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'Es imposible erradicar a los Hermanos Musulmanes'

El Mundo El Mundo 30/05/2014 FRANCISCO CARRIÓN

Wafaa Hefni acude a la cita en zapatillas de deporte y un recatado atuendo de tonos verdes. Nadie diría que esta profesora de inglés, espigada y parlanchina, es la nieta de Hasan al Banna, el fundador de los Pero así es. Hace 86 años su abuelo sentó las bases del movimiento islamista más influyente del mundo. Ahora Wafaa trata de salvar su legado de las garras de las autoridades egipcias, artífices de la campaña de represión más brutal que el grupo ha vivido en décadas.

"Trabajamos mejor bajo presión", cuenta a EL MUNDO la heredera del clan Al Banna desde el apartamento que la organización utiliza como base de operaciones en un acomodado barrio de El Cairo. Es mediodía y en la sala contigua un grupo de mujeres celebra una reunión clandestina.

Wafaa, de 47 años, es una de las últimas figuras relevantes del grupo que goza aún de libertad. La mayor parte de su familia vive en el exilio. Más de 16.000 simpatizantes y miembros del grupo -entre ellos su guía supremo y su núcleo duro- han sido encarcelados y varios miles más han muerto en las protestas que sucedieron al derrocamiento de Mohamed Mursi.

"Es evidente que la represión ha causado mucha destrucción en nuestras agrupaciones pero la labor continua", explica la nieta. Varios cabecillas han logrado escapar a los arrestos y dictan las órdenes que cumple el resto. Rehúsa revelar sus nombres por motivos de seguridad.

'No tengo miedo a morir'

La persecución se ha recrudecido desde que a finales de diciembre el Gobierno los declarara La etiqueta, criticada en el exterior, les ha obligado a extremar las precauciones. "En los últimos años fuimos una organización que trabajó públicamente. Los dirigentes que eran conocidos han sido arrestados y el resto ha tenido que cambiar de residencia", relata Wafaa, consciente de que la policía interroga a sus vecinos y puede detenerla en cualquier momento. Pero esa posibilidad tampoco le angustia sobremanera: "No tengo miedo a morir ni a ir a prisión ni a que mi marido o mis hijos sean atacados".

está preparada para el martirio. "Cuando alguien desaparece significa que ha sido capturado por la seguridad nacional, que le tortura antes de enviarle a la cárcel. Las vejaciones duran semanas hasta arrancarles una confesión falsa. Hay mujeres y adolescentes, chicos y chicas, que han sido violados en comisaría. Cuando son liberados, siguen bajando a la calle", señala esta profesora de literatura inglesa en la universidad islámica de Al Azhar. En sus ratos libres, imparte talleres a los simpatizantes más jóvenes sobre el uso de las redes sociales. El blanco de su propaganda es el nuevo presidente del país.

Diez meses después el régimen y sus brazos ejecutores -fuerzas de seguridad y judicatura- parecen dispuestos a erradicar la Hermandad. En una entrevista televisiva, Al Sisi proclamó que el movimiento no existirá bajo su presidencia. "Los servicios de inteligencia son más débiles y estúpidos de lo que dice su reputación. La prueba es que hemos perdido a muchos miembros y seguimos funcionando", replica Wafaa, fiel a las enseñanzas que su abuelo dictó antes de ser asesinado en 1949. "Sabemos cómo actúan. Para protegernos usamos el mismo sistema que ideó Al Banna. Mi abuelo tenía infiltrados en la iglesia, la policía y otros mil sitios. La clave es que somos parte del tejido de Egipto y es imposible erradicarnos".

'No somos un pueblo violento'

Wafaa no rehuye las preguntas. Ni siquiera aquellas que le interrogan acerca del uso de la violencia por parte de su grupo. "No sería lógico decir que esas ideas no están ahí. Lo que está pasando en Egipto es mucho más de lo que cualquier egipcio puede asumir. Pero no somos un pueblo violento y los ejemplos de Siria, Irak o Somalia son argumentos muy poderosos", apunta quien reconoce estar preocupada por la deriva violenta de los jóvenes desencantados e impacientes. La insurgencia, reivindicada que tildan de ingenua la vía política de la Hermandad, se ha cobrado más de 500 vidas.

"Nuestros jóvenes están bien adoctrinados y se dedican a preparar canciones, vídeos o plantillas para pintar los muros. Los Hermanos Musulmanes, como hemos hecho durante años, estamos tratando de convencer a la gente para que renuncie a esos pensamientos violentos", afirma Wafaa. "Sabemos perfectamente que lo que buscan Al Sisi y Occidente es que haya una respuesta violenta a su violencia para justificar que el ejército permanezca en el poder. La violencia sería un camino desastroso". Antes de finiquitar la entrevista, repite que no ha perdido la fe. "Tardaremos uno o dos años pero al final conseguiremos deshacernos del líder impuesto en beneficio de unos pocos".

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