Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Felipe VI en Cataluña

El Mundo El Mundo 04/06/2014 SALVADOR SOSTRES

Felipe VI tiene que coronarse en Cataluña. En Montserrat, donde arden las esencias de la patria. O en Poblet, donde descansan los reyes catalanes. Acabará así con buena parte de la desafección catalana, que tiene bastante de amante despechada.

Cuando todo te falle, prueba con el amor. Es el recurso más elemental, pero el que todo el mundo olvida y por eso las cosas se complican tanto. Felipe VI tiene que ganar, como ganó Felipe V, y como ganó Juan Carlos. Un nuevo reinado inaugura una simbología nueva, unas complicidades aún por tejer, y unos afectos que podrían desatascar las trincheras de la poca inteligencia.

Felipe VI tiene que coronarse en Poblet o en Montserrat, y no para ceder, ni para conceder, sino para ganar, para hacerse presente en Cataluña. Yo soy vuestro Rey, heredero de vuestra Historia y espejo de vuestra esperanza.

Lo primero que un rey tiene que hacer, para merecer tal nombre, y tal cargo, es comparecer. Un rey jamás va de incógnito. Para ir de paquete en una moto ya están los presidentes de las repúblicas, con su casco y su democracia.

Algunos le sugerirán al todavía Príncipe de Asturias que cuando sea rey mantenga un perfil bajo, que haga lo posible por pasar inadvertido, para calmar los ánimos. Serán sus peores consejeros, los más zafios.

Felipe VI tiene que tener fe en la Monarquía, y encarnarla, amararse de ella para poder irradiar su potencia, su poder de persuasión en un pueblo que ha sido abandonado y necesita ser pastoreado. Un rey no tiene que ser cercano, ni parecido a sus súbditos. Un rey tiene que representar el esplendor de los siglos y la primera norma del lujo es la distancia. Un Rey es la sublimación de las aspiraciones de su pueblo, el arco que tensa los sentimientos y muscula las almas.La Corona que heredará Felipe es la más impopular desde la recuperación de la democracia. Los populismos han sumido el debate público a su noche más aciaga. Felipe VI tendrá que arriesgar, como arriesgó su padre, como Felipe V arriesgó para ganar. Porque ganar es el único diálogo con la Historia.

300 años después, España y una idea de Cataluña vuelven a encontrarse en el campo de batalla. De 1714 hasta el lunes por la mañana. De Felipe V a Felipe VI. 300 años exactos. Parece como si alguien hubiera estado mirando el calendario.

Felipe VI tiene que coronarse en Montserrat, o en Poblet, porque nada como un gran abrazo, cariñoso y sincero, mantiene unidos a los hombres y a los pueblos.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon