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Elecciones generales, ¿qué se juega hoy Alemania?

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 25/09/2017 Luis Doncel
Carteles de Merkel y de Schulz este domingo en Hamburgo. © FABIAN BIMMER Carteles de Merkel y de Schulz este domingo en Hamburgo.

Los electores alemanes, 61,5 millones de ciudadanos, están llamados este domingo a renovar el Bundestag, la Cámara baja del Parlamento, el órgano responsable de elegir el Gobierno federal. EL PAÍS responde a las preguntas más importantes para seguir la jornada electoral.

¿Cuál es la gran duda de la jornada?

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Dando por hecho que los democristianos de Angela Merkel serán la fuerza más votada, interesa sobre todo saber hasta qué punto la crisis de refugiados de 2015 ha desgastado a la canciller –cuyo bloque conservador logró hace cuatro años el 41,5% de los votos-, la magnitud de la derrota del socialdemócrata Martin Schulz y, quizás lo más importante de todo, quién será el próximo socio de Gobierno de Merkel.

Según las encuestas ahora disponibles, solo hay dos alternativas: o reeditar la gran coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD) o intentar una inédita coalición a tres: democristianos, liberales y verdes. También interesa la fuerza con la que entrarán en el Parlamento los ultraderechistas de Alternativa para Alemania.

¿Qué consecuencias puede tener para Merkel?

Todas las encuestas anticipan un cierto castigo para la Unión Cristianodemócrata (CDU) y sus hermanos socialcristianos bávaros de la CSU, aunque manteniendo un apoyo en el entorno del 36%, nada desdeñable tras 12 años de Gobierno ininterrumpido. La nueva legislatura se presenta complicada para la canciller, que seguramente deberá gobernar con una mayoría más exigua que la actual y con los ultraderechistas sentados en el Parlamento, quizás como tercera fuerza.

Merkel ha prometido que, de salir elegida, se mantendrá en el cargo los cuatro años de legislatura, siempre que la salud se lo permita. Pero desde muy pronto deberá empezar a pensar en preparar su sucesión si no quiere verse abocada en 2021 a presentarse por quinta vez.

¿Y Para Schulz?

El líder que llenó de euforia al SPD llega desfondado al final de campaña. Las encuestas le anticipan una derrota histórica. Para salvar la cara, Schulz está obligado al menos a quedar cerca del 25% de las últimas elecciones, que ya supuso el segundo peor resultado de la historia moderna del SPD. Si logra salvar los muebles, puede plantearse el puesto de vicecanciller en una nueva gran coalición. Si no, todas las opciones están abiertas.

¿Y para Europa?

La UE está muy pendiente del equilibrio de poderes que salga hoy de las elecciones. El presidente francés, Emmanuel Macron, tendrá mucho más fácil sacar adelante su programa de reformas si Merkel comparte el poder con un socialdemócrata profundamente europeísta como Schulz. Si, por el contrario, el liberal Christian Lindner entra en el Gobierno, será mucho más difícil impulsar cualquier medida que huela a mayor integración y, por lo tanto, a que los alemanes compartan más riesgos con el resto de europeos. Según Le Monde, Macron habría dicho que un Gobierno alemán con los liberales le parecía “una pesadilla”.

¿Qué supone la entrada de los ultraderechistas en el Bundestag?

No hay duda de que AfD entrará en el Parlamento, pero es importante saber si logra su objetivo de establecerse como tercera fuerza y de superar el umbral del 10%. El éxito de AfD certifica que la CDU y la CSU ya no unifican, como habían hecho desde los años sesenta, a todo el espectro del centro a la derecha alemana. La llegada al Parlamento de un partido rabiosamente nacionalista, antiinmigración y antiislam acaba con el viejo dogma de que no podía haber un partido a la derecha de la CDU. Pese a negar su carácter extremista, sus líderes han lanzado proclamas que en ocasiones recordaban al lenguaje neonazi.

La duda es si este partido acabará siendo víctima de sus propias guerras fratricidas o lograra consolidarse como una fuerza parlamentaria establecida, y si su retórica xenófoba marcará la agenda del país.

¿Cómo será el nuevo Parlamento alemán?

Más conservador y euroescéptico –con la llegada de dos nuevos grupos: liberales y ultranacionalistas-, más grande –el complicado sistema electoral alemán puede hacer que, con la entrada de dos fuerzas el número de diputados pase de los actuales 631 a más de 680- y, seguramente, más inestable.

¿Se vota hoy algo más?

En Berlín, sí. Los ciudadanos de la capital deben decidir si mantienen abierto su pequeño, y muy querido, aeropuerto de Tegel una vez que entre en funcionamiento el mil veces aplazado BER. La idea inicial era que el nuevo gran aeródromo sustituyera a los tres que hasta entonces funcionaban. Pero una iniciativa impulsada por los liberales reclama mantener abierto Tegel incluso cuando BER abra por fin abra sus puertas, algo que no ocurrirá, por lo menos, hasta finales de 2019. Muchos berlineses siguen esta votación con mucho más interés que la del Bundestag.

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