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Federer se inclina ante Gulbis

EL PAÍS EL PAÍS 01/06/2014 Juan José Mateo
Federer se despide tras caer ante Gulbis © Michel Euler Federer se despide tras caer ante Gulbis

Roger Federer ya no juega en Roland Garros: Ernest Gulbis, el número 17 del mundo, le eliminó 6-7, 7-6, 6-2, 4-6 y 6-3 en octavos de final. Para el campeón de 17 grandes fue toda una tragedia. En los últimos cuatro torneos del Grand Slam solo ha pasado de octavos una vez (semifinales del Abierto de Australia 2014). No juega una final en una cita de la categoría desde Wimbledon 2012. Y además, en París, dejó escapar un partido que tenía en la mano, con el público rugiendo por su victoria y Gulbis a punto de enseñar bandera blanca: sacó con una ventaja sideral para ganar la segunda manga (7-6, 5-3 y 40-15), y al perderla abrió la puerta para que el peligroso letón levantara los brazos en 3h 42m. Todo un patinazo.

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Gulbis, ante Federer / GONZALO FUENTES (REUTERS)

“Espero tener más apoyo en el próximo partido”, dijo el ganador, que se marchó abucheado. Como siempre, el público reconoció en el francófono Federer a uno de los suyos. “¡Roger!, ¡Roger!, bramaba el gentío mientras pateaba el cemento, convirtiendo la Philippe Chatrier en una caldera al servicio del ídolo. El genio, sin embargo, sufre ya en arcilla, donde es máxima la exigencia para sus piernas, no hace tanto daño sobre el albero con su revés cortado, y la pelota le vuelve con más frecuencia, obligándole a un nuevo esfuerzo. Camino de los 33 años, y ya padre de cuatro hijos, el número cuatro mundial cerró una gira de arcilla extrañísima, y finalmente decepcionante: final en Montecarlo, baja en Madrid por su paternidad, derrota a la primera en Roma y octavos de final en Roland Garros. Muy poco para el campeón de 2009.

Federer pisará ahora su sacrosanta hierba. Es de esperar que con solo tocar el césped mejore. La superficie premiará su saque, le dará filo a su derecha y le permitirá recuperar veneno a sus otros tiros. Del mismo modo, las verdes pistas supondrán un examen para sus pies, y medirán si tienen la velocidad necesaria para evitar que los contrarios le encierren contra su revés a una mano. Eso es lo que hizo Gulbis, volcánico tenista con un saque como un mazo (13 aces). Fue su único patrón. El resto fue cosa de su inspiración (aquí un revesazo, aquí una dejada) y del día gris de Federer, que deja París como vino, dejando la impresión de que nunca creyó que la victoria final pudiera ser suya: él, que llegó a ser un habitual, no disputa desde 2011 el encuentro decisivo del templo de la arcilla.

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