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Generación Luna Miguel: los poetas 'posnoventistas'

El Mundo El Mundo 01/06/2014 REBECA YANKE

No piensen en flores y besos, ni en el poeta como un gandul que echa la siesta bajo un árbol esperando inspiración. Piensen en el poeta como un detective, alguien que, más que encontrar, está continuamente rastreando. Madrid se despierta hoy con afán libresco, domingo de pasear El Retiro buscando novelistas famosos -o algún personaje televisivo que haya escrito sus memorias- en la Feria del Libro. No encontrarán allí a ninguno de nuestros elegidos.

«La buena poesía es comunicación», sostiene Luna Miguel, que en 2011 ya avanzó lo que, en los últimos tres años, se ha convertido en boom, o en babyboom.  Aquel año esta periodista nacida en 1990 coordinó una antología de 27 poetas menores de 27 años que tomaba prestado su título de un verso del escritor chileno Roberto Bolaño.

Tenían 20 años y estaban locos lo publicó La Bella Varsovia, una editorial que dirige otra escritora acostumbrada al apelativo de joven cuando se habla de ella en los medios de comunicación: Elena Medel, quien, hace un par de meses, se convirtió en la XXVI Premio Loewe a la Creación Joven por su poemario Chatterton. Al igual que Luna, y alguno de los poetas que conocerán a continuación, puso su nombre en tinta antes de cumplir los 18 años;fue con Mi primer bikini.

«Hay un peligro aquí: el del culto a lo joven. Hace años, un crítico me explicó su rasero: "A quienes empiezan, ánimo; a quienes terminan, respeto; a quienes ya van, a ellos sí, aplausos si los merecen, pero caña también si la merecen". La Bella Varsovia comenzó como una editorial en la que se daba voz a poetas que comenzaban, primando sobre todo primeros y segundos libros, pero hemos ido creciendo», argumenta Medel, a la que sus lectores también han visto crecer.

Medel y Miguel mantienen una relación no sólo de amistad;la primera es la editora de la segunda. La Bella Varsovia acaba de sacar la tercera edición del último libro de Luna, La tumba del marinero, el pasado mes de abril. «Yo acepto que alguien pueda comulgar o no con la escritura de Luna, que les pueda gustar o no, pero me parece que su labor como dinamizadora y catalizadora está fuera de toda duda», advierte Medel.

Lo mismo piensa Patricia Úbeda, una de las poetas que Miguel destaca en un documento que, por el momento, sólo puede consultarse en la Red: La poesía posnoventista española en 15 voces, en el que se describe un fenómeno cuyo escenario es internet, y cuyos protagonistas se relacionan a través de redes sociales, blogs, tumblrs e instagrams.

«Gracias al blog de Luna he descubierto a poetas más o menos de mi edad, como Yasmín C. Moreno, Belén Benito, Arturo Sánchez, Esther Aguirreche, Rosa Berbel... Hemos creado lazos fuertes entre nosotros tanto en el aspecto literario como en el de la amistad, y nos vemos con mucha ilusión y muchas ganas, cada uno con nuestros proyectos en pequeñas editoriales, en fanzines y en antologías», explica Úbeda a este suplemento.

Un proceso creativo que sólo se entiende desde la generosidad, porque aquí hay un puñado de jóvenes que ha decidido resistir y arrancar poesía a la época que les ha tocado en suerte. «La juventud es un valor esencial, implica descubrimiento, energía y brutalidad. Aporta mundos nuevos, tecnologías antes imposibles. Quiero enterarme de todo cuanto comunica mi generación. Así, el futuro, será más comprensible. El boom está ahí y es real, y eso puede verse en las redes sociales. Yo confío», culmina Luna.

En la sección 2.0 hemos elegido a seis protagonistas, pero podrían ser muchísimos más. ¿Por qué seis? Porque juntos forman una palabra grande: poetas.

'La red me ofrece lo que la 'uni' no'

Sara R.Gallardo (León. 24 años)

-Toda carne,

madre,

(también mi carne)

tiene veinte años

y está corrompida.

(Extracto de 'Epidermia', El Gaviero Ediciones, 2011)

De aspecto sosegado, Sara R. Gallardo lleva dentro una mujer de extremos que, en lo poético, se muestra sin complejos. Con el mismo deseo (de escribir, de comunicar, en definitiva, de dar) escribe textos largos y textos cortos, a menudo con querencia por los asuntos femeninos. De deseo también se componen algunos de sus versos. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Valladolid, vivía en Berlín con una beca Erasmus cuando, con 21 años, publicó su primer libro, Epidermia. Cuenta su profesor Javier García Rodríguez, con el que organizó el Festival de la Palabra Versátil.es, que Ana Santos, editora de El Gaviero fallecida recientemente (y madre de Luna Miguel), la fichó en aquel encuentro. Sara mantiene ahora una lucha por salir adelante en lo laboral, que en su caso es también lo poético.

