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Frank Schirrmacher, coeditor del ‘FAZ’

EL PAÍS EL PAÍS 15/06/2014 Enrique Müller
Frank Schirrmacher, coeditor del 'Frankfurter Allgemeine Zeitung'. © CRISTÓBAL MANUEL Frank Schirrmacher, coeditor del 'Frankfurter Allgemeine Zeitung'.

Frank Schirrmacher (Wiesbaden, 1959), uno de los cinco cooeditores del periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), fue uno de los periodistas alemanes más brillantes y polémicos de su generación. Con tan solo 30 años sucedió como responsable de las páginas de crítica literaria del prestigioso diario conservador nada menos que a Marcel Reich-Ranicki, conocido como el “Papa de la literatura alemana”, fallecido en septiembre pasado. Durante su meteórica carrera, Schirrmacher siempre destacó como dueño de un talento que sorprendió a sus colegas y que le llevó, con solo 34 años, a ocupar un sillón en el exclusivo club de editores del FAZ, catedral gótica del periodismo germano y lectura obligada del mundo político y empresarial del país. Schirrmacher siempre supo discernir lo importante, apostó por lo duradero y nunca ocultó su respeto por el rigor intelectual y la agilidad mental, dos cualidades que le permitieron admirar la calidad de sus rivales y valorar la obra de autores y artistas. Temido polemista, no rehuyó nunca el cuerpo a cuerpo al debatir sobre temas culturales o de actualidad.

“He comenzado a creer que la izquierda tiene razón”, escribió en un artículo dedicado a comentar las secuelas que dejó la crisis financiera mundial. “Una década de desinhibida economía financiera se ha convertido en un exitoso programa de resocialización de la crítica social de la izquierda. La crisis de la llamada política burguesa, una política que secuestró la palabra burguesía, como antaño lo hizo el comunismo con los proletarios, se ha transformado en una crisis de autoconfianza de la política conservadora”, señalaba en este sorprendente comentario, más propio de un militante de izquierdas que de un intelectual impregnado de valores conservadores. Pero Schirrmacher no fue un ideólogo que aspirara a sentar cátedra, sino un impenitente buscador de verdades.

“Dotado de un agudo sentido para los temas del futuro y un gran don para dotar de contenidos a los debates, logró pronto convertir el periódico en un creador de opinión en cuestiones de significación social como los transgénicos, los cambios demográficos y el mundo digital”, señaló el FAZ, en un sentido y breve homenaje a su coeditor.

“¡Somos periodistas!”, solía repeti Schirrmacher. Él, en efecto, fue un periodista en cuerpo y alma, que nunca tuvo la ambición de pasarse al campo de la ficción, aunque talento no le faltaba. Ser periodista era para Schirrmacher voluntad de actuar. Aun así, se lanzó a escribir ensayos que fueron éxitos de ventas, como el que tituló El complot de Matusalén, donde analizó el progresivo y rápido envejecimiento de la población y sus consecuencias.

Cuando murió Joseph Brodsky, el gran poeta rusoestadounidense y Nobel de Literatura, Schirrmacher escribió una frase que desconcertó a sus colegas: “Protestamos contra esta muerte”. El jueves, cuando un infarto fulminó a los 54 años al genial agitador cultural, el gremio periodístico y el mundo cultural alemán sin duda la hicieron suya.

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