/2017 Rafael Pineda
Muriel celebra su gol al Málaga. © CRISTINA QUICLER Muriel celebra su gol al Málaga.

No hay consuelo posible para el Málaga. El equipo de Míchel sumó su séptimo partido sin conocer la victoria, con solo un punto a favor, después de caer en el derbi regional ante el Sevilla, un prodigio de efectividad, con una plantilla llena de recursos, que se llevó los tres puntos al aprovechar dos errores del rival. Lo curioso del asunto es que el Sevilla derrotó al Málaga en dos contragolpes, ambos pasados la hora de partido. Los jugadores de Míchel se habían defendido con solvencia durante todo ese tiempo ante un Sevilla con ciertas dificultades en la creación del juego. Pero una carrera de Navas y un error de Rolón fueron admirablemente aprovechados por el Sevilla. Primero con el penalti de Rosales a Correa, transformado por Banega. Después con la impresionante carrera de Muriel, que firmó su primer gol en Nervión.

El Málaga se quedó con cara de tonto, superado por sus errores y la amplitud de plantilla del Sevilla. Por ejemplo, salió Banega y le cambió la cara a su equipo. Ofreció profundidad y talento, además de valentía y tino para marcar el penalti. Con tanta munición a su favor, Berizzo se permite el lujo de dar descanso a hombres principales y acumula victorias en vísperas del parón por selecciones. El Málaga, por su parte, tiene un calvario por delante. Hace bien las cosas, pero le condenan errores infantiles y una preocupante falta de inteligencia. Cuando mejor estaba, dos contragolpes lo condenaron. Míchel tendrá una dura semana por delante. El jeque, con el que no mantiene una buena relación, puede decidir su destitución.

No debe ser fácil jugar al fútbol a 32 grados de temperatura y el sol en todo lo alto. Tampoco cuando un Málaga muy necesitado se planta en Nervión con un sistema de tres centrales y el orden defensivo como primer y único lema de su fútbol. A esas dos circunstancias que marcaron el choque se unió también la fe incontestable que tiene Berizzo en las rotaciones. Un credo que le hace dar descanso a Banega y N’Zonzi, por ejemplo, a las puertas de un parón liguero. Del mismo modo, el técnico no tuvo problemas en colocar a Soria en la portería, con todo lo que eso supone por el hecho de alternar los porteros. Berizzo hasta se permitió el lujo de dejar en el banquillo a Ben Yedder, autor de tres goles ante el Maribor en la Liga de Campeones.

Posiblemente tocado por el sol y las rotaciones, el Sevilla dominó el balón, pero casi nunca el juego en un primer tiempo donde el Málaga se defendió de manera excelente. Primero con un sistema de tres centrales y luego, tras la lesión de Ricca, con una encomiable disciplina. En el Sevilla todo fue tedioso y lento, sin apenas capacidad para desmontar el entramado defensivo del Málaga. Los jugadores hispalenses cayeron una y otra vez en el fuero de juego, el síntoma más evidente de la falta de claridad de ideas en ataque y del buen trabajo de una zaga. El Sevilla solo pudo romper el sistema del Málaga en dos acciones de Muriel, un delantero de tanta potencia como problemas a veces en la definición.

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El Málaga dio un paso adelante en el segundo tiempo. Incluso se atrevió a buscar la portería de Soria, que detuvo un disparo de Mula con cierto peligro. Con el partido algo tonto para el Sevilla, Navas salió disparado en ataque y asistió a Correa. El argentino recortó en el área y Rosales metió la pierna. Una jugada en la que el defensa pica ante la acción del delantero, que exagera la caída. Banega, que ya le había cambiado el aire a su equipo, hizo el 1-0. El Málaga quedó atontado, paralizado por un fútbol que le está castigando demasiado. Un error de Rolón un minuto después fue aprovechado por Muriel, que hizo el segundo para poner el punto y final a un partido donde el Sevilla, con lo justo, se llevó por delante al Málaga, que lo intentó todo, pero que carece de calidad y suerte. En dos minutos, un equipo tan atenazado como el Málaga entregó el partido ante un Sevilla que se mueve con la solvencia de los grandes. Sin grandes alargues, tira de pegada para ganar. Con gente como N’Zonzi y Banega en el banquillo. También con una incuestionable intensidad en el juego en las segundas partes, donde el Sevilla suele ganar los partidos.

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