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Estos científicos españoles tienen menos de treinta años y se codean con premios Nobel

El Confidencial El Confidencial 08/06/2016 Víctor Romero. Valencia

Durante algo más de 48 horas, Valencia se ha convertido esta semana en la ciudad con mayor concentración por metro cuadrado de personalidades con un Nobel en el salón. Una veintena de científicos y economistas distinguidos con ese galardón han cumplido con el ritual de participar en la selección de los seis profesionales que han sido agraciados con los Premios Rey Jaime I, un reconocimiento que ha ido ganando en prestigio y que anualmente concede la Fundación de Estudios Avanzados en colaboración con la Generalitat.

Por primera vez desde su nacimiento en 1989, además de la luminosa nómina de los Nóbel, jóvenes investigadores españoles han formado parte de los jurados de las distitas categorías: Investigación Básica, Economía, Investigación Médica, Protección del Medio Ambiente, Nuevas Tecnologías y Emprendedor. Dos de ellos, César Velasco y Jordi Prat-Camps, fueron incluidos por la revista Forbes en una selección de los diez jóvenes investigadores más influyentes en su campo. Los dos tienen menos de treinta años, pero por sus trabajos y publicaciones se han situado en la primera línea de una prometedora carrera como científicos.

Nacido en Madrid dos años antes de que viesen la luz los Jaime I, Velasco ya es una persona de referencia en materia de epidemiología y salud global como asesor de la Organización Mundial de la Salud. Formado en universidades españolas y extranjeras forma parte del comité de expertos en la OMS en materia de vacunación e inmunización contra el Ébola, un virus que conoce de primera mano por su labor investigadora en Sierra Leona. Subdirector del Hospital Clínico de Zaragoza, este doctorado en medicina preventiva no sólo investiga soluciones contra las nuevas epidemias, sino que además ha puesto en marcha una startup llamada Sisamat CSR con la que busca implicar a empresas privadas para destinen a proyectos científicos cuando planifiquen sus acciones de responsabilidad social corporativa. “Quizás la diferencia de nuestra generación es que somos jóvenes que nos matamos a investigar pero también tenemos una presencia en redes sociales y eso llama la atención. Nos preocupamos por la divulgación y que las investigaciones tengan impacto”, señala en conversación con El Confidencial.

César Velasco, asesor de la OMS en vacunación contra el Ébola. (SisamatCSR) © Proporcionado por El Confidencial César Velasco, asesor de la OMS en vacunación contra el Ébola. (SisamatCSR)

PREGUNTA: Gripe A, Ébola, Zika… ¿Qué pasa que periódicamente aparecen nuevas crisis sanitarias? ¿Es normal?

RESPUESTA: Está cambiando el paradigma sanitario en materia de salud global. Se están produciendo cambios ambientales como el calentamiento global o la polución. También hay cambios demográficos como las migraciones o la capacio¡dad de viajar y podamos estar en contacto rápidamente unos con otros. Esto induce a cambios epidemiológicos o enfermedades emergentes que están suponiendo un reto para la comunidad internacional. Ahora hay nuevas enfermedades que nos van a traer mucho trabajo y muchos retos y que hay que solucionar con creatividad. Tampoc sabemos qué enfermedades serán las que nos preocupan en treinta años.

P: Has comentado en algún foro que hay cierto alarmismo en el virus del Zika. ¿Tú no suspenderías los juegos como sugiere Pau Gasol?

R: Hay comités de expertos que evalúan las evidencias científicas disponibles. Hay personas muy preparadas y muy humildes que realizan recomendaciones serias que hay que seguir. Eso no quiere decir que la sociedad no tenga que participar en esas opiniones. Pero desde mi punto de vista hay que tener en cuenta los riesgos de este tipo de enfermedades transmitidas por picaduras, pero también las barreras que se pueden establecer para que la enfermedad no se propague. Lo más lógico es seguir las recomendaciones de los expertos.

De los agujeros de gusano a la física cuántica

Jordi Prat-Camps puede presumir con 28 años de haber formado parte del primer equipo en hacer realidad un agujero de gusano. No en términos de teoría de la relatividad, como vaticinaron Einstein y otros científicos a principios del siglo XX, sino de trasferencia de campos magnéticos mediante superconductores, un trabajo que podría revolucionar, por ejemplo, el uso sanitario de las resonancias magnéticas, que fue reconocido por publicaciones especializadas y que dio relevancia al equipo de físicos de la Universidad Autónoma de Barcelona del que formaba Prat, que ahora trabaja para la Academia Austriaca de Ciencias. Este investigador catalán ha orientado sus investigaciones hacia la física cuántica.

P: Para profanos, ¿qué no podríamos hacer sin la física cuántica hoy?

