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Europa, a la caza de vida en Marte: despega con éxito la misión ExoMars

El Confidencial El Confidencial 14/03/2016 Teknautas

La misión ExoMars ya se dirige sin descanso hacia nuestro vecino Marte. La Agencia Espacial Europea (ESA) y su homólogo ruso Roscosmos acaban de lanzar su último proyecto, diseñado para investigar si el planeta rojo tiene —o tuvo alguna vez— vida.

El despegue ha tenido lugar a las 10:30 de la mañana (hora española) en el cosmódromo de Baikonur (Kazajistán). Se inicia así un viaje de siete meses que colocará sobre terreno marciano dos misiones. En primer lugar, un orbitador dará vueltas al planeta analizando los gases que forman parte de su atmósfera. El Curiosity de la NASA ya descubrió metano en 2014, cuya presencia podría significar que algún organismo lo produce.

El metano puede tener un origen biológico —desde bacterias a vacas lo producen— o geológico. En nuestro planeta, por ejemplo, las condiciones de alta temperatura y presión del interior de la Tierra lo sintetizan. Y en Titán, la luna de Saturno, existen lagos enteros de este gas, sin que haya ningún proceso biológico que participe. El objetivo del orbitador de la ESA será determinar de dónde ha salido este metano.

El segundo proyecto consiste en un módulo —bautizado como Schiaparelli en honor del astrónomo italiano del siglo XIX— que atravesará la atmósfera marciana para aterrizar con seguridad sobre la superficie del planeta. Se trata de un ensayo antes de la función principal, la segunda misión ExoMars, que en 2018 enviará un 'rover' capaz de detectar vida y fósiles.

Un viaje de siete meses

"Estamos camino a Marte. Excelente", declaró a Efe el director general de la ESA, Jan Woerner, nada más producirse el despegue. Los científicos europeos y rusos, que llevan desde el año 2000 perfilando la misión, tendrán que esperar hasta octubre para confirmar que la misión se desarrolla según sus cálculos y llega al cuarto planeta del sistema solar cuando Marte se encuentre a unos 145 millones de kilómetros de la Tierra.

Los primeros síntomas de alivio llegarán nueve horas después del lanzamiento, cuando el módulo superior de la nave se despoje de los últimos propulsores y envíe a la Tierra la primera señal que confirme que se encuentra en ruta hacia su destino.

Después, la nave continuará su viaje hasta el planeta rojo y, una vez en sus inmediaciones, expulsará la sonda Schiaparelli, un laboratorio de 600 kilos que atravesará la atmósfera marciana, se desprenderá de sus escudos de protección y se dejará caer en la superficie ayudada de un paracaídas y de un sistema de propulsión líquida.

Una vez en su destino, la región marciana Meridiani Planum, analizará algunas características básicas de su anfitrión, como la presión o la temperatura, aunque su verdadero éxito consistiría en aterrizar de manera controlada en el planeta vecino.

© Proporcionado por El Confidencial

Marcaría así un hito en la historia de la exploración europea de Marte pues el único precedente, el Beagle del Reino Unido y la ESA de 2003, fracasó al tomar tierra porque dos de sus cuatro paneles solares no lograron desplegarse y bloquearon su antena de comunicaciones.

Si logra posarse con éxito en suelo marciano y enviar información a los centros de control terrestre, Schiaparelli validará parte de la compleja tecnología de aterrizaje, que servirá para que la misión ExoMars 2018 mande a Marte un vehículo 'rover' capaz de desplazarse varios kilómetros y de excavar hasta dos metros bajo tierra para recoger y analizar muestras.

Schiaparelli tendrá una vida útil de entre dos y ocho días marcianos (un día marciano o sol tiene 24 horas y 37 minutos) y su apagón marcará el inicio de la misión de su compañero de viaje, el TGO.

Ese orbitador sobrevolará Marte a 400 kilómetros de altitud durante cuatro años, con el objetivo de estudiar la presencia de metano y otros gases en la atmósfera marciana, esclarecer si su origen es geoquímico, volcánico o biológico y cuáles son sus fuentes de emisión.

El TGO se dedicará también a elaborar mapas del hidrógeno presente en el subsuelo de Marte "que pueden ayudar a elegir los lugares de aterrizaje de futuras misiones, pues pueden indicar reservas ocultas de hielo de agua", explicaron los responsables de la ESA

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