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Francisco, sobre la secesión: 'Habrá casos que serán justos y casos que no lo serán'

El Mundo El Mundo 15/06/2014 JOSÉ MANUEL VIDAL
© Proporcionado por elmundo.es

Dicen que el Papa es un buen pagador y, una vez más, lo ha vuelto a demostrar. Le debía al periodista Henrique Cymerman su inestimable ayuda para montar el encuentro de oración entre Simon Peres y Mahmud Abbas en el Vaticano, y le devolvió el favor con creces. Con la primera entrevista que concede a una televisión española -Cuatro- y con declaraciones sobre todo lo divino y lo humano: desde la eventual independencia de Cataluña, hasta los fundamentalismos, su propia seguridad, su "revolución" eclesial o su posible renuncia al solio pontificio.

En un despacho sencillo, ante una mesa de escritorio despojada, el periodista va planteando al Papa las diversas cuestiones. Se nota que hay química entre ambos. Son como dos amigos hablando de cosas serias. Entre otras cosas, Cymerman, plantea el tema de la eventual independencia de Cataluña. Y Francisco, con su pedadogía de profesor, contesta por partes.

Primero sienta los principios: "Toda división me preocupa. Hay independencia por emancipación y hay independencia por secesión. Las independencias por emancipación, por ejemplo, son las americanas, que se emanciparon de los estados europeos. Las independencias de pueblos por secesión es un desmembramiento a veces es muy obvio. Pensemos en la antigua Yugoslavia. Obviamente, hay pueblos con culturas tan diversas que ni con cola se podían pegar. El caso yugoslavo es muy claro, pero yo me pregunto si es tan claro en otros casos, en otros pueblos que hasta ahora han estado juntos".

Y tras los principios, las conclusiones: "Hay que estudiar caso por caso. Escocia, la Padania, Cataluña. Habrá casos que serán justos y casos que no serán justos, pero la secesión de una nación sin un antecedente de unidad forzosa hay que tomarla con muchas pinzas y analizarla caso por caso".

En un ambiente distendido, con preguntas cortas, Cymerman sigue planteando los grandes problemas sociales y espirituales. Como el diálogo interreligioso, que el Papa quiere buscar "sin renunciar a la propia identidad". O la persecución religiosa contra los cristianos, de la que Francisco dice que "es más fuerte que la de los primeros siglos de la Iglesia". Y, como es lógico, Francisco denuncia la violencia en nombre de Dios

Teoría del descarte

También abordan la pobreza y la desigualdad. Y el Papa explica su ya célebre teoría del descarte: "Está probado que, con la comida que sobra, podríamos alimentar a la gente que tiene hambre. Estamos en un sistema mundial económico que no es bueno. Toda la economía se mueve descartando. Se descartan los chicos, se descartan los ancianos. Ya no sirven, no producen. Y ahora, está de mota descartar a los jóvenes con la desocupación. Son 75 millones en Europa. Es una barbaridad, ¿no? Descartamos toda una generación"

En cuanto a lo personal, el Papa confirma que no quiere obsesionarse con su seguridad, que sabe que le puede "pasar algo", pero que también sabe que está "en manos de Dios". Por eso, no quiere el 'papamóvil', porque no puede "abrazar a un pueblo y decirle que le quiero dentro de una lata de sardinas". Y, como siempre, con un toque de sensatez y de humor exclama: "A mi edad, seamos realistas, hay poco que perder".

Confirma también que seguramente seguirá el ejemplo de Benedicto XVI y presentará su renuncia, cuando Dios quiera, al tiempo que sueña con ser un Papa con entrañas de párroco, un Papa revolucionario "desde las raíces", que confiesa su pasión futbolera ("espero poder ver algún partido"). Y concluye avanzando un epitafio que lo retrata: "'Era un buen tipo, hizo lo que pudo, no fue tan malo'. Con eso me conformo".

Una entrevista para enmarcar. De un periodista sencillo y un Papa que no parece Papa, que normaliza el papado, sin ínfulas de Papa-Rey. Un Papa con sentido común, con sencillez, con capacidad pedagógica, con sentido del humor. Un Papa natural, al que da gusto escuchar, porque transmite bondad y autenticidad. Y no le duelen prendas a la hora de denunciar los atropellos del sistema contra los pobres, la "carne de Cristo". Por eso le llaman ya el Papa Bautista, porque, como Juan Bautista, señala con el dedo a los explotadores.

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