R: Cuando coges materiales y los haces pequeños las leyes de la física cambian. Sabemos que a escala nanométrica un objeto puede estar en más de un sitio al mismo tiempo. Hay potencial para explotar esas nuevas propiedades a escala cuántica, con tecnología que explote esas leyes. Una propuesta es hacer un ordenador cuántico, no de cero y unos, sino combinaciones al mismo tiempo de unos y ceros para implementar algoritmos miles de millones de veces más optimos y rápidos. Es un terreno completamente nuevo que bien aprovechado nos abre un camino nuevo.

Reunión en Valencia de uno de los jurados de los Premios Jaime I, en los que participan 23 investigadores galardonados con el Nobel. © Proporcionado por El Confidencial Reunión en Valencia de uno de los jurados de los Premios Jaime I, en los que participan 23 investigadores galardonados con el Nobel.

El Confidencial ha planteado algunas preguntas comunes a los dos investigadores sobre la situación del universo científico en España. Su diagnóstico coincide en muchos aspectos.

P: ¿España valora a sus científicos?

César Velasco. Hay científicos españoles a veces obtienen antes el reconocimiento fuera de España que dentro. Debe haber además un reconocimiento social. Tenemos líderes de opinión pública para muchos temas y, a veces de temas de los que no son expertos. Esto tiene que ir cambiando para que en cada especialidad de ciencia haya personas identificadas porque eso tiene un impacto.

Jordi Prat. Honestamete creo que en general no lo suficiente. No digo que la ciencia sea lo único que hay que poner en calor. Pero creo que la importancia objetiva de la ciencia es evidente. Los países que más invierten en ciencia a la larga son los que lideran económica y tecnológicamente el mundo. Casi todo el mundo está de acuerdo en que la ciencia, la tecnología y la innovación son un motor. En este país a los políticos se les llena la boca diciendo que apuestan por la ciencia pero es lo primero en lo que recortan. Las becas para doctorados se han han recortado de una manera muy dramática. El problema es que no comprenden la dinámica de la ciencia, que no funciona a cuatro años sino a mucho más largo plazo. Si no comprendes este tipo de dinámicas es imposible respetar la ciencia. Para convertirnos en uno de los países abanderados, aún estamos bastante por detrás.

P: Un país que se describe como potencia en investigación no logra colocar a sus universidades entre las mejores del mundo ¿Cuál es el problema?

C. V.: La paradoja se produce porque esos rankings se evalúan cosas dificiles de alcanzar para las universidades españolas, como el ratio de premios Nobel por profesor. Son factores para nosotros imposibles. Pero también tienen en cuenta cosas que tenemos que trabajar, como que nos faltan “postdoc” (postdoctorados). Es difícil quedarse en España para trabajos de investigación que se realizan después del doctorado. También es necesario que nos convenzamos de que para ser un buen científico es importate que se trasfiera el conocimiento. El objetivo final de la ciencia tiene que ser un objetivo social. Hoy en día que se nos exige que la ivestigacion tenga que ser real y que aporte valor. Las universidades están capacitadas pero queda recorrido.

J. P.: Hay una paradoja bastante importante. Los jovenes que salen formados de España en realidad tienen un nivel muy bueno. Hay investigadores formados en España repartidos entre los mejores centros del mundo. El problema viene después. El sistema de universidades pero también el de de empresas no está a un nivel puntero científicamente hablando. La gente se va fuera y pasan años aprendiendo. Pero pocos de ellos son capaces de volver. A mucha gente que es líder en “posdcoc” le gustaría volver y no encuentra la forma. La falta de financiación y el sistema de investigación del país no está formado. Da rabia, pero hay gente dispuesta a volver pero te falla el sistema para acogerlos.

P: ¿Sabemos aprovechar el conocimiento?

C. V.: Algunas empresas están haciendo algún cambio. Pero la gran mayoría tienen que ir poco a poco, adaptar el talento y la evidencia científica y hacer las cosas con un valor social que sea demostrable. Es verdad que la ciencia tiene un precio. Si quieres hacer las cosas de manera ética, eso cuesta pero tiene repercusión posteriormente y merece la pena.

J. P.: No sabemos explotar el conocimiento en toda su dimensión. En las universidades vivimos episodios en este sentido. Hacemos investigaciones que atraen a empresas de fuera pero cuando buscas aquí no terminas de convencer y de encontrar la forma de tirar para adelante para materializar en un producto esa investigación que has hecho. No sabemos aprovechar el conocimiento y la gente que genera este conocimiento. Eso requiere más implicación, hacer una inversión en conciencia a largo plazo. Es la única forma de situarnos donde nos corresponde.

Jordi Prat-Camps trabaja para la Academia de las Ciencias de Austria. (IQOQI / M. R. Knabl) © Externa Jordi Prat-Camps trabaja para la Academia de las Ciencias de Austria. (IQOQI / M. R. Knabl)
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