«Lo que yo quiero es escribir. Soy buena comunicando, me encanta el periodismo, la radio, las redes sociales, la organización de encuentros culturales, me gusta documentarme, conversar con la gente... Pero no encontrar trabajo es frustrante porque hace que pierdas la confianza en el mundo y en ti misma. Como si los que deciden te estuvieran lanzando un mensaje negativo: "Márchate, no eres necesaria"». Vino a Madrid el año pasado porque el Ministerio de Educación le dio una beca de 2.700 euros para estudiar un máster público de un año de duración. «Me acaban de ingresar la mitad de ese dinero. He vivido seis meses con 1.200 euros. Eso no lo hace ni un mago». Como a sus compañeros, internet le ha permitido conocer autores.«La Red me ha dado el conocimiento que el instituto o la universidad no me ha ofrecido en lo literario».

'La poesía se vende en recitales'

Adriana Bañares (Logroño. 25 años)

Mujer mirando por la ventana. A un paisaje de cemento y árboles como objeto decorativo. Árboles finos y feos que no cobijan ni dan sombra.

Esos árboles jóvenes e inútiles de los barrios nuevos. Esos barrios lejanos que nadie conoce.Esos hogares que no cobijan.

(Extracto de 'Principio de frío', inédito)

Dice Adriana Bañares de Sara R. Gallardo, la poeta anterior en estas páginas, que «sus textos hablan en crudo y desde el desnudo». Ambas formaron parte del colectivo literario Colmo, origen del Festival Versátil.es. De Bañares se puede afirmar que habla con los ojos, que su timidez despierta interés en los otros y que buena parte de su tiempo lo dedica a hacer visibles a los poetas. Es la antóloga de Erosionados (Origami, 2013), un compendio de poemas rotos por el Eros, y la propietaria de la librería La Plaquette, en Logroño (La Rioja). «Cuando eres inédito crees que ya lo tienes todo ganado con un libro publicado, sea en la editorial que sea, y no te das cuenta de que un escritor novel, por no decir desconocido, no lo compra nadie. Menos aún si sus títulos no llegan a ninguna librería. La poesía se vende en recitales y si haces una buena campaña en internet. Porque hay mucha poesía publicada que está escrita para ser recitada, y que no funciona bien como texto escrito, pero hay autores que emplean la Red como escenario», reflexiona. Ella es el ejemplo de que, pese a la timidez, se puede subir a la palestra. «En los últimos años he conseguido enfrentarme al público sin pasarlo mal, pero las primeras veces era un suplicio. Me ponía muy nerviosa, leía muy rápido y, de verdad, prefería no hacerlo. Pero me di cuenta de que tenía que defender mi obra para darme a conocer, y me lo tomé en serio». Aunque ha publicado mucho ya, las editoriales de sus libros tienen poca proyección. «Habría preferido publicar menos y mejor», admite.

Entre versos y Frida, su lorita

Carmen Juan (Alicante. 23 años)

Las niñas eran niña -pudor- mujer- silencio.

Nosotras olfateábamos el

proceso de descomposición

de las sangres nuevas, limpias.

Por qué el cambio, por qué

los labios cerrados. Nos

frotábamos la adolescencia

contra

los dedos, buscando.

(Extracto del poema 'Ser el bicho', de 'Amar la herida', próxima publicación de La Bella Varsovia)

Estudiante de Humanidades, profesora de música y prácticamente ornitóloga. «A una edad en la que otros tantean y descubren, ella ya escribe firme», así define Elena Medel, responsable de la editorial La Bella Varsovia, a Carmen Juan, cuyo libro publicará tras el verano. Es la ganadora del VII Premio de Poesía Joven Pablo García Baena, en el que también quedó finalista Sara R. Gallardo. Cuenta Medel que algunos miembros del jurado del premio, mientras debatían, suponían que se trataba «de un autor al borde de los 30 años, el límite de edad para concurrir al premio, por el bagaje que ya demostraba su poemario». ¿Por qué Carmen Juan se presentó a este premio y no a ningún otro? «La Bella Varsovia es una de mis editoriales favoritas y la sigo hace años, al igual que el premio. Le tengo especial cariño porque admiro a los jóvenes poetas que han ganado en anteriores convocatorias. Confío en el criterio de la editorial, apuestan de manera firme, sin miedos, por las voces emergentes y sé que las cuidan bien. No suelo presentarme a premios así que, cuando decidí intentarlo con Amar la herida pensé que, si encajaba en alguna parte, en algún premio, era en el Pablo García Baena. Sin embargo, he de ser franca y decir que no creía tener ninguna posibilidad. Y mira, sorpresa».

Hijo fecundo de la fundación gala

Javier Vicedo Alós (Castellón. 28 años)

Ahogaremos la voz en blancos días

y no habremos dicho nada.

Nuestra fuerza no es tal, el hombre es otro.

Sólo hay agitación de pulmones y manos

que nada cambian, que nada construyen

-Pero persiste un ánimo,

una pequeña euforia en el techo del aire-.

Hay pájaros que cantan y se prenden en música

por el puro placer de escucharse;

igual nosotros, libres de lo eterno,

diciendo y brillando sólo para nosotros.

