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Emil Nolde y los nazis

dw.com dw.com 07/03/2014 Jochen Kürten (tn)
© 2014 DW.DE, Deutsche Welle

El Museo Städel de Fráncfort del Meno es centro de un debate sobre la posición del pintor Emil Nolde respecto al nacionalsocialismo. Aunque los hechos eran ya conocidos, es hasta hoy que parece tambalearse el mito.

Hasta hace poco prevalecía un mito sobre la figura del pintor Emil Nolde: se decía que el expresionista alemán había sido perseguido por los nazis, y que estos incluso le habían prohibido a pintar. Durante el nacionalsocialismo, su obra habría sido declarada como “arte degenerado” y por ello habría estado prohibido venderla.

Se trata de un mito de la Alemania de la posguerra, alimentado por Nolde mismo y también por críticos de arte y de literatura: la novela “Clase de alemán”, de Siegfried Lenz, fue lectura obligada en las escuelas por muchos años. En la obra se habla indirectamente sobre el destino de Nolde.

Pero la verdad es distinta: Nolde fue entusiasta simpatizante del nacionalsocialismo. Documentos, su autobiografía y correspondencia enviada a altos funcionarios nazis no dejan lugar a dudas. Asimismo, hay pruebas de comentarios antisemíticos, dirigidos, ante todo, a artistas judíos como Max Liebermann y galeristas como Bruno Cassier. Nolde se esforzó por lograr el reconocimiento del régimen nazi desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Un caso complicado

El asunto es complicado. Por un lado, el mito también se basa en hechos: es verdad que los cuadros de Emil Nolde fueron prohibidos por las casas de arte de los nazis. Muchos fueron expuestos en 1937, cuando se realizó la famosa exposición sobre “Arte degenerado” en Múnich. A Nolde se le prohibió establecer contactos con galerías y el mercado de arte para que no se ganara la vida siendo artista.

Por otra parte, desde hace mucho tiempo es conocido, y no solamente entre los estudiosos del arte, lo que opinaba Nolde sobre el nacionalsocialismo . Cualquiera que haya leído su autobiografía puede comprobarlo.

Pero esto no ha modificado sustancialmente el mito de Nolde como “artista prohibido”. La exposición en el Museo Städel de Fráncfort permite analizar este caso. Es la primera retrospectiva importante sobre Nolde tras un cuarto de siglo. Se desea que, mediante la exposición, se inicie un análisis profundo sobre la figura del artista.

Transparencia histórica

En entrevistas con Deutsche Welle, el curador de la exposición, Felix Krämer, y el director de museo, Max Hollein, manifiestan la misma opinión: “La muestra permite abordar la historia de Nolde de una manera transparente”, dice Hollein. Según él, es la primera vez que hay tal iniciativa. “Por una parte, se muestra el desarrollo de la obra entera. Por otra parte, el foco está especialmente en el desarrollo y la historia de este artista durante sus distintas épocas”, dice Hollein. En el caso de Nolde, esto era “necesario”, agrega el especialista.

Felix Krämer, responsable de la exposición sobre Nolde en Fráncfort, está de acuerdo. No le molesta que la gran muestra haya desatado un debate histórico. “Es importante que la gente discuta este tema. Si se realiza una exposición como esta en 2014, es claro que no puexden pasarse por alto los hechos históricos2, dice.

Nolde en la cancillería alemana

Sin embargo, el curador aboga por un trato diferenciado a la figura de Nolde. Opina que es “un tema complicado”, que no está hecho para resumirlo en un breve “titular” de un diario.

En la cancillería alemana, cuadros de Nolde están colgados en sitios prominentes. Hay fotos oficiales recientes de la cancillería que muestran a Angela Merkel hablando con el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, y se ve en el trasfondo el cuadro “La ola”, pintado por Nolde. Al excanciller Helmut Schmidt también le encantaba la obra de Nolde y gustaba de presentarse delante de sus cuadros.

¿Entonces, hay que descolgarlos? No. Krämer se refiere a la “otra historia” de Emil Nolde diciendo que no hay “otro artista alemán al que le hayan confiscado tanto. Las medidas de prohibición contra él eran muy drásticas.” Krämer cree que esto fue muy grave para el pintor: “En 1937, el artista ya tenía 70 años. Con miras a la expectativa de vida de entonces, era un anciano.”

Ni héroe ni víctima

Krämer opina que Nolde “no es un héroe como unos lo han hecho aparecer en la posguerra.” Piensa que es difícil “hacer una distinción” entre, por un lado, la ideología de Nolde, la cual es obvio, y, por otro, la exclusión por los nazis.

En gran parte, la obra de Nolde no era compatible con la ideología nacionalsocialista. Otros artistas, en cambio, sí eran por completo afines, como por ejemplo la directora de cine Leni Riefenstahl, el escultor Arnold Breker o algunos poetas nacionalsocialistas.

Nolde, al contrario, creó una obra que muestra de vez en cuando también el lado negativo de la humanidad. También pintó y dibujó paisajes y praderas, lo que los nazis llamaron “arte puro alemán.” Pero sus cuadros y acuarelas que tematizaban la religión y la sociedad estaban condenados al fracaso a causa de su modernidad. Los nazis interpretaban esta parte de su obra como una provocación.

Autor: Jochen Kürten (tn)

Editor: Enrique López

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