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Famélica

Notodo Notodo 20/06/2016 Miguel Gabaldón
Imagen principal del artículo "Famélica" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Famélica"

Si hace nada hablábamos sobre Los temporales, la función que se pudo ver el CDN hasta hace unos días sobre la ansiedad en el ámbito laboral, aquí tenemos otro espectáculo centrando que ya lleva un tiempo hablando sobre la oficina y los medios de escapar del sistema capitalista: Famélica, de Juan Mayorga, en el Teatro del Barrio.

Mayorga vuelve a ofrecer un texto interesante, lleno de recovecos y capas sociológico-históricas (algo menos filosófico que otros suyos). Un trabajador de una empresa internacional entra en una habitación y allí se encuentra a uno de los jefazos hablando en latín y llamándose con nombres de ecos comunistas y al chofer del anterior en similar tesitura. Ambos le explican que han creado una especie de sociedad secreta dentro de la empresa. Comunista, ni más ni menos. Y acaban cantando La Internacional. A partir de esta idea, el proyecto de Mayorga y La Cantera, con Jorge Sánchez como director, transita por los caminos del vodevil más exagerado y la reflexión política de una forma, cuanto menos, curiosa.

"A día de hoy la idea comunista no puede realizarse como alternativa al modo de producción capitalista. Puede realizarse... dentro del modo de producción capitalista... ¡Es dentro de la idea capitalista donde el trabajador puede realizar la idea comunista!", dice el jefazo, que tiene unas cuantas frases dignas de un Groucho más Marx que nunca. La insatisfacción laboral se da la mano de un comunismo algo sui generis (un comunismo que se, a pesar de todo, se tendrá que enfrentar a unos temidos enemigos ancestrales).

Mayorga ofrece un texto surrealista y disparatado (aunque articulado tan bien como siempre) y la dinámica dirección y los entregados intérpretes (entre los que me ganó, sin desmerecer a los demás, un extremadamente divertido Aníbal Soto con unos detalles que son gloriosos) consiguen un espectáculo que, sin llegar a cotas de perfección y con sus momentos algo más densos o irregulares, consigue dejar un buen sabor de boca. El protagonista durante la función se queda enquistado en un debate lexicológico por cambiar el famélica legión (porque en una empresa famélicos ya no están) y cambiarlo por otro adjetivo. "¿Colérica?" "¿Frenética?", se pregunta. Pues bien. Frenética es el adjetivo para esta función. FrenéticaFamélica la de Mayorga.

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