(Extracto de un poema inédito)

Javier, como otros poetas españoles e incluso jóvenes, como Gonzalo Escarpa y Ben Clark, forma parte del grupo de privilegiados que, cada año, escoge la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores desde 2001. Casi 200 jóvenes han pasado por esta residencia que promueve la creación en libertad y, sobre todo, lo que Gala llama «fecundación cruzada», una suerte de convivencia artística entre músicos, poetas, escritores y pintores. No es casualidad, pues, que Vicedo sea un ejemplo de autor transgénero. Vino a Madrid para estudiar Filosofía y, después de varios poemarios, está escribiendo teatro. La sola idea de ver sus textos tomando cuerpo instala la inocencia en sus ojos. «Necesitaba recuperar la ingenuidad propia de un lector y escritor principiante, esto es, carecer de fórmulas para juzgar y filtrar los textos. Y porque considero que la reinvención constante de uno mismo es el único modo de sobrevivir. Tiene más merito sobrevivirse que sobrevivir», reflexiona. Preocupado por las etiquetas, afirma que, a menudo, internet provoca que «la cantidad vaya en detrimento de la atención». «Puede que accedamos a más poetas, pero también nuestras lecturas corren el riesgo de volverse cada vez más superficiles», reflexiona.

'No me precipité al publicar con 16'

David leo García (Málaga. 24 años)

¿Qué tal estás, conciencia?,

hace ya tiempo que no sé de ti,

¿sabes quién soy?, ¿recuerdas una suma

de yoes repetidos cuyo producto es cero?

¡Buenos días, ridículo!

Gracias por regalarme unos ropajes

para ensayar sin fin el acto último.

(Extracto de un poema inédito)

David Leo García se convirtió en Premio Hiperión de Poesía cuando tenía 17 años, ex aequo con Ben Clark, con el que también comparte haber sido residente de la Fundación Antonio Gala. Era 2006. «Urbi et Orbi no sólo supuso mi primer contacto con el mundo editorial sino con el mundo poético en general, porque apenas conocía poetas ni nada parecido. Estaba yo solo en mi habitación en compañía de los clásicos», recuerda Leo. Cinco años después, a sus 22, publicó su siguiente libro, Dime qué, en la extinta editorial especializada en poesía DVD. «Empecé a publicar muy joven, mi primer poema a los 16 y todo un libro con 17 y, la verdad, no sentí que me estuviera precipitando, aunque mi libro fuera mejorable. Publicar te permite estar en contacto con gente variada, lo que también colabora a un aprendizaje más íntegro y más rápido», sostiene.

Vive en Barcelona junto a su novia, Laura Rosal, autora del poemario También mis ojos (Cangrejo Pistolero, 2010), que tradujo con Luna Miguel, en 2013, Una temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud. «Me inquieta más el hecho de tener más o menos prisa por publicar, independientemente de la edad, que publicar siendo joven», reflexiona Rosal. «Mi mayor preocupación, en este momento, es vivir sin preocupaciones. Lo cual, visto lo visto, se está poniendo difícil», añade Leo. Rosal sólo teme que el tiempo no sea suficiente para compatabilizar todos sus intereses: «aprendizaje, trabajo, poesía, fotografía, placer, amigos y descanso».

Todas las poetisas no están muertas

Luna Miguel (Alcalá de Henares, Madrid. 24 años)

Todas las poetisas están muertas, dijo.

(Roberto Bolaño)

Espejito, espejito.

¿Acaso

soy joven?

¿Acaso

huelo a muerte?

( 'Pensamientos estériles', Cangrejo Pistolero Ediciones, 2011)

Hace una semana Luna Miguel recordaba en Twitter su primera entrevista. Se la hizo EL MUNDO, era 2006 y ella tenía 15 años. En aquel momento ni siquiera había publicado lo que se conoce como plaquette, una publicación que difunde poemas o cuentos de poca extensión y, hoy, es una autora muy fértil. En estos ocho años ha puesto en marcha nueve poemarios, una novela corta escrita a cuatro manos junto a su novio, el escritor Antonio J. Rodríguez, tres traducciones y tres antologías de poesía: Tenían 20 años y estaban locos (La Bella Varsovia, 2011), Sangrantes (Editorial Origami, 2013) y Vomit (El Gaviero Ediciones, 2013).

En aquella primera entrevista Luna hablaba de una infancia rodeada de poetas, y de cómo ella rechazó la poesía hasta los 13 años. Sus padres son Ana Santos Payán y Pedro J. Miguel, responsables de la editorial El Gaviero, responsable a su vez de que muchos poetas jóvenes hayan podido ver su obra publicada mucho antes de lo que hubieran podido imaginar. Ana Santos falleció hace menos de dos meses, pero El Gaviero continúa con Luna al frente. «Si todo sale bien, en 2015 seguiremos editando. En el tintero quedaron libros de Carmen Camacho, Hasier Larretxea y David Meza. David tiene 23 años y es una de nuestras apuestas más grandes. Seguramente venga pronto a España gracias a la ayuda de la embajada de México. Para mí, es una de las voces más importantes de mi generación y, cuando la gente lo lea, se dará cuenta de que no estoy inventándomelo. Es una verdadera maravilla. ¡Ah! En junio aparecerá la antología Serial, cuya edición hicimos Ana y yo», cuenta.

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