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El Valencia Basket desafía al Barcelona en semifinales

El Mundo El Mundo 02/06/2014 SERGIO ASPAS

Al Valencia Basket sufrió lo indecible en La Fonteta en el tercer y definitivo partido de la serie de cuartos frente al correoso Cajasol, que le puso en serios apuros. Logró el objetivo el equipo de Perasovic, metió la cabeza en semifinales, rompiendo así el maleficio que le perseguía en esta ronda de playoffs. Le espera el Barça al mejor de cinco partidos y suyo será el factor campo en caso de un posible empate a dos frente a los catalanes.

Mucho tendrá que mejorar el cuadro taronja para alcanzar la final, su segundo gran reto del curso tras ganar la Eurocup porque vio peligrar su pase, resuelto en el último tramo. Buena parte de culpa no la tuvo ni su apatía inicial ni la ansiedad que le entró en el cuerpo, como si la eliminatoria la tuviera que resolver en el primer cuarto. El Cajasol presume de ser el equipo más joven de la Liga Endesa, pero eso fue un arma de doble filo porque al ímpetu que le pusieron los jugadores del conjunto sevillano se sumó la experiencia de un maestro de los banquillos como Aíto García Reneses que, tras la debacle del primer partido de la serie, supo reaccionar para frenar al Valencia Basket en el segundo (84-78) y ponerle contra las cuerdas en el definitivo.

Disfrutó así pues el Cajasol, que jugó sin complejos, de la primera renta importante (+5, m.6) ante un Valencia que abusó del tiro exterior, pero que se metió en el partido en cuanto buscó la penetración y el juego interior. No fue la noche de Lischuck, mal en defensa y descalificado (minuto 32), ni de Doellman, a quien Aíto le dedicó un marcaje especial en esta serie, pero aún así al Valencia tuvo recursos para mantener el equilibrio hasta verse por delante en el marcador, justo al filo del primer cuarto con una canasta de Ribas (20-19). La igualdad se mantuvo en el segundo tramo, donde se vio a un Valencia más enchufado, que alcanzó su máxima renta (32-25, m.14), gracias a un triple de Lafayette, uno de los destacados.

No tardó en reaccionar el combativo Cajasol que, de la mano de Bamforth y Landry mantuvo a los sevillanos en el choque. Una alternancia en el marcador que se mantuvo durante el tercer y último cuarto. No había forma de el Valencia, como pretendía, rompiera el partido. Ni siquiera cuando e vio con ocho arriba (81-73, m.38) se supo ganador. El Cajasol, dignísimo rival, salió respondón y le puso el miedo en el cuerpo al Valencia conducido por un gran Storansky hasta el 87-84 final.

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