Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

El Sevilla vence al Maribor en una noche plácida

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 27/09/2017 Rafael Pineda
Qué mirar próximamente
SIGUIENTE
SIGUIENTE
Ben Yedder su tercer gol al Maribor. © SERGIO PEREZ Ben Yedder su tercer gol al Maribor.

El Sevilla vivió una plácida noche de Liga de Campeones ante el Maribor, al que derrotó con facilidad para alcanzar el liderato del Grupo E. Si bien el conjunto esloveno no dio el nivel mínimo para competir a estas alturas, también es una conclusión interesante que el Sevilla gane casi sin despeinarse partidos de la competición más importante del mundo. Sin duda, una muestra del crecimiento que ha alcanzado este equipo, que disputa por tercera vez consecutiva este torneo. La madurez del Sevilla estuvo asentada en un feroz dominio de la posesión y la eficacia de su delantero Ben Yedder, que marcó tres goles al Maribor. Ayudado, eso sí, por la velocidad de Correa y el fútbol de tiralíneas de Vázquez, un jugador muy interesante.

De repente, de forma inesperada, un soplo de fútbol movió los cimientos de un partido soso. Correa, a lo Messi, decidió que el Sevilla había concedido demasiado a un Maribor ordenado y pujante, pero a años luz de poder pleitearle el partido al Sevilla. Movido por estupendo cambio de ritmo, el argentino se internó en el área sorteando defensas para dejar el gol en bandeja a su compañero Ben Yedder. Un tanto de barrio, digno de los futbolistas con algo distinto, de esos que tienen la capacidad de variar el rumbo de los partidos, tanto de los que se juegan en un descampado como los de la Liga de Campeones. El fútbol, a veces, se resume en esas jugadas llenas de talento.

Todo lo que hubo antes fue insípido, soso, con un Sevilla superior pero sin esa marcha necesaria para desarbolar a un rival digno. El Maribor, dentro de su humildad, incluso se atrevió, por medio del veterano Tavares, a disparar dos veces sobre la portería de Rico. El Sevilla sesteaba hasta que Correa dijo basta. Otro futbolista producto de la factoría Monchi. Un jugador con un futuro de oro si es capaz de dotar de continuidad y regularidad a su fútbol de altos vuelos. Sampaoli, que lo conoce bien, le está dando carrete en la selección de Argentina.

El tanto, lógicamente, tranquilizó los ánimos del Sevilla, que forzó la máquina. Corchia fue objeto de un claro penalti que el colegiado no vio y la sensación que flotaba en el festivo Pizjuán invitaba a la llegada del segundo gol. Desalojados los nervios de la mente de los futbolistas, el triángulo N'Zonzi, Banega y Vázquez comenzó a funcionar. El toque del conjunto andaluz alcanzó una dimensión superior, con desplazamientos de una banda a otra, paciencia para encontrar el momento necesario del pase y precisión en el remate. Así dibujó Vázquez su asistencia a Ben Yedder, con aires toreros, girándose sobre sí mismo para hacer fácil lo difícil. Vázquez tiene menos velocidad en sus piernas que Correa, pero en su cabeza dibuja un fútbol talentoso que, a veces, se plasma en estupendos esbozos sobre el césped. De eso se aprovechó Ben Yedder para hacer su segundo gol de la noche y prácticamente certificar el plácido triunfo del Sevilla. Dos chispazos de calidad condenaban al débil Maribor.

Acoso andaluz

El Sevilla intensificó su dominio en la segunda mitad. Los eslovenos fueron perdiendo fuerzas y acabaron sometidos. Los de Berizzo, quien sancionado vio el partido desde el palco, acabaron cayendo en cierta suficiencia, dada la enorme distancia que se veía entre los dos equipos. Ben Yedder pudo lograr su tercer gol y Navas envió el balón al larguero. Los eslovenos, derrotados, apenas ofrecieron resistencia, conscientes del universo que los separaba de uno de los mejores equipos de la Liga española, que redondeó el 3-0 con un gol de penalti del atinado Ben Yedder.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon