Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Frida Kahlo

Notodo Notodo 21/09/2016 Irene Galicia
Imagen principal del artículo "Frida Kahlo" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Frida Kahlo"

Cuando uno profundiza en la obra, o lo que es lo mismo, la vida de Frida Kahlo, descubre la intensa relación existente entre Frida, su obra y su casa. Su universo creativo se encuentra en la Casa Azul, sitio en el que nació y murió. Aunque al casarse con Diego Rivera vivió en distintos lugares en la Ciudad de México y en el extranjero, Frida siempre regresó a su casona de Coyoacán. Hoy, la llamada Casa Azul Museo Frida Kahlo es el lugar donde los objetos personales revelan el universo íntimo de la artista latinoamericana más reconocida a nivel mundial, pero también es el lugar donde el que fuera su amigo, el fotógrafo colombiano Leo Matiz, realizó algunas de las fotos más interesantes de la artista.



Cuando Matiz se sumergió con su cámara en el ambiente intelectual y artístico de la época, logró registrar en sus retratos la intensidad creativa y personal de los hombres y mujeres que protagonizaron un papel decisivo en la historia cultural de México en los años cuarenta. El conjunto de su obra es quizá uno de los mejores testimonios fotográficos que quedan de esa época. El colombiano además, al ser uno de los más allegados a la pareja Kahlo-Rivera, fue uno de los fotógrafos que captaron las imágenes más íntimas e impactantes de la pintora en la intimidad de su hogar.

Kahlo fue retratada como cualquier estrella de cine en México. Su mirada, capaz de perforar al espectador ya desde niña, se acerca al nivel de sus propios autorretratos. Fue retratada por Andre Breton, Dora Maar, Lola, Imogen Cunningham… entre muchísimos otros; su propio padre, fotógrafo la retrataba desde niña. Este medio centenar de imágenes exclusivas e inéditas en nuestro país no solo muestran su imagen de marca, con sus trajes tradicionales mexicanos y su semblante cejijunto, sino que van mucho más allá. El uso que hace la artista de la capacidad narrativa del medio fotográfico la convierte en coautora de estos retratos, como si su tendencia autobiográfica no acabara en su pintura sino que perviviese en su mirada y participara del resultado final.



Y aunque quizá es cierto que estas instantáneas ofrecen una versión rosa de la vida de Kahlo, lejos del trauma miserable y de angustia física que se agitaba dentro de ella, siempre impuso unas normas para dominar el instante fotogénico, de modo que como en su pintura, uno tiene siempre la sensación de estar viendo a la persona que hay detrás. La muestra se completa con las sentimentales fotografías que Leo Matiz realizara a su regreso a México en 1997, después medio siglo de ausencia, de algunos de los rincones de esa casa azul, así como de los objetos que la acompañaron a lo largo de su vida; y es que preguntarse cómo los espacios devienen lugares supone profundizar en las relaciones y los vínculos que se establecen entre las personas y los espacios que amamos.


 

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Notodo

image beaconimage beaconimage beacon