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Este calendario meteorológico se lleva vendiendo 150 años (y ni siquiera acierta)

El Confidencial El Confidencial 18/10/2016 S. Ferrer

Tomen nota: quien haya comenzado a organizar sus vacaciones del próximo verano debe saber que, aunque la primera quincena de agosto será calurosa, en la segunda abundarán las tormentas y los chubascos. No lo decimos nosotros, sino que es una de las muchas predicciones "no científicas" que incluye el 'Calendario zaragozano' en su edición de 2017, que vuelve a los kioskos como cada año desde hace más de un siglo y medio. Esta publicación nacida en el siglo XIX sobrevive al cambio de milenio y al auge de internet gracias a la tradición y a su legión de seguidores.

El 'Calendario zaragozano el firmamento' apenas ha variado en su imagen desde su primera edición. Junto al "juicio universal meteorológico" para todo el año y el "calendario con los pronósticos del tiempo" para cada semana, incluye un santoral, las ferias y mercados de toda España, refranes y citas. Desde la portada, con aire impasible, nos observa Don Mariano Castillo y Ocsiero, el anunciado como "célebre astrónomo" o incluso como "el Copérnico español". 

Fue otro aragonés, el olvidado astrónomo aficionado Joaquín Yagüe, quien inició la tradición en 1857 con su calendario 'El Cielo', al que se sumó 'El Firmamento' de Castillo en 1862. En su libro 'Los calendarios zaragozanos' (Punto Rojo Libros, 2015), José Luis Pascual Blázquez explica que el famoso calificativo no es un homenaje, como suele pensarse, al astrónomo del siglo XVI Victoriano Zaragozano, sino que sólo hace referencia al origen maño de ambos almanaques.

Es fácil comprender el éxito inicial de estos 'zaragozanos': el Instituto Central Meteorológico de España (hoy la Agencia Estatal de Meteorología, AEMET) no se creó hasta treinta años más tarde, en 1887. Y aun así, esta ciencia estuvo en pañales hasta bien entrado el siglo XX: "Los modelos matemáticos actuales son de los años 50, hasta entonces todo se reducía a interpretar mapas", explica a Teknautas el meteorólogo y divulgador José Miguel Viñas.

Varias ediciones de calendarios zaragozanos. (calendariozaragozano.net) © Externa Varias ediciones de calendarios zaragozanos. (calendariozaragozano.net)

"En una España con índices de analfabetismo terribles circulaba de mano en mano y la gente confiaba en ellos", asegura Pascual. Estos calendarios fueron como agua de mayo para una sociedad agrícola que necesitaba saber no sólo si llovería al día siguiente, sino qué pasaría a meses vista para planificar las tareas del campo. Su popularidad hizo que surgieran numerosos imitadores, aunque de los dos originales sólo ha sobrevivido 'El Firmamento', cuyos derechos heredó la familia de Castillo tras su muerte.

En 1887, el calendario 'El Firmamento' tuvo una tirada de 1.116.000 ejemplares. Hoy ese número asciende hasta 280.000. "Por lógica se vende un poco menos porque las nuevas tecnologías se lo comen, pero se mantiene", explican desde la distribuidora que lo comercializa desde hace cuatro años, Calenda Distribuciones. La cifra, en plena crisis, era de unos 300.000. Por curiosidad o tradición, el zaragozano resiste el paso del tiempo. Viñas dice que la publicación se ha mantenido gracias al mundo rural, donde se compra porque el abuelo ya lo hacía y por su información útil como las ferias y los santos.

Nieblas de noviembre traen al sur en el vientre

¿Es posible saber si helará la segunda semana de noviembre? Pascual resume así el método ideado por Castillo para su zaragozano: "Acumuló observaciones obtenidas de la prensa durante veinte años, como cuánto llovía o si había sequía". Con estos datos, y gracias a unos supuestos ciclos que "aseguran que cada 18 o 19 años las estaciones se repiten aproximadamente" este 'Copérnico español' proyectaba los resultados durante los años siguientes.

Viñas aclara que el sistema "no es científico", ya que las predicciones a largo plazo "son imposibles" incluso con la tecnología actual. "Ahora se intenta a escala estacional para sacar tendencias estadísticas para ver si el próximo invierno hará más calor de lo normal, pero no se puede saber si la segunda semana de febrero será lluviosa". Los pronósticos habituales se limitan a dos semanas, aunque a partir de los cuatro o cinco días, y según las condiciones atmosféricas, la incertidumbre comienza a aumentar.

La poca ciencia que pudiera tener el sistema de Castillo cayó en el olvido hace décadas. "El año pasado repitieron los pronósticos del 2005", comenta Pascual. Durante los últimos sesenta años la redacción de los pronósticos fue responsabilidad de Rafael Escribano, octogenario ya jubilado que tampoco aplicaba el método original. Desde hace un par de años se encargan los propietarios de los derechos, que permanecen en el anonimato. La publicación del 'Calendario zaragozano' está asegurada, pero su espíritu se quedó por el camino.

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