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Generosidad y futuro

El Mundo El Mundo 01/06/2014 PERE NAVARRO

El 25-M los electores nos enviaron un mensaje claro a los socialistas: no estamos haciendo las cosas bien. Asumir los errores es el primer paso para poder afrontar nuevos retos que nos interpelan con valentía y determinación.

La triple crisis económica, política e institucional que experimenta Cataluña, pero también España y Europa, ha removido los cimientos de los partidos que hemos tenido responsabilidades, en gran medida por nuestra lentitud en dar respuesta a las necesidades al tiempo que lo hacían los acontecimientos.

Los malos resultados son el síntoma evidente de que debemos poner en cuestión las afirmaciones que hace poco parecían certezas y repensar qué papel ha de emplear el PSC para reconectar con una sociedad que nos exige soluciones y no más problemas.

En primer lugar, es momento de reparar la herramienta a través de la cual vehiculamos la representación política y ofrecemos soluciones a los ciudadanos: nuestro partido. Hemos dejado de ser percibidos como un mecanismo para canalizar demandas para ser una organización ensimismada en sus conflictos internos. Mientras, no nos centramos en lo que nos condujo a organizarnos colectivamente: la transformación de la sociedad desde la defensa del progreso social y económico en el espacio del catalanismo político.

En segundo lugar, la crisis de credibilidad política a la que nos enfrentamos no será resuelta si todos aquellos que formamos parte de ella desoímos las llamadas de una sociedad cada vez más interesada en la política, pero indignados con aquellos que formamos parte de ella. Aprobar, tras más de 30 años, una ley electoral en Cataluña más proporcional y democrática, con la incorporación de la elección directa de diputados de distrito o la aprobación de una ley de transparencia serán un mensaje de propósito de enmienda, que debe ir acompañado por medidas de apertura de los partidos, como las primarias abiertas como método para elegir a los candidatos, tal y como hemos hecho en el PSC de Barcelona.

En tercer lugar, la gestión de la crisis económica ha sido nefasta. Desde los gobiernos socialistas que tardamos en reaccionar, hasta las soluciones neoliberales del PP basadas en recortes salariales debido a la reforma laboral, y la presión fiscal sobre las clases trabajadoras sin políticas de estímulo económico, han generado un caldo de cultivo para discursos populistas y xenófobos que han calado entre las clases populares en estas elecciones europeas.

En Cataluña todos estos problemas tienen como telón de fondo el proceso soberanista, que obliga a posicionarse a una sociedad que hace unos años no estaba obligada a elegir. Los que abogamos por mantener una vía de diálogo, una vía de entendimiento a través de una reforma federal, encontramos la dificultad de transmitir un mensaje nuevo a una sociedad que ha sido muchas veces agraviada por un PP que no está dispuesto a abrir un diálogo que no le es rentable electoralmente.

En definitiva, nuestro partido afronta múltiples retos en circunstancias internas complejas, en una sociedad cambiante y en un escenario de incertidumbres económicas y políticas. Únicamente conseguiremos resurgir si afrontamos el futuro con la generosidad de saber que la suma de todos como proyecto es más importante que las individualidades. La fuerza del PSC siempre ha radicado en la unión en la diversidad y en el respeto a los matices. Es la naturaleza del partido, y de todos nosotros depende enorgullecernos de ello.

Pere Navarro es secretario general del PSC.

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