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España busca los restos de Cervantes

dw.com dw.com 28/04/2014 Deutsche Welle
© 2014 DW.DE, Deutsche Welle

Un equipo de científicos barre con un georradar el Convento de las Trinitarias donde fue enterrado hace cuatro siglos el autor de 'El Quijote de La Mancha'.

Casi cuatrocientos años después de la muerte de Miguel de Cervantes (1547-1616), arrancó hoy en Madrid la búsqueda de sus restos en el céntrico convento de la capital de España en el que fue enterrado junto a su mujer. A las 10:30 horas, un equipo de investigadores comenzó a trabajar con un georradar e infrarrojos en el Convento de las Trinitarias, situado en el Barrio de las Letras, una de las zonas históricas de la ciudad, muy cerca de la casa en la que murió.

"Se trata de sacarlo de su tumba anónima y devolverle la deuda que toda la humanidad tiene con él", dijo el historiador Fernando de Prado, director del equipo que integran también el geofísico Luis Avial, experto en el georradar, y el forense Francisco Etxeberría. La idea es dejar a Cervantes enterrado donde esté, pero con una placa que lo recuerde, preferiblemente antes de que en 2016 se cumplan cuatro siglos de su muerte y a ser posible para 2015, cuarto centenario de la segunda parte de 'El Quijote'.

Una búsqueda acotada

Los trabajos comenzaron con optimismo. "Está probado y documentado que Cervantes se enterró (en el convento) y que jamás ha salido de este lugar", manifestó el historiador. Lo que no se sabe es dónde se encuentra exactamente la tumba del autor de "El Quijote", que además podría haber cambiado de ubicación con las obras de remodelación que a lo largo de los siglos ha sufrido el convento, fundado en 1612.

Desde hoy y hasta mitad de semana, el georradar y los infrarrojos rastrearán los 200 metros cuadrados de la iglesia del convento, algunos habitáculos adyacentes, los muros y la cripta, a la que no se accede desde 1955. Esto dará como resultado un plano tridimensional, que estará listo en un mes, en el que se verán las cavidades en las que podría estar enterrado. "A poca profundidad podríamos llegar a detectar un bolígrafo o un mechero", explicó el geofísico Avial. Según aumenta la profundidad, disminuye la precisión.

Aunque no podrá estudiarse el ADN, porque la línea sucesoria del escritor quedó extinguida, sí es posible identificar los restos por una caracterización antropológica: su gran nariz, que sólo le quedaban seis dientes, y las señales que pudieron dejar en su esqueleto los dos arcabuzazos en el pecho y otro en la mano izquierda, sufridos en 1571 en la Batalla de Lepanto.

LGC (dpa, Efe)

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