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España contra Merlín

El Mundo El Mundo 18/06/2014 JOSÉ ANTONIO MARTÍN OTÍN, 'PETÓN'

Que el equipo se le rompa es la mayor pesadilla para un entrenador. No querer la pelota, esconderse detrás del rival para no recibir el balón en lugar de desmarcarse para tenerlo, el horror del futbolista. Los goles del contrario van cayendo como puñetazos lanzados por Manuel Alcántara o Fernando Vadillo sobre cualquier boxeador decadente; en página impar para que todo el mundo lo vea. Estás huyendo, compañero; pero no te alejas. Esa es la causa por la que los equipos que van mal en el campeonato liguero mueren tras recibir el primer gol, hasta ahí resisten, ni un minuto más. Especialmente si no están habituados a pelear en la bajura.

El seleccionador de España vio como se le partía el equipo, tanto por el desaliento que crecía al compás de los tantos recibidos como por una mera cuestión de orden: decidió arriesgar eliminando uno de los medios centros en el afán de hacerle daño a Holanda. Pues que ellos gozaban de su vigor, mayor que el nuestro, más el que los goles te conceden cuando remontas, la cosa terminó en desastre. Nos abrimos: nos liquidaron. Marramiau. Nunca le había pasado eso a Del Bosque. No le va a pasar más.

Se desarmó el equipo y se desarmaron por dentro los futbolistas. Una sensación que le deseo a mi peor enemigo y que hasta los dueños del talento padecen alguna vez: se lo hemos visto esta temporada al que lo acumula en mayor cantidad, uno que llevaba esperando este mes toda la temporada, el señor Messi. Cuando ves, Ramos, que pasa a tu lado Marc Márquez en calzones disfrazado de Robben y no tienes sprint para aguantarle ni reflejos para cruzarte en su carrera, hay una solicitud desesperada: que lo arregle el último, Casillas. Esa mano de Sergio pidiendo lo imposible es la seca metáfora del partido.

(Contra el buen sentido, los apostadores, los técnicos y la sabiduría de los viejos limpiabotas de la plaza Madison, Max Schmeling noqueó a Joe Louis en el décimo segundo asalto del combate que disputaron en el Yankee Stadium. El mito en el suelo, fue el titular).

¿Tendremos que recordar lo evidente a la vista de Chile? Nuestros jugadores son excepcionales y Ramos, sólo por citar al citado, el mejor central del mundo. Los únicos capaces de aceptar el reto que les ha puesto Merlín, un mago juguetón bastante borde, y otra vez doblarle la varita. Nadie había ganado un Mundial tras perder el primer partido; España palmó con Suiza y luego llegó Iniesta. La épica puede ser una filfa, na, si antes de una semana tenemos que repetir la de Malta pero en pleno Mundial. Por si acaso, que vayan calentando José Angel de la Casa y Juan Señor.

(El 22 de junio de 1938 volvieron a pelear y Louis destrozó a Schmeling. Le noqueó en el primer asalto tras partirle dos costillas. El campeón se había levantado después de caer.).

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