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Gerard y Baptistao, sin piedad con el Dépor

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 24/09/2017 Juan I. Irigoyen
Granero, Gerard Moreno y Baptistao festejan la goleada del Espanyol. © Andreu Dalmau Granero, Gerard Moreno y Baptistao festejan la goleada del Espanyol.

El dab-dance, ese baile que popularizo Pogba, se repite en el Espanyol. Y es que cada vez que Gerard Moreno o Leo Baptistão cantan un gol blanquiazul se buscan para celebrar juntos a puro hip-hop. Se conocieron en su etapa en el Villarreal, pero conectaron en Cornellà. Sin la sociedad entre Gerard y Baptistão, no se entendería la resurrección en la Liga del Espanyol de Quique Sánchez Flores. Entre los dos firmaron cinco de los siete tantos del cuadro blanquiazul en la temporada y ayer no tuvieron piedad con el frágil Deportivo. El equipo de Pepe Mel tiene el equipo mucho potencial en ataque, nada de aplomo en defensa. Un caramelo para los delanteros de Sánchez Flores, de nuevo decisivos, protagonistas en todos los goles del Espanyol en la victoria frente al Deportivo.

El Espanyol comenzó dulce la semana, la terminó igual. Después del cachetazo que le pegó el Barcelona en el derbi, Sánchez Flores agitó su dibujo. Necesitaba el técnico madrileño cambiar la dinámica de un equipo en el que empezaban a revolotear las inseguridades del pasado, con el fondo de la tabla pisándole los talones. La fórmula de Sánchez Flores, en cualquier caso, no era nueva: Baptistão volvió a la banda derecha, Gerard a jugar solo en ataque. Más separados en el campo, siempre juntos para enchufar al Espanyol. Un regreso al pasado, que se tradujo en puntos: siete de nueve en los últimos siete días. El lunes le ganó al Celta (2-1), el jueves empató frente al Villarreal (0-0) y ayer goleó al Deportivo (4-1). La conexión entre Moreno y Baptistão fue clave para que el Espanyol lograra el primer triunfo de la campaña frente al equipo de Juan Carlos Unzue (asistencia del brasileño, gol del catalán); también para explicar la victoria la ante el Dépor.

Mientras que el Espanyol arropó a Baptistão y Moreno, el Deportivo dejó solo a Cartabia. Como todavía no aparece el instinto goleador de Lucas Pérez, la insistencia del extremo argentino y alguna rebeldía de Çolak eran la única esperanza del equipo gallego, demasiado débil en defensa. Con cada visita del Espanyol a la casa de Pantilimon temblaban los muchachos de Mel, ingenuos en el área, inofensivos en las marcas por las bandas. Y de entrada, el Espanyol penalizó la fragilidad de la zaga del Deportivo. El duelo todavía se estaba desperezando, cuando Baptistão dejó pasar el pase de Moreno para ir a buscar al área el centro de Víctor Sánchez. Cabezazo cruzado del brasileño y 1-0. No reaccionó el Deportivo. Todo lo contrario. Arribas mandó el balón en su propia puerta después de un saque de esquina,que había rematado Gerard. Segundo dab-dance, entre los Moreno y Baptistão, mientras la hinchada blanquiazul homenajeaba a Dani Jarque en el clásico minuto 21.

Otra actitud

Ocurrió, entonces, que cuando parecía que el precipicio del Dépor no tenía fondo, Mel enganchó a sus jugadores tras el paso por los vestuarios. Otra actitud, otro Deportivo. Guilherme falló en el tiro final, Pau López sacó un gran manotazo para frenar el disparo de Cantabria y en la tercera que tuvo el Deportivo, Borges rompió el silencio del cuadro de Galicia, tras una gran escalada de Luisinho. Sin embargo, las virtudes del Dépor en ataque se volvieron a empañar con otro error en la zaga: Arribas derribó a Granero en el área. Penalti, gol de Gerard. Con el 3-1, el equipo de Mel bajó la guardia. Una mala idea cuando enfrente están Moreno y Baptistão, mucho más si están arropados por Sergio García. Entre los tres armaron la jugada del cuarto gol blanquiazul, sentenciado por Gerard. Gritó Cornellà, bailaron Moreno y Baptistão.

El Dépor no encuentra la manera de engancharse a la Liga; el Espanyol, en cambio, espanta viejos temores y mira con optimismo su próxima visita al Santiago Bernabéu.

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