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El viejo arte de retratar al Rey

El Mundo El Mundo 03/06/2014 ANTONIO LUCAS

Hace 18 años, Patrimonio Nacional encargó al pintor Antonio López un retrato de la Familia Real. El cálculo previsto de la tela de gran formato se estimó en unos cinco años. Un tiempo demorado para un pintor de mano lenta. La fecha de entrega no se fijó, pero aquel lustro de plazo parecía asumible. Antonio López tomó fotografías y apuntes sucesivos de quienes aparecerían en la pieza: los Reyes, Don Felipe y las Infantas. El artista manchego se trasladó a una luminosa dependencia del Palacio Real de Madrid y allí trabajó a rachas en la obra. Pero el resultado final se espació una y otra vez.

El artista cobró hace más de una década los 300.000 euros que se pactó por su trabajo. Pero 18 años después y con el monarca anunciando su abdicación del trono, no hay noticia de que el encargo esté rematado. Y todo lo que se ha visto de él es a través del libro monográfico que TFEditores dedicó a los bocetos de esta pieza.

En ese tiempo transcurrido, la Casa Real ha vivido varios nacimientos, tres bodas (Elena, Cristina y Felipe), un divorcio, una declaración de infanta en los juzgados, dos imputaciones (a Doña Cristina y a su marido, Iñaki Urdangarin, por el caso Noos), varias operaciones de cadera del soberano, una cacería inoportuna de elefantes en Bostuana y varios asuntos más que han socarrado al Jefe del Estado y han acabado con su blindaje mediático. López asegura que el cuadro está en la fase final, pero cuando lo entregue el monarca habrá salido del trono. Más fortuna tuvo el retrato escultórico de los hermanos López Hernández, con quienes colaboró Antonio López. Obra que está en el Museo Patio Herreriano de Valladolid.

La que ha mantenido la Casa Real con Antonio López es la más intensa de las relaciones con los artistas que han realizado algunas de sus obras por encargo de los Reyes (o su entorno) desde 1978. Ricardo Macarrón (1926-2004), considerado el último pintor de corte, ha retratado a cuatro generaciones de Borbón: desde la reina Victoria Eugenia de Battenberg al (aún) Príncipe Felipe. Dos de los retratos de gran formato que realizó a los Reyes presiden hoy el hall de entrada del Museo Thyssen-Bornemisza.

La historia del arte tiene en la monarquía uno de sus caladeros principales. Felipe II fue uno de los grandes coleccionistas del siglo XVI. Felipe IV asumió a Velázquez como pintor de corte y para él realizó buena parte de sus mejores obras. Goya trabajó al calor de Carlos IV. Hasta finales del siglo XIX, la imagen de la monarquía española fue confeccionada cuidadosamente por una secuencia de artistas escogidos. En el ceremonial español de la monarquía se contempló siempre el retrato como una de las formas de propaganda.

En el siglo XX, la fotografía y el audiovisual se convirtió en la herramienta de alcance para el foco de la monarquía. Aun así, la etapa de Juan Carlos de Borbón ha contado con la colaboración de distintos artistas: el fotógrafo Alberto Schommer, para quienes los Reyes posaron pocos días después de su coronación; Dany Virgili, que fue elegido para actualizar su imagen; Sylvia Polakov, que hizo una serie de retratos de Doña Sofía.Entre los pintores, el primer retrato real ecuestre al actual monarca lo hace el pintor de batallas Augusto Ferrer-Dalmau.También el artista gaditano Hernán Cortés es autor de varios retratos encargados por Casa Real y otras instituciones.

Pero uno de los últimos creadores en desarrollar por encargo un retrato real es el valenciano Manolo Valdés. Alberto Ruiz-Gallardón le encargó la pieza cuando aún dirigía el Ayuntamiento de Madrid. La sala de plenos del consistorio, en la plaza de Cibeles, está presidida por una gran tela en la que Don Juan Carlos posa como comandante de los tres Ejércitos. Valdés aceptó el desafío, pero lo dejó dormir un tiempo largo. "De algún modo deseaba que se olvidaran. No estaba muy convencido. Era una aventura difícil de resolver. No hago retratos en el sentido estricto, de ahí que me pareciese complejo", comenta Valdés. Pero lo hizo en un par de semanas, cuando encontró la imagen que requería y el tono que quería dar a la escena. Es una obra que mantiene ese pulso de ecos informalistas de la obra de Valdés en solitario.

Paradójicamente, el mismo pintor que desde el Equipo Crónica, donde hizo dupla con Rafael Solbes, desarrolló algunas pinturas icónicas en las que la crítica a la monarquía eran protagonistas. En rigor, ésta es la segunda vez que Manolo Valdés retrata a Don Juan Carlos. Junto a Solbes realizó un retrato de los entonces Príncipes. "Aparecían en el centro de la escena, borrados con un brochazo de Lichtenstein en el rostro. Era una obra crítica, pero correspondía a un momento histórico muy distinto. Ahora los Reyes no sólo son aceptados, sino queridos", explica Valdés.

Él es, inesperadamente, el último en retratar al Rey como Rey.

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