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El sueño romántico de Maria Elena Boschi

24/04/2014 Eusebio Val
Maria Elena Boschi en una sesión del Senado, el pasado febrero. © LaVanguardia.com Maria Elena Boschi en una sesión del Senado, el pasado febrero.

Ni la belleza ni el éxito profesional garantizan la felicidad de una mujer. Eso se desprende de las declaraciones, tiernas y sinceras -casi hasta la inocencia-, de la ministra italiana para las Reformas Institucionales y para las Relaciones con el Parlamento, Maria Elena Boschi, de 33 años, el miembro más joven del Gobierno de Matteo Renzi. En una entrevista con la edición italiana de la revista Vanity Fair, Boschi confiesa que se siente sola, que le encantaría encontrar un compañero y tener tres hijos.

La presencia de Boschi no ha pasado desapercibida en el equipo de Renzi. En Italia siempre es muy importante el componente estético, la bellezza. Está en el ADN de la nación y a los italianos les enorgullece su sensibilidad en la materia. La prensa, por tanto, está muy atenta a Boschi, sobre todo los fotógrafos. No se les escapan gestos, movimientos y atuendos. Hay amplio consenso sobre su agradable físico, ya sea cuando viste de modo formal o cuando lleva vaqueros, sobre sus hermosos ojos. La propia autora de la entrevista en Vanity Fair escribe que "la ministra parece la figura de un cuadro renacentista, una dama de Pollaiuolo (gran pintor florentino del siglo XV)".

A quien tampoco pasó por alto el aspecto de la ministra fue a Silvio Berlusconi, el eterno seductor. Le dedicó el extraño piropo que ya ha regalado a veces a otras mujeres de izquierdas: "Usted es demasiado bella para ser comunista". Pero ella, que milita en el Partido Demócrata (PD) y es hija de democristianos, fue rápida de reflejos. "El comunismo ya no existe", le contestó.

Boschi, crecida en Laterina, un pueblo de la Toscana , licenciada en Derecho, se describe como católica practicante. Fue muy buena estudiante, una chica seria, "casi como una monja", según el testimonio de quienes la cortejaron sin éxito. Asegura que ella no abortaría nunca, aunque respeta el derecho a hacerlo, y se dice a favor de las bodas homosexuales.

La parte más interesante de la entrevista de Vanity Fair es la íntima. A la pregunta de si desea tener hijos, responde: "Muchísimo. Querría tres. Y a veces pienso que voy ya con grave retraso". Más adelante explica su situación sentimental: "Deseo mucho encontrar un compañero. Desde hace un año estoy soltera y añoro la vida de pareja. Vuelvo tarde del trabajo, la casa siempre está vacía, estoy allí sola bebiendo una taza de leche y quizás he pasado la jornada discutiendo enmiendas con la oposición. Querría, al menos, pasar mi tiempo libre con alguien con quien soñar un futuro juntos".

Según Boschi, su última relación no terminó por culpa de su agitada agenda laboral, sino "por otros motivos, por los mismos que terminan millones de historias". A tenor de sus palabras, está ahora en una fase de reflexión. No queda claro si hay algún candidato en perspectiva. Ya siendo ministra, Boschi encontró el tiempo para escaparse un fin de semana a Londres, en un vuelo de bajo coste, acompañada de dos de sus mejores amigas, para hablar sobre sus respectivas situaciones sentimentales. Llegaron a la misma conclusión a la que llegan desde hace años, "que encontrar el amor es muy difícil". La ministra no pierde el humor. Sabe que tiene poco tiempo para encontrar pareja y, en tono de broma, dice que una solución sería que sus amigas hicieran un casting, una preselección de aspirantes.

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