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'En el cine, el que miente, pierde; en la vida, los canallas resisten'

Logotipo de El Mundo El Mundo 16/06/2014 LUIS MARTÍNEZ

A Viggo Mortensen le gusta el fútbol. Comparte (aunque sólo sea eso) equipo con el Papa, el , y, en tiempos de Mundial, divide su devoción y afición de forma más o menos equilibrada entre Argentina, España y Estados Unidos. De Dinamarca no hablamos que no está clasificada. Todas las selecciones caben en cada uno de los acentos de un tipo cosmopolita, políglota, trotamundos y se diría, por la cadencia sonámbula de su voz, tranquilo. "Me imagino una bonita final entre Brasil y España", comienza completamente ajeno a la debacle holandesa (la conversación tiene lugar un par de días antes). Se toma un segundo y continúa: "En el fútbol, de todas formas, pasa un poco como en el cine. Cuanto más grandes son los equipos, cuanto más dinero hay de por medio, menos interesante resulta todo. El presupuesto de los equipos de fútbol y de las películas acaba por ser proporcional a su falta de interés". El que habla, no se olvide, es, pese a quien pese (incluso a él mismo), además de protagonista del thriller recién estrenado que obedece al título de Las dos caras de enero, Aragorn. Es decir, el capitán de los montaraces del Norte antes de rey en El Señor de los Anillos, la película que recaudó casi 3.000 millones de dólares en el mundo.

"Siempre he dicho que le debo muchísimo a la saga de Jackson. Ha sido ella la que me ha permitido hacer todo lo que he hecho después, incluida esta última película, pero...". Y, en efecto, en el "pero" queda colgando el ruido de una polémica reciente en la que arremetía presuntamente contra el director neozelandés. "No es eso, se malinterpretó. Simplemente me limité a decir lo que pienso. Con todo el respeto a todo el mundo. Pero no voy a mentir, creo que a Jackson le interesan cada vez más los efectos especiales. No lo discuto, pero a mí no. Para mí, cada película nueva basada en Tolkien tiene menos interés que la anterior. Aunque yo sea el primero que vaya a verlas, cuidado". Fin de la polémica en la Tierra Media.

Fútbol y anillos a un lado, lo que trae ahora a la actualidad a este actor nacido en Nueva York hace 55 años son dos películas rodadas cada una en un sitio del planeta. La primera de ellas transcurre en Grecia y alrededores y anima una novela de . La segunda vagabundea por la Patagonia argentina (fue presentada en Cannes) y se limita a poner luz, imagen y cuerpo a la última genialidad de uno de los más peculiares de los directores vivos, Lisandro Alonso. «La casualidad ha querido que se hable de ellas a la vez, pero no pueden ser más diferentes. Mi único patrón para elegir un trabajo es que sea interesante y me permita aprender algo, crecer como actor», afirma protocolario. ¿Y qué ha aprendido de Patricia Highsmith que se pueda confesar? "De ella, como de todos los creadores que valen la pena, aprendes a entender mejor las cosas". Pausa. "Si lo pienso un poco, con sus novelas, sobre todo con las de la saga de Ripley o con los cuentos, te ocurre lo mismo que con las películas de Cronenberg. Al principio te sientes incómodo. Es más, parece que el relato estuviera mal construido, como si fuera torpe. Y de repente, lo entiendes. De golpe, te encuentras, como espectador o lector, dentro de un universo peculiar que te saca de la cotidianidad y te sitúa en otro sitio; un lugar que hace que veas las cosas con más claridad. Entiendes mejor lo que está pasando".

En efecto, algo de todo lo anterior tiene la película que le sirve a Hossein Amini, antes guionista de películas como Drive, para debutar en la dirección. La cinta sigue el rastro de una pareja (él y Kirsten Dunst) de vacaciones en una Grecia soleada. Pronto se unirá al grupo un ambicioso guía turístico (Oscar Isaac) excitado por el olor de la sangre, el dinero y, obviamente, el sexo. La historia, poco a poco, se irá complicando, oscureciéndose, hasta adquirir el tacto desagradable y frío de la panza de un pez muerto; la incomodidad de la que hablaba Mortensen.

"No fue algo buscado, pero hay cierto paralelismo entre la historia del estafador desesperado que interpreto y lo que está ocurriendo ahora mismo en el mundo. La novela está ambientada en una época muy determinada y el protagonista pertenece a una generación muy concreta que vivió la Segunda Guerra Mundial y la gran crisis del 29, pero...". Otra larga pausa. "Hay algo que dice que las motivaciones que animan a Chester McFarland pueden ser las mismas que las de tipos como Bernard Madoff. La novela y su personaje respiran el mismo ambiente de impunidad que ahora se vive en países como Grecia o España. La impunidad de los corruptos es siempre la misma". Lo que sigue a la última parada del actor es el silencio. No es que no tenga nada más que decir, es que piensa. Y se nota en el chisporroteo que despide el teléfono. Es diferente al de una simple llamada internacional. "El cine negro, y ésta película es eso, si por algo se distingue es por el hecho de que el que miente, pierde. En la vida, obviamente, no ocurre eso. Aquí, los canallas resisten".

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Cuenta Mortensen que la idea de la película no fue copiar ni la apariencia ni los modales de cualquier otro trabajo sobre Ripley. «Quizá tuvimos bastante presente A pleno sol, de René Clement». También recuerda las largas conversaciones con un director empeñado en recuperar visualmente el viaje de la luz a las tinieblas de su protagonista; desde la placidez de la impunidad de la que hablaba arriba a la tortura de la culpa; desde la Acrópolis ateniense acribillada por el sol al laberinto tétrico de las ruinas de Cnosos en Creta. Y mientras habla, se recuerda a sí mismo la necesidad de construir una filmografía con sentido. De ahí, y en lugar destacado junto a Las dos caras de enero, Jauja. «Siempre me había interesado el cine de Alonso, pero esta película es algo muy especial hasta para él. Es la primera vez que rueda con actores, con guión...». De hecho, para ella fue el premio de los críticos en el último festival de Cannes.

Y dicho lo cual... «En cada entrevista que concedo desde hace 14 años acabo hablando de El Señor de los Anillos. Veo que ésta no es una excepción. El regalo que me dio Jackson fue increíble. Y le estoy muy agradecido. Aprendí a trabajar con trapos verdes de fondo, imaginándome pelear con todo tipo de criaturas virtuales. Gracias a él pude luego hacer películas como Alatriste o recibí la llamada de Cronenberg, pero...». Y aquí discurre la última pausa. «Todo lo anterior no quita para que deje de dar mi opinión sincera... Prefiero trabajar con actores».

-¿Se atreve a dar algún pronóstico del Mundial?

-Bueno. España llega en un buen momento. Lo que haga en el primer partido contra Holanda será muy importante...

Vaya.

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