Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Google España gastó solo 26.419 euros en Impuesto de Sociedades entre 2009 y 2011

ABC ABC 18/07/2016 JAVIER TAHIRI
Google está siendo perseguida por muchas Haciendas europeas © ABC Google está siendo perseguida por muchas Haciendas europeas

Las pesquisas que mantiene la Agencia Tributaria sobre Google se escenificaron hace unas semanas cuando un equipo de inspectores de Hacienda