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Final de "campaña" para reírse del Estado

Logotipo de El Mundo El Mundo 29/09/2017 EMILIA LANDALUCE
© Proporcionado por elmundo.es

Sí, las urnas parecen un tupper (tamaño

Junqueras

) y los indepes llegan a Barcelona en tractor (en realidad, son como un tanque frente a cualquier furgón policial), pero a las personas que ayer asistieron al mitin de «final de campaña» de Junts pel Sí eso (el ridículo) les importaba un bledo. O medio. Ellos votarem aunque sea en un hoyo.

En los corrillos lo mismo de siempre: mucho menor, tietas y catalanes coquetos. Se reían de

Rajoy

, de Soraya, de la

Guardia Civil,

de los tribunales, de Trump... Y porque pueden. Porque el Estado es un gigante maniatado con complejos.

La convocatoria avisaba (mejor dicho, amenazaba) de que a las siete, antes de las intervenciones estelares de Junqueras y Puigdemont, habría conciertos de bandas y artistas catalanocantantes (casi todos). No es de extrañar que la gente no acudiera tempranera: había un coro seguramente asesorado por algún párroco pardillito de Solsona que cantaba el Himno de la Alegría, ¡de la alergia!, con letra de volem votar. Después ya actuaron todo tipo de grupos: unos indiependentistas, otros raperos y varias charangas... Todo de buen rollito y con la sonrisa de hormigón.

Hasta las ocho menos cinco no hubo apreturas. La coreografía era idéntica a la de cualquier acto de la coalición independentista. Se saben las consignas -ya avisamos que se apropiarían del No tinc por de los atentados terroristas-, las canciones y cuándo hay que gritar el votarem. Respecto a la estética... Lástima que Cendrós (inventor del Floid, afeitado vigoroso y fundador de Ómnium Cultural) no viviera en esta época de barbitas. Forcadell no hubiera llegado ni a ujier del Parlament.

A las ocho y media las fuentes de Montjuic estaban a rebosar de esteladas humanas. Junqueras y Puigdemont y compañía se retrasaban. A lo mejor les han detenido ya, sugerí a unos... «No hombre, no...». Estaban muy seguros de que a 48 horas de la consulta ilegal el Gobierno no iba a hacer nada. Por fin, cuando faltaban 20 minutos para las nueve, se disipó cualquier duda y sonó L'estaca. Lo cierto es que la escena impresionaba. ¿Sabían que el ser humano es el único animal capaz de coordinarse para bailar? Y para desobedecer la Ley, que era la consigna del mitin.

La mayoría de los discursos siguió la misma pauta. «Hay que proteger las urnas y las papeletas». «Nosotros, demócratas; ellos, fascistas». Más fachas que Fachín, que también estaba. Empezaron a subir personas al escenario. Una muestra de la Cataluña libre y feminista. Había una señora con velo, una empresaria, dos humoristas, Los Manolos que cantaron en catalán, «Cataluña es poderosa, Cataluña tiene poder». El Amigos para siempre se les ha olvidado. Con Puigdemont y Junqueras llegó el clímax. No les habían detenido.

Y a ustedes todo esto -la cursilería, las consignas, las urnas- les puede parecer ridículo, pero más ridículo está siendo el Estado. Y ellos se ríen. Con razón.

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