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Felipe González apeló a una mayor solidaridad en Europa

dw.com dw.com 16/05/2014 Eva Usi
© 2014 DW.DE, Deutsche Welle

Felipe González, criticó en Berlín la falta de visión en la estrategia para enfrentar la crisis en Europa, que ha pulverizado empleos, distanciado a los ciudadanos del proyecto europeo y dado alas al nacionalismo.

“Europa se ha equivocado en la manera de afrontar la crisis; se ha querido resolver el problema del crédito y del déficit sacrificando el empleo. Se han pulverizado millones de puestos de trabajo. El origen de la crisis está en un mal funcionamiento del sistema financiero, un casino financiero global que cuando implosiona aplasta a Europa y a Estados Unidos. El problema fundamental sigue sin resolverse, nadie ha querido meter una mano regulatoria para supeditarlo a la economía real”, advierte.

El político socialista, que fue presidente del Gobierno español entre 1982 y 1996, recordó que la burbuja reventó en España sobre una economía de ladrillo y de cemento y no había ahorro interno para resistir ese embate. “Yo creo que hemos tocado fondo en la recesión, pero el crecimiento económico es tan pequeño que no habrá creación de empleos. Necesitamos un crecimiento de 3.5% del PIB para tan sólo pagar los intereses de la deuda, si crecemos un 1% eso no será suficiente, todavía nos hacen falta 2 puntos porcentuales. ¿Cuánto tenemos que crecer?”

Quien alguna vez fuera llamado “nieto predilecto”, por el ícono de la socialdemocracia alemana, Willy Brandt, arremetió contra los mercados financieros que dominan crecientemente un mundo globalizado y desigual, no sólo en Europa, sino en las llamadas economías emergentes.

“El modelo de la economía globalizada depende excesivamente de los actores financieros, los que son capaces de hacer en un ordenador, con una fórmula alogarítmica, 25.000 transacciones cada media hora. Europa puede y debe corregir su estrategia para ganar relevancia ante sus ciudadanos y ante el mundo, porque el modelo actual redistribuye desigualmente el ingreso cuando la economía crece exitosamente como en Brasil, Perú, China y otras economías emergentes, y es mucho más desigual cuando se tiene que ajustar, como España. La sostenibilidad de este modelo está en riesgo, está fallando”, advirtió.

Considerado en Alemania como uno de los arquitectos de la integración de España en la Unión Europea, Felipe González fue invitado a Berlín por la Fundación Friedrich Ebert (FES), cercana al Partido Socialdemócrata alemán (SPD), para participar en la serie “Eminent Lectures”, un foro en el que se debate sobre el futuro de Europa, en esta ocasión, se le pidió que esbozara un panorama sobre el futuro del continente a mediano plazo, de cara a las elecciones al Parlamento europeo el próximo 25 de mayo. “Necesitamos federalizar nuestras políticas económicas, y fiscales y legitimarlas democráticamente”, dijo.

El político socialista destacó que actualmente hay una crisis de gobernanza en la democracia representativa, que se manifiesta en todas partes y de manera distinta. “Acabo de estar en Sao Paulo, en donde los movimientos sociales se explican, no porque haya más pobres que cuando empezó a gobernar Lula. Hay 40 millones de personas que han salido de la pobreza, de la marginalidad. Lo que hay son ciudadanos más conscientes que reclaman más atención sanitaria y educativa para sus hijos y cuestionan las políticas que no prestan atención prioritaria a esos factores que indirectamente redistribuyen el ingreso”.

Su charla estuvo salpicada de anécdotas. Recordó a Willy Brandt en los últimos momentos de su vida cuando habló con él. “Estábamos tras la caída del Muro de Berlín, la reunificación alemana y la liquidación de la Unión Soviética. Él decía que la virtualidad de la democracia es que debe tener nuevos comienzos frente a nuevos desafíos. ¿Qué Europa habrá hacia 2040?, le preguntó Alexander Kallweit, director del departamento de Diálogo Internacional de la FES.

El exlíder del PSOE respondió que Europa es a la vez diversa y tiene una identidad de identidades, es un caleidoscopio cultural que no se puede perder, la única estructura posible y deseable es federalizadora. “Helmut Schmidt (excanciller socialdemócrata) diría, bueno, hablaremos de eso el próximo siglo, eso me dijo hace unos años, refiriéndose al siglo XXII”.

“Este modelo es un grito para que se movilicen los socialdemócratas del mundo porque el crecimiento de la desigualdad afecta a los elementos claves de su identidad, ante la percepción de los ciudadanos de que el Estado nación no es suficiente para enfrentar la globalización. La comunicación está pasando crecientemente a las redes sociales con consecuencias de desajuste del sistema muy peculiares. Yo creo que eso tendrá repercusiones políticas”, dijo aludiendo a los grupos anti-globalistas crecientemente organizados. “Para Europa y para los países que la componen sólo hay un futuro razonable: una política basada en un gran pacto social que incluya la competitividad para insertarse en la economía global. No es más nacionalismo, sino más solidaridad”.

Autor: Eva Usi

Editor: José Ospina-Valencia

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