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Esto sí es un referéndum… probablemente

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 01/10/2017 Teodoro León Gross
La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, emite en Sabadell su voto en el referéndum ilegal. © Proporcionado por ElPais La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, emite en Sabadell su voto en el referéndum ilegal.

El referéndum está operando con la ruptura lógica del cuadro de la pipa de René Magritte, titulado Ceci n'est pas une pipe (Esto no es una pipa): el ojo ve una cosa y el mensaje dice lo contrario. La consigna de la Generalitat proclama "Esto sí es un referéndum" aunque se vea la ficción desde minutos antes de la apertura de las urnas opacas –nunca mejor dicho– para aceptar votos en cualquier lugar, sin papeletas oficiales o sobres, sin Sindicatura Electoral, con la treta del censo universal y observadores internacionales que ni Maduro. No cumple ningún requisito para serlo, pero el portavoz Jordi Turull ha anunciado, “con garantías tal como nos comprometimos”, que "Esto sí es un referéndum".

El independentismo ha buscado la lógica del Test del Pato de Riley: "Si anda como un pato, nada como un pato y vuela como un pato, entonces probablemente sea un pato". En definitiva, si hay urnas como en un referéndum, si hay colegios electorales como en un referéndum y hay votantes como en un referéndum, entonces es un referéndum. El propio Magritte, al explicar su cuadro, mencionaba que, en efecto, aquello no es realmente una pipa sino una representación; puesto que esa pipa del cuadro no se puede llenar de tabaco y fumársela. Eso es exactamente lo que sucede con el 1-O, al margen de la ley y las garantías elementales: no se trata de un referéndum sino de una representación.

Nada hace pensar que vayan a rectificar y a plantear otra hoja de ruta desde la política. Probablemente los líderes independentistas incluso consideren un éxito su estrategia. Tras lograr la mundialización del conflicto, han obtenido el botín de las fotografías anheladas. Como advertía Süddeutsche Zeitung, los independentistas han actuado “buscando una foto para el mundo”. En las primeras horas, desde The Guardian a Clarín, muchos diarios abrían con imágenes de violencia policial; y desde Frankfurter Allgemeine o Le Monde al Dagens Nyheter sueco, con las fuerzas de seguridad reprimiendo el voto. Objetivo cumplido. En definitiva, el cuadro de la pipa de Magritte pertenece a la serie La traición de las imágenes.

La batalla que ellos tratan de dar en este momento nada tiene que ver con el resultado. Eso está descontado desde mucho tiempo antes. Su pelea es con el principio de realidad, para lograr la aceptación de que allí está sucediendo un referéndum real que ha sido reprimido violentamente por un Estado antidemocrático. No importa lo que sea realmente. Como decía Groucho: “¿A quien va usted a creer usted, a mí o a sus propios ojos?”. Los líderes independentistas han confiado en que los catalanes no crean a sus ojos, sino a ellos.

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