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GetMAD!

Notodo Notodo 19/05/2016 Alan Queipo
Imagen principal del artículo "GetMAD!" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "GetMAD!"

Texto: Alan Queipo
Reyes del nuevo margen
Han capitaneado festivales; son símbolos de escenas concretas; le han dado al siglo XXI lo que se merecía: renovación desde las bases. Y es que algunos de los cabezas de cartel del GetMAD! han tomado el género que practican como suyo, como una extensión de su nombre.

De ahí que vayamos a ver a las banderas y símbolos contemporáneos de la ola garage-rock que se dio en San Francisco hace un puñado de años (los Black Lips, ¿quiénes si no?), han dado vuelta el tablero del post-punk (Eagulls), el shoegaze (No Joy) o la dark-wave (The Soft Moon), el noise-pop (Tomorrow Tulips), el rock oscuro estatal (Nudozurdo), el hard’n’roll americano (Rival Sons), el croonerismo garage-folk (White Fence o The Abigails, proyecto éste de un ex miembro de The Growlers), el punk negro europeo (No Future), el black metal estatal (Balmog), la dreamtrónica baleárica (Blackbird Blackbird), el space rock (White Hills) o el power-punk (Audacity).

Todos ellos, dueños y señores de nombres y apellidos a título personal y como banda; también son portadores de la corona de capos de un género o subgénero, capaces de haber abierto un melón con cuchillos mejor afilados que el resto.



Los más viejos del lugar
La experiencia es un grado. No siempre, pero en el caso de los vejestorios que se ha agenciado el GetMAD! para esta primera edición, un rotundo SÍ, en mayúsculas, casi en voz en grito.

Y es que por allí tendremos el placer casi histórico de poder ver a la mítica banda punk australiana The Meanies; de disfrutar nuevamente en nuestros escenarios de Wire, reyes del art-punk; de recrearnos con símbolos del metal británico tanto masculino (Diamond Head) como femenino (Girlschool); de embadurnarnos de la psicodelia industria y ácida de Psychic TV; de tirar de colisión entre heavy neoyorquino y rock alternativo con los insignes Warrior Soul; de citarse con unos de los pocos héroes vivos del rock malasañero original (Sex Museum); o de llamar viejos a una banda joven como Imperial State Electric por culpa de su líder, Nicke Anderson, líder de los Hellacopters, símbolo del rock and roll europeo.



Los más jóvenes del lugar
A algunos aún no les salió bigote, pero sí les salen los acordes con cejilla, menores y disminuidos a la vez. Hablamos de aquellos grupos o artistas que, o bien por su juventud (juventud humana: son MUY CHAVALES) o bien por el escaso recorrido de sus proyectos (juventud de la banda: son MUY CHAVALES) se han ganado el rótulo de benjamines. Pero tan pichis, oye: allí residirán algunos de los grupos que no te puedes perder ni de coña.

Condenado a ser uno de los símbolos de las posibilidades que puede tener el sonido garage en nuestro país, el insultantamente joven Sen Senra se pilla el ferri de Vigo a Malasaña; como también lo harán los americanos Nots, una mezcla de punk, noise y psicodelia; el synth-punk embrutecido en formato monobanda de Anklepants; el garage-trash, motivado por la peor estética del globo terráqueo, de The Ruminaters; el punk-pop garagero marca Slumberland Records de Terry Malts; el metal & AOR de las estatales Lizzies; el punk infeccioso de los escoceses Paws; el rock alternativo noventero de Solids; el garage negro y surfero de Money for Rope; o la puesta a punto de proyectos estatales en ciernes como Odd Cherry Pie y Fogbound.

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