Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

El Unicaja explota

El Mundo El Mundo 10/06/2014 ADRIANO ESPINAL
© Proporcionado por elmundo.es

Aunque sólo estaba en el ambiente, había mucha presión, algo de mal sabor de boca y un buen saco de ilusión. Al Carpena le faltaban muy pocas butacas para el no hay billetes. El Unicaja explotó y prolongó la serie otro partido. Era imposible que pereciera y lo demostró en el tercer cuarto cuando desarboló a un Madrid tan despistado como cansado. Harto, tal vez, de tantos dolores de cabeza como le está dando la serie desconectó por estrés. Tal vez sólo desapareció sin darse cuenta. Aún le quedan dos bolas de partido.

Rudy arrancó el choque. Tanto le habían pitado, tan resentida andaba la grada, que los retó a todos con un guante blanco: pitos para él, se cruza la pelota entre las piernas, se aleja de la línea blanca y ¡zas!, triple: 2-3. A carburar. Todo fue muy rápido, sentimentalmente denso, ambientalmente al borde de la locura. Al Unicaja le sobraron los actores secundarios en el primer cuarto. Fran Vázquez dominó el aro, Granger se dedicó a oxigenar con puntos la bombilla y Toolson hizo lo mismo en el perímetro. Sólo anotaron ellos en los malagueños y no fue grave para los de Plaza. Llull (nueve puntos sin fallo en tiros de campo) y Darden mantuvieron a raya a los andaluces, bajaron el divino Carpena al purgatorio. Darden, por cierto, con una clase exquisita matando y desde el triple. En diez minutos, 24-25 y más chicha en ataque que en defensa.

Equilibrio hasta el descanso

Si todo estaba patas arriba, la suspicacia de un pabellón lleno se tornó en tempestad antes del descanso. Nada violento, todo muy pasional. Plaza tardó poco más de dos minutos en que le señalaran una técnica sin aspavientos, hablando bajito con el árbitro. A partir de ahí se rompieron los medidores de ruido. El partido ayudó. Si Kuzminskas había recibido tapones en el primer cuarto, Felipe probó la intimidación de Vázquez en el segundo y Caner-Medley y Sergio Rodríguez decidieron entrar en la contienda. El americano, centrado atrás, arrancó la máquina de puntos mediado el periodo. Con todo igualado, él cubrió las espaldas de los andaluces en ataque y el canario engordó a Slaughter con tres asistencias seguidas. A la espera de defensas más pendencieras, los dos seguían encajando como si tuviesen que llegar a la centena por imperativo legal. Nadie se despegaba. Caner-Medley decidió apretarle un poco más las tuercas a un Madrid con poca fluidez mental con un triple (48-40) a minuto y medio del descanso. Cuando se fueron al vestuario la ventaja local era sólo de cinco (50-45).

Lo raro del choque no fue que el Carpena se llenase, fue que el Madrid, la eficaz apisonadora de esta temporada, no salió. El Unicaja cerró su defensa y volvió a encontrarse a Toolson inspirado para comenzar el cuarto con la moral y los puntos suficientes. No sabía el daño que estaba a punto de hacer. Feliz defendiendo y atacando, Calloway, Fran y Caner-Medley se unieron a la fiesta verde mientras en el Madrid sólo Mirotic acertó a ver aro... una vez en más de cinco minutos. El Madrid había encajado un parcial de 14-3 que suponía una rémora tan grande que ni la zona que planteó Laso después suavizó la caída. El Unicaja había explotado y golpeó desde el perímetro y los pívots hasta cerrar el tercer caurto con 20 de ventaja (75-55). Una barbaridad. Los de Plaza ya no bajarían el pistón, ni se confiarían aunque los merengues sí asomaron algo la cabeza en el periodo final.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon