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Empieza el éxodo de médicos por el catalán: diez de Menorca se van

Logotipo de El Mundo El Mundo 30/09/2017 MAYTE AMORÓS
© Proporcionado por elmundo.es

Todavía no ha entrado en vigor el nuevo decreto del Govern balear que exige el catalán para trabajar en la sanidad pública y ha empezado la sangría de médicos que anuncian salidas en estampida. Diez facultativos del hospital Mateu Orfila de Menorca de varios servicios ya han manifestado a la gerencia su intención de abandonar las Islas si se les impone el catalán para trabajar en Baleares como requisito. Y los que se sumarán en los próximos meses, vaticinan los sindicatos.

«En concreto, hay tres traumatólogos, tres ginecólogas y cuatro anestesistas que se están planteando su situación laboral en Menorca por el tema del catalán», confirma Claudio Triay, responsable del Sindicato Médico, lo que dejará algunos servicios con un tercio de los puestos vacío y generará problemas para cubrir las guardias y realizar las intervenciones quirúrgicas.

Actualmente el hospital público de Menorca cuenta con una plantilla de nueve traumatólogos, nueve ginecólogos y 12 anestesistas.«Que falte un tercio del servicio supone un agujero», recalcaTriay, sobre todo, teniendo en cuenta que son especialidades deficitarias y que en Menorca «hemos pasado travesías en el desierto con épocas donde era complicadísimo captar profesionales y teníamos que fichar a extracomunitarios», recuerda.

El sentimiento generalizado de estos médicos es que no entienden que se les valore su profesión médica por un «mérito accesorio». «Ellos dicen que entenderían que se les obligaran a saber inglés porque la mayoría de publicaciones médicas está en este idioma y, además, en esta isla hay mucha población inglesa que vienen a diario y nos tenemos que comunicar con ellos», a diferencia del catalán, donde no ha ningún conflicto en las consultas, afirma.

«Ellos entienden que en una región con dos idiomas cooficiales debería ser suficiente entender uno de ellos y, si alguien sabe los dos, que se le puntúe como un mérito», relata Triay, que aboga por promocionar el catalán sin crear un conflicto con la lengua entre profesionales ni poner en peligro la asistencia, puesto que ya es difícil encontrar algunas categorías profesionales como anestesistas, pediatras o ginecólogos en Menorca.

"La medida creará un efecto disuasorio"

Argumentan que imponer un requisito lingüístico para trabajar en la sanidad creará un efecto disuasorio, dado que muchos profesionales - «y muy buenos»- no vendrán a las Islas porque no saben catalán y, además, «parte de los que estaban aquí, se irán». Además, al efecto disuasorio del catalán se sumará otro problema dentro de unos años, avanza Triay, «la jubilación de una tercera parte de la plantilla médica del hospital».

Así las cosas, los médicos no ocultan su malestar por la normativa, una «decisión tomada por un grupo con una representación limitada y ajena a la gestión del IB-Salut», critica Triay en alusión a Més, el partido nacionalista que gobierna con el PSIB en pacto de izquierdas, con el apoyo externo de Podemos. Afirma que con esta medida, el Govern está generando el efecto contrario del que busca y, «en vez de convertir el catalán en un idioma de integración, va a generar un rechazo por imponerlo a la fuerza».

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