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España es el principal objetivo de las medidas excepcionales del BCE

La Vanguardia La Vanguardia 15/06/2014 Manel Pérez

Las excepcionales medidas de política monetaria aprobadas la semana pasada por el consejo del Banco Central Europeo (BCE) tienen como destinataria principal la economía española. A mucha distancia, la italiana, según fuentes familiarizadas con las interioridades de la política monetaria. En especial, el paquete de 400.000 millones para que la banca haga llegar créditos a las pymes, que comenzará a funcionar en septiembre, que está pensado no tanto para elevar el volumen absoluto de financiación como para simplemente frenar su caída.

Mario Draghi, el presidente del BCE, ha conseguido la aquiescencia del ortodoxo responsable del Bundesbank alemán, Jens Weidmann, un acuerdo que podría implicar alivios monetarios para la periferia de la eurozona a cambio de un relevo anticipado al frente del banco en favor del exasesor de Angela Merkel.

Con las nuevas medidas, el BCE considera que las entidades podrán seguir disfrutando de una enorme línea especial de financiación si, como ocurre en España, la caída del crédito de cada entidad es menor que antes de su entrada en funcionamiento. En el caso de los bancos cuya cartera no estaba en caída, el único requisito es quedarse igual. Es decir, como en ningún caso se les exige crecimientos, se les está ofreciendo una enorme liquidez, hasta el 7% de su cartera total de crédito, durante cuatro años con un coste de risa, el 0,4%. a cambio de quedarse como están. En realidad, el BCE sabe que economías como la española deben reducir su deuda, están anegadas en ella, pero si esto se hace al ritmo que ha seguido hasta ahora, acabarán hundidas y sin poder pagarla. Y lo quiere hacer sin lesionar las cuentas de resultados de los bancos.

La financiación de la economía real es el problema para Mario Draghi, como ya puso de manifiesto el BCE en su último informe mensual: "El crédito al sector privado no financiero mantuvo su debilidad en los cuatro primeros meses del 2014, con un crecimiento estable, aunque contenido, de los préstamos a hogares".

Y esta debilidad es especialmente notable en el caso español. En los primeros meses de este año el crédito a las empresas caía casi un 6%, y el del consumo, un 6,8%, según el Banco de España. Draghi esperará unos meses, hasta octubre o noviembre, antes de decidir si esas medidas producen efecto o no, caso este último en el que pondría en marcha el programa de compra de activos similar al que aplica la Reserva Federal de Estados Unidos y que ya están preparando los técnicos de Frankfurt.

El BCE ha dejado claro que en el debate sobre las causas de la restricción crediticia atribuye más responsabilidad a la oferta, la banca, que a la demanda y por ello está intentando impulsar la primera. En los ámbitos reguladores europeos domina el punto de vista de que aunque formalmente los bancos ofrecen más financiación, esta es demasiado cara y con unas condiciones, garantías, demasiado duras.

Con el impulso del crédito comienza una cadena que en el otro extremo tiene el objetivo de asegurar que estados como el español, cada vez más endeudados, puedan hacer frente a sus compromisos. Y, en medio, la necesidad de romper la dinámica de una baja inflación que desanima la actividad económica, reduce el consumo, desincentiva la inversión y acaba frenando el conjunto de la economía.

Los problemas con la deuda pública, pese al entusiasmo del Gobierno español por el abaratamiento de su coste, están en el centro del debate económico en España y Europa. Así, en el informe anual del Banco de España, presentado esta semana, se afirma con claridad que "las dificultades de atajar esa dinámica expansiva \[de la deuda\] han colocado la sostenibilidad de las finanzas públicas en el centro del debate de la política económica en Europa". Y, en referencia al caso español, dice que "a pesar del ajuste fiscal realizado desde el 2010, la ratio de deuda pública sobre el PIB ha continuado aumentando desde el comienzo de la crisis, hasta alcanzar el 93,9 % del PIB en el 2013. Según las últimas previsiones del Gobierno la ratio de deuda pública sobre el PIB se estabilizaría en el 2015 ligeramente por encima del 100%, un nivel nunca visto en la historia reciente de España". Este es, pues, el reto de la nueva política monetaria.

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