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Ferrer pone a prueba al campeón

El Mundo El Mundo 04/06/2014 JAVIER MARTÍNEZ

La victoria de David Ferrer en los cuartos de Montecarlo es el componente novedoso en la larga historia de sus enfrentamientos con Rafael Nadal, que hoy tendrá en Roland Garros su 27º capítulo. Los finalistas de 2013 se miden dos rondas antes que entonces, dispuesto el ocho veces campeón del torneo a demostrar que el tropiezo en el Principado fue algo circunstancial, que éste es su feudo, donde ayer celebró su 28º cumpleaños, y que la historia aquí aún está a tiempo de repetirse.

El defensor del título se ha plantado entre los ocho mejores sin el más mínimo sobresalto competitivo, dejando al margen los problemas de espalda confesados después de imponerse el pasado domingo a Leonardo Mayer, en tres sets, al igual que en los cuatro rondas precedentes. Los adversarios que ha tenido hasta la fecha no permiten hablar contundentemente de un jugador que haya reencontrado lo mejor de sí tras sus peores resultados en arcilla a lo largo de la última década, pero sí de un perfecto conocedor del escenario y de la distancia. No hay que olvidar que sólo Robin Soderling, hace un lustro, ha podido con él en este torneo.

La presencia de Gael Monfils, que se medirá con Andy Murray en otro de los cuartos de hoy, ha desplazado el partido entre los españoles a la Suzanne Lenglen, donde el número uno del mundo ya protagonizó su debut. Si bien en esta ocasión no caben reproches a los organizadores por la condición de local de Monfils, bien pudieron hacerse en aquella ocasión. Nadal no planteó réplica alguna, en una reacción de suma elegancia. Flota este año en la capital francesa la sensación de que el gran dominador del torneo desde que lo disputara por primera vez, allá por 2005, ofrece mayor margen de vulnerabilidad.

Es difícilmente disimulable, en diversos medios y entre numerosos aficionados, el deseo de ver a un ganador distinto. Se pudo comprobar de nuevo anoche el renovado idilio de Djokovic con la grada, tras su victoria contra Raonic.

David Ferrer no ha cambiado un ápice su discurso de perfil bajo, relativizando el peso que pudiera tener el triunfo en Montecarlo, el primero contra su rival de hoy sobre polvo de ladrillo en una década. Tampoco su tenis ni sus resultados se han visto modificados en exceso desde que a principios de temporada decidió contratar como entrenador a José Francisco Altur en lugar de Javier Piles, su técnico de toda la vida, con el fin de encontrar, a los 32 años, mayor motivación en el último tramo de su carrera. Será un duelo de restadores, de dos hombres que se encuentran más cómodos cuando no les toca poner la bola en juego.

El campeón de Doha, Río de Janeiro y Madrid pone en juego su corona ante el ganador en Buenos Aires. Es la sexta vez que convergen en un torneo de Grand Slam. Tres de ellas acontecieron en Roland Garros, con victorias de Nadal en la reseñada final de 2013, además de en las semifinales de 2012 y en los cuartos de 2005. Ferrer se impuso en los cuartos de Australia 2011 y en los octavos del US Open de 2007.

Con 13 títulos del Grand Slam, ocho de ellos en estas pistas, Nadal es el favorito. La presencia de Djokovic en semifinales le obliga a ganar el torneo para continuar como número uno del mundo.

El serbio ha estrechado las distancias, entre otras cosas, gracias a su victoria contra él en Roma, la cuarta consecutiva. Nole salió ayer de un compromiso delicado ante el emergente Raonic. Le espera otro rival de cuidado en las semifinales del viernes: el letón Ernests Gulbis, quien, al fin, ha logrado ingresar entre los cuatro mejores de un major, gracias a su más que convincente victoria ante Tomas Berdych.

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