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"Este despacho es mi casino particular, me lo paso muy bien"

Expansión.com Expansión.com 18/05/2014 Nerea Serrano

El directivo, de 86 años, va cada mañana a la oficina después de nadar.

Alberto de Elzaburu, presidente de Elzaburu, estará de aniversario el próximo año por partida doble. Por un lado, la firma especializada en propiedad industrial e intelectual cumple 150 años. Por otro, y no menos importante, hace 60 años de matrimonio con su mujer Lula. Su vida personal y laboral confluyen en un mismo punto: su despacho. Para llegar a él se atraviesa una recepción de claro estilo industrial, dominada por el hormigón, pero cuando se abre la oficina de Alberto de Elzaburu uno se traslada a otra época.

Un antedespacho prepara al visitante para lo que encontrará dentro: 150 años de historia. Muy reflejada en esta antesala con el registro de marca de la sal de frutas Eno en 1862, la del ron Negrita o el registro de la patente de Thomas Alva Edison. «Por suerte todas estas joyas se salvaron en la Guerra Civil», afirma.

Después fueron llegando los objetos personales del presidente, de 86 años, como las fotos de todas las generaciones de los Elzaburu (él es la cuarta);las de una anecdótica cena con Fidel Castro en Cuba; de diferentes congresos o del grupo de colegas que estuvieron en su 80 cumpleaños.

También saltan a la vista los cuadros (de la colección personal del directivo), un máquina de fotos antigua de la época de su abuelo y la Gran Cruz de la Órden de Isabel la Católica que recibió Alberto.

La firma ha cambiado de sede en varias ocasiones. «Durante muchos años estuvimos en la esquina de las calles Barquillo y Almirante, hasta que mi suegro, que estaba en la Audiencia y al que llegó nuestro recurso, decretó el desahucio porque no podía hacer otra cosa. Fue a pocos días de la boda con mi mujer, pero, por supuesto, no afectó. Mi suegro era un gran hombre», rememora Elzaburu.

Este directivo, con carné de socio del Real Madrid número 230, no piensa en jubilarse. «El despacho es mi casino particular, aquí me lo paso muy bien y por eso no he querido retirarme todavía».

En la primera línea ejecutiva está ya la quinta generación de los Elzaburu, encabezada por sus sobrinos (Alberto no tuvo hijos).

«Tanta alusión a mi familia y a su historia es inspirador para seguir trabajando. Me gustaría que la persona que herede el despacho mantuviera estos recuerdos».

 

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