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Fusiles y explosivos caseros: el arsenal (legal) que fabricó el tirador de Las Vegas

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 03/10/2017 Pepe Cervera
© AP

Es ya la mayor matanza por arma de fuego en EEUU: al menos 59 muertos y más de 527 heridos. En los numerosos vídeos de la masacre de Las Vegas pueden apreciarse todos sus elementos: la multitud en el concierto, la súbita aparición de un sonido rítmico y sincopado, el desconcierto y el terror. Los 22.000 asistentes al Festival de la Cosecha Ruta 91 se giran, sorprendidos y pronto aterrados; alguna cámara apunta al cercano hotel Mandalay Bay, sin ver nada. Domina el espanto.

El tirador, aunque ellos no pueden saberlo, está en el piso 32 del enorme hotel; menos de 350 metros le separan de la zona de conciertos y dispara en ráfagas; en su detallado análisis, The New York Times concluye que realiza 90 disparos en apenas 10 segundos. Pero desde, al menos, 1986 las armas automáticas, que disparan sin cesar mientras se mantenga apretado el gatillo y haya munición, están estrictamente reguladas en los EEUU.

¿Cómo consiguió el tirador hacerse con un arma con estas características? ¿De qué arma se trata y cómo logró un arsenal de decenas de ellas? Analizamos los aspectos técnicos de la ametralladora casera usada por el asesino de Las Vegas.

En EEUU es legal la adquisición de armas largas como fusiles, incluso aquellos diseñados para el mercado militar, con sólo unas pocas limitaciones. La principal es que sus mecanismos estén modificados para funcionar tan sólo en modo semiautomático: es decir, que disparen una bala cada vez que se aprieta el gatillo. Muchas armas militares funcionan en modo automático, en el que el arma dispara sin cesar mientras el gatillo permanece apretado (y disponen de munición), como ametralladoras y fusiles de asalto.

A menudo estos últimos son externamente indistinguibles de sus versiones semiautomáticas de venta casi libre en el mercado civil, pero su letalidad es muy distinta. Aunque un tirador entrenado puede disparar a un ritmo de hasta 100 o 150 de veces por minuto en modo semiautomático cualquier arma automática tiene tasas de disparo muy superiores; 700 a 950 tiros/min en un M-16 militar, 600 en un AK-47 original, hasta 1.500 en algunas ametralladoras como la MG-42, apodada ‘la motosierra de Hitler’ por su característico sonido. Naturalmente, más balas en menos tiempo suponen poder matar más, especialmente al disparar sobre una multitud. Para eso se diseñaron las ametralladoras.

 

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Pero las armas automáticas están más controladas que las demás en EEUU y obtenerlas no resulta fácil. Otro factor sugiere que el o las armas empleadas en la masacre no eran automáticas: el sincopado ritmo de disparos. En algunos vídeos puede percibirse con claridad que la tasa de disparo en ráfaga no es continua, sino que varía a lo largo del tiempo: algo muy poco habitual en un arma automática.

La dificultad de obtener una verdadera ametralladora y estas variaciones de ritmo sugieren el uso de algún tipo de truco mecánico en un arma semiautomática para simular el efecto de una automática. Y se ha confirmado que el tirador tenía dos ‘Bump Stocks’ (culatas de bache, o de botes), un artefacto que puede transformar un rifle semiautomático como un AR-15 en una ametralladora casera.

Este tipo de culatas son una pieza de plástico diseñada como un resorte que recoge la energía del retroceso del disparo y la canaliza para ayudar a hacer el siguiente. En muchos modelos el tirador utiliza la mano libre sobre la guarda delantera para hacer fuerza hacia adelante mientras la culata elástica lleva el desplazamiento del retroceso hasta el dedo del gatillo (ver vídeo debajo). Con este simple aparato se pueden conseguir tasas de disparo de cerca de 600 por minuto comparables a las de un rifle automático. Pero, y aquí está el detalle, sin modificar el mecanismo interno semiautomático del rifle, es decir, dentro de la más estricta legalidad en los EE UU.

Las culatas ‘bump’ stock’ pueden comprarse y venderse libremente, incluso por Internet, por precios bastante razonables. Versiones para el muy extendido rifle civil AR-15 cuestan entre 180 y 280 dólares, dependiendo de la marca y modelo. Hay vídeos de ‘unboxing’ en Youtube donde puede verse a un comprador recibir por correo una de estas culatas, montarla en su rifle y después probar su efectividad en el campo de tiro. Por esas cantidades y en conjunción con un cargador de alta capacidad se dispone de una ametralladora casera; en algunos de los modelos con la posibilidad de cambiar entre tiro a tiro o fuego automático con una simple palanca. Y dentro de la ley.

Según se ha publicado, Stephen Paddock, el tirador de Las Vegas, tenía en la habitación del hotel dos rifles montados en trípodes para facilitar la puntería. Las armas automáticas, mucho más cuando no están diseñadas para este tipo de fuego, suelen ser difíciles de controlar cuando disparan en ráfaga larga. Un trípode facilita el control para disparar a gran distancia y, según puede verse en ciertos vídeos de YouTube, no supone un impedimento para el funcionamiento de una culata ‘bump stock’. Aunque aún no está confirmado, es probable que se utilizase este mecanismo en la masacre.

 El otro elemento imprescindible para la enorme mortalidad del ataque fue el uso de cargadores de alta capacidad; en alguna de las ráfagas se escuchan al menos 90 disparos seguidos, lo que indica el uso probable de un cargador de doble tambor de 100 disparos. Este tipo de cargadores están prohibidos en ciertas jurisdicciones, aunque no en Nevada, que tiene una de las legislaciones más permisivas en cuestiones de armas en los EE UU.

Un cargador de este tipo puede encontrarse en oferta por 99,99 dólares (85,3 euros) rebajado de 139,99 dólares, aunque sólo se envía a aquellas jurisdicciones donde es legal. Cargadores similares de tambor simple con 50 disparos pueden comprarse por entre 188,43 dólares (170,64 €) y 305,76$ (260,82 €) en su versión ‘esqueletonizada’, una estética muy de moda entre los aficionados a las armas de los EEUU. Las balas, por su parte, son baratas: para el AR-15 pueden encontrarse desde 31-35 céntimos a más de un dólar el cartucho, por lo que la ráfaga de 90 disparos costó entre 27,9 y 106 dólares (23,8 a 90 euros).

El asesino múltiple Stephen Paddock disponía en la habitación del hotel Mandalay Bay de al menos 23 armas de fuego incluyendo una pistola y varios rifles dotados de miras telescópicas. La policía también encontró en su casa en el pueblo de Mesquite 19 armas más, además de varios kilos de nitrato de amonio (usado para fabricar explosivos) y miles de cartuchos de munición de múltiples calibres.

Dado que carecía de antecedentes penales y que las leyes de control de armas en el estado de Nevada son excepcionalmente abiertas es probable que el arsenal completo fuese perfectamente legal, incluyendo aquellos elementos que le permitieron fabricar ametralladoras caseras y provocar con ellas la mayor matanza indiscriminada de la historia EE UU, hasta el momento.

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