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El Wanda pierde la inocencia

Logotipo de El Mundo El Mundo 28/09/2017 ORFEO SUÁREZ

En la aristocracia que define la Champions, Morata pide su lugar en el sol, como sucedió durante su paso por la Juventus. Pese a sus minutos en las finales, en el Madrid se sentía como un subalterno. En el Wanda Metropolitano, en cambio, se comportó como un jugador 'top' hasta provocar que el nuevo estadio rojiblanco perdiera la inocencia. Si a Griezmann le correspondieron los primeros honores como local, el español fue el primero en marcar como visitante.

Se trata de un Morata distinto. Ahora se sabe la gran referencia de un equipo con letras grandes, y lo interpreta sin complejos. Está 'on fire'. A veces se excusa el mal rendimiento de algunas estrellas por la presión que supone el alto precio que se pagó por ellos. A Morata, de momento, no lo lastran los 80 millones que invirtió en su compra el Chelsea, al tiempo que daba por perdido a Diego Costa.

Muy agresivo en el área, que es lo que le pide Conte, el español se impuso en la mayoría de los duelos a Godín y Lucas, que no es poca cosa. El técnico ya fue quien lo reclamó para la Juventus, aunque dejó el club antes de que cohabitaran. Sabía lo que quería. Con Conte no se negocia, es un Simeone a la italiana, un táctico obsesivo, pero sobre todo un entrenador emocional.

Morata, junto a Hazard y Kanté dominaron inicialmente a un Atlético fuera de foco, débil en la presión y en la disputa, como si se hubiera olvidado de recitar su catecismo. Más que el balón parado, lo que le dio la vida fue la evidente e inútil acción de David Luiz, un central que a menudo confunde eficacia con exuberancia. La conexión entre el belga y el español fue lo que devolvió al Chelsea al partido después de la transformación de la pena máxima por parte de Griezmann. El francés no se volvió a encontrar más tarde. Torres, en sus minutos, puso, al menos, más energía, más corazón.

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Cambia la casa, pero no la vida para un Atlético que intentó convertir lo mínimo en lo máximo, pero no le dio para salir imbatido de un choque en el que fue dominado de principio a fin. Perdió cuando ya no se debe jugar, algo que no le trae buenos recuerdos. Siempre se le ha dado bien jugar desde la inferioridad, pero esta Champions empieza por exigirle más, después de que el Wanda pierda la inocencia.

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