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Emily Blunt: 'Comencé a actuar para superar mi tartamudez'

El Mundo El Mundo 31/05/2014 JUAN SARDÁ

Tiene una belleza rotunda y atlética, como de amazona contemporánea. Emily Blunt (Londres, 1983) es una estrella de Hollywood atípica, y no solo porque sea británica (y de clase alta, su padre es uno de los abogados más prestigiosos del país); también por esa sonrisa permanente que luce una actriz que, como ella misma confiesa, llegó a serlo "por una sucesión de casualidades". Popular ya en Gran Bretaña gracias al teatro y a la televisión, en el resto del mundo la descubrimos como la secretaria mezquina y competitiva de Meryl Streep en El diablo viste de Prada (2006) y desde entonces la hemos visto en Conociendo a Jane Austen (2007), La pesca del salmón en Yemen (2011) o Looper (2012), donde siempre nos conmueve por su indiscutible y discreto talento, porque es una de esas actrices que saben brillar sin grandes alardes melodramáticos ni histrionismo.

Quizá sea por esos ojos vivaces (algo saltones) que le dan una expresividad casi de dibujo animado. Ahora acaba de estrenar Al filo del mañana, cinta de ciencia ficción en la que se mide, nada menos, que con Tom Cruise, su ídolo de infancia.

En la película, Blunt interpreta a una mujer guerrera y musculada dispuesta a ganar la guerra a unos extraterrestres malvados que han conquistado la Tierra. También la veremos dentro de no mucho en Into The Woods, un cuento de hadas y brujas donde actúa junto a Johnny Depp, y en Sicario, con Benicio del Toro. Muchos títulos para una actriz que asegura que lo que más le gusta es no trabajar y pasar la mayor cantidad de tiempo posible junto a su pequeña Hazel, el bebé que tuvo en febrero junto al actor y guionista John Krasinski, a quien conocemos por series -The Office- y películas como Tierra prometida (2013), y con el que ha encontrado la felicidad tras un largo y sonado romance con Michael Bublé. Reacia a hablar de su vida privada, Emily Blunt es tan risueña como en las fotos y no desaprovecha ninguna ocasión para mostrar un sentido del humor jovial. Eso sí, nadie es perfecto. Se confiesa supersticiosa y amante de las galletas Oreo.

Después de rodar 'Looper' junto a Bruce Willis regresa a la ciencia ficción en 'Al filo del mañana' con Tom Cruise. ¿Le ha cogido el gustillo? Lo que me gusta de mi personaje es que no es la típica chica de película que se dedica a gritar y correr tras el macho. Es una mujer fuerte que toma decisiones. Tiene una apariencia muy dura, el reto era que se viera que en ella también late un corazón, porque es una persona muy misteriosa. ¿Se ve sacando la metralleta si nos invaden los extraterrestres? No lo sé (risas). En Occidente nos hemos olvidado de lo que significa para una mujer vivir en un país en guerra. En el caso de mi personaje, la experiencia de ver morir a gente todos los días es lo que la ha convertido en un lobo solitario. Luce unos músculos importantes, ¿han sido muy duras las horas de gimnasio? Fueron tres meses de trabajo intenso. En la película llevamos unos trajes ultratecnológicos que pesan muchísimo, había que estar en forma para soportarlos. Las secuencias de acción son complejas porque tienes que aprender a hacer todas esas acrobacias. En esto Tom Cruise es un experto, un atleta. Impresiona ver cómo después de tantas películas todavía disfruta como un niño. ¿Esa mujer tan curtida se parece a usted en algo? Siempre encuentras algún aspecto en el que puedes verte reflejada. A la hora de interpretar no es tan importante que el personaje sea como tú a que sientas química con él. Y esta aparece, o no, desde el principio, ya está en el guión. Hay una regla que no falla: se puede hacer una mala película de un buen guión pero es imposible hacer una buena película de un mal guión. Trabaja muchísimo... No tengo esa sensación, más bien siento que paso muchas horas en casa. Antes quizá actuaba más, pero desde que ha nacido la niña me tiene que gustar mucho un proyecto para que le robe tiempo a ella. Para mí lo más importante siempre ha sido mi vida personal, pasar tiempo con mis amigos y mi familia. Es allí donde me realizo plenamente como persona. Este es un negocio muy inestable en el que puedes estar arriba un día y abajo el otro. Si dejas que tu felicidad dependa de eso estás perdida. ¿Y qué hace todas esas horas en casa? Mi plan ideal es invitar a unos amigos y tomarnos una copa de vino tranquilamente. Me he convertido en una gran cocinera y, a no ser que me engañen, mis platos triunfan bastante. Cuando estoy sola soy una gran lectora, prefiero la ficción a la no ficción y me encantan las novelas históricas. También disfruto mucho de los clásicos, mi escritor favorito es Steinbeck. Ha confesado que ha sentido mucha ansiedad en determinados momentos y que se volvió muy supersticiosa... Creo que ahora lo tengo más controlado. Tuve una época en que estaba obcecada con tocar algunas cosas de una forma obsesiva. Fue un momento en el que, de repente, sentí de una manera muy fuerte el paso del tiempo, lo rápido que va la vida. Trato de luchar contra esa angustia. Siempre cuenta que llegó a la interpretación casi por casualidad. Nunca pensé en ser actriz cuando era pequeña, o quizá en algún momento de pasada. Comencé a actuar porque me lo recomendaron para superar mi tartamudez, y fue algo que enseguida me gustó. Después encontré a mi mánager, comenzaron a salir cosas y todo ocurrió por una serie de casualidades. Hubo un día, alrededor de los 18 años, en que tuve claro que quería dedicarme a esto durante el resto de mi vida. ¿Alguna vez ha sentido que empezó demasiado joven, que se pasó la juventud trabajando? De ninguna manera. Lo que he conseguido ha sido producto de un largo esfuerzo y de trabajo. Poco a poco fui obteniendo papeles mejores en películas mejores y jamás tuve la sensación de que nadie me regalara nada. Fueron incontables castings, y mucho empeño y estudio para superarme como actriz. Con 20 años mi vida era maravillosa; mientras peleaba por mi carrera también me dedicaba a disfrutar de la vida con mis amigos. No se la ve mucho en las alfombras rojas, ¿se siente incómoda en ellas? Es algo que me parece surrealista, porque no tiene nada que ver con mi vida real. A veces hablas con gente y parece que las actrices nos pasamos el día con tacones y vestidos glamourosos. Más que asustarme, lo vivo como un juego en el que te disfrazas, te maquillan, llevas unas joyas impresionantes que no son tuyas y se monta un show. Aprendes a disfrutarlo. ¿Por qué necesitamos que nos cuenten historias? Todos precisamos una escapatoria de la realidad. Por eso amo el trabajo de hacer películas, me gusta colaborar en esas obras maravillosas que proporcionan a la gente un respiro de la realidad. Cuando te metes en una sala de cine te transportas a otro mundo. Una buena película tiene la facultad de salvarte de un mal día. ¿Es cierto que está pensando en escribir, como se rumorea? No soy escritora. Mi marido tiene esa capacidad y es algo que admiro mucho. Lo que sí he descubierto es que puedo colaborar con equipos creativos. En Al filo del mañana formé parte del proceso de escritura y estuve en todas las reuniones para hacer el guión. No me veo capaz de ser la chispa que inicie una historia, pero sí de aportar buenas ideas para mejorar una película. ¿Significa esto que va a producir filmes? No, por Dios (risas). La vida es muy corta y lo más importante que tenemos que hacer es disfrutarla. Los productores están muy estresados. Es difícil, por no decir imposible, encontrar alguna declaración sobre su vida privada... Admiro a las estrellas de cine de los años 30 y 40, esa sofisticación tiene que ver con el misterio. Me gusta la mística de no saber demasiadas cosas sobre los actores, porque eso va en contra de la esencia de esta profesión. Si la gente lo sabe todo sobre mí, ¿cómo va a creer que soy otra persona en la pantalla? Simplemente considero que nadie tiene derecho a saber qué pasa en mi vida privada. ¿Cómo lo hace para evitar a los 'paparazzi'? Lleva su trabajo, pero es posible. El mundo actual se ha vuelto muy ruidoso y eso me hace sentir incómoda. Detesto esas revistas en las que todo consiste en sacar la ropa sucia de los demás. ¿Qué sentido tiene? Hemos llegado a un punto en el que es más divertido cuanto más humillante resulta. La gente encuentra un extraño placer en ver a otros en situaciones embarazosas. ¿Le gustaría que su hija viviera alejada de ese mundo de los focos? Por supuesto. Cuando eres madre te conviertes en profesora desde el primer segundo. Me gustaría enseñarle a ser una persona segura de sí misma y alguien que se ocupa de los demás, que no vive solo para sí. Quiero que sea una líder, una persona valiente. Tener un hijo cambia cada célula de tu cuerpo, es una experiencia brutal que te remueve todo por dentro y se convierte en un reto constante. ¿Su marido es tan bonachón como su personaje de 'The Office'? ¡Solo ves un pequeño porcentaje de eso! ¿Y qué me dice de su afición por las Oreo? (Risas) ¿De dónde has sacado eso? Tengo que controlarme, pero ¡están tan ricas! Si me pongo, puedo comerme una caja entera en un santiamén.

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