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El tesoro y el último viaje de la fragata Nª Sª de las Mercedes

El Mundo El Mundo 12/06/2014 JULIO MARTÍN ALARCÓN

Parece a simple vistacontradictorio mostrar unas piezas obtenidas ilegalmente y que según el protocolo de arqueología submarina de la UNESCO, que España suscribe, probablemente nunca habrían abandonado el fondo del mar.

De hecho, las autoridades españolas tienen las coordenadas de una gran cantidad de las localizaciones de buques hundidos durante el intenso comercio marítimo de las Indias durante los siglos XVI y XIX pero no excava en ellos porque no podría asumir la inversión de una campaña de arqueología submarina científica ¿Por qué mostrar entonces lo que de no haber sido robado descansaría en el lecho marino?

Los reflejos de Cultura y la Armada han logrado dos exposiciones complementarias en el Museo Arqueológico Nacional y el Museo Naval cuyo enfoque y significado responden con contundencia las preguntas.

El tesoro expoliado de Nuestra Señora de las Mercedes, pertenece al estado español, aquí es donde debe de estar y se muestra como ejemplo de los estragos que causa una excavación sin escrúpulos -con el único objeto de obtener dinero del valor de las monedas de plata y oro- puede causar a un yacimiento.

Además, el hundimiento en sí del navío español, es una parte importante de la Historia Naval de España: el objeto de su viaje y vicisitudes, el tipo de navegación y sus características y, sobre todo, la batalla entre las escuadras británica y española en el cabo de Santa María, son un capítulo relevante y emocionante que se han esmerado en explicar.

Mucho más que las monedas

Las dos muestras rinden además un último homenaje a los hombres que perecieron en el hundimiento, una tripulación con nombres y apellidos, incluso con objetos personales -mostrados junto al cargamento- para los que el pecio se convirtió en una tumba durante siglos. Dos exposiciones que han seguido a la que inauguró hace unas semanas el .

La historia de la Mercedes es ya no sólo la de aquellos hombres, la del periodo de la historia naval o la mejor lección para concienciar sobre la buena práctica arqueológica por encima del valor pecuniario, es ya también la de un éxito, precisamente, contra el expolio.

Es el otro gran tema subyacente de ambas exposiciones: El cargamento de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, bautizada por la empresa cazatesoros Odyssey Marine Exploration como 'Cisne Negro', un nombre muy acorde a la fantasiosa idea del tesoro de los piratas y aventura, con el que hicieron subir sus acciones.

La razón contra el expolio

Odyssey enmascaraba la identidad no sólo con el objetivo de trasmitir una atractiva y distorsionada imagen de los buscadores de tesoros submarinos, sino con el de evitar cualquier contencioso con el verdadero propietario del pecio: el estado español.

El intenso trabajo de la Armada, Cultura y Exteriores, para demostrar que el pretendido 'Cisne Negro', no era sino la fragata de Nuestra Señora de las Mercedes, un buque de la Armada Española en misión de estado, logró que los tribunales de EEUU fallaran a favor de España y el tesoro fuera devuelto.

En las vitrinas del Naval están perfectamente integrados, los documentos y elementos que custodiaba la Armada, y que sirvieron como prueba definitiva de que se trataba del buque español, contando a un tiempo las dos últimos viajes de la fragata Mercedes, el que le llevó a ser hundida en 1804, y el que le devolvió por fin a su destino más de dos siglos después en un avión Hércules, como no podría ser de otra forma, del Ejército.

Visualmente impactante

El Museo Arqueológico Nacional y el Museo Naval han logrado dos magníficas exposiciones, no sólo de objetos, sino de ideas, lo más interesante de un esfuerzo de este tipo, pero además, son visualmente impactantes, técnicamente bien resueltas, con cuidados recorridos llenos de historias y elementos museográficos bien combinados.

Hay animaciones con ordenador y películas explicativas junto a grandes espacios con piezas que se explican por sí mismas: desde la cubierta inclinada con los cañones, que reproduce hasta la curvatura de la cubierta, tal y como era en la 'Mercedes', a la impresionante montaña de monedas de plata -y oro- junto a las piezas que concrecionadas, fusionadas con el fondo marino y que explican cómo es un pecio, y cómo no hay que tratarlo.

Algunas de ellas, que relatan la confrontación con Gran Bretaña, provienen del magnífico y cuidado Museo Naval británico de Greenwich, en las orillas del Támesis a unos kilómetros de Londres, y que con exposiciones como El último viaje de la Mercedes España iguala, si no supera. Imprescindibles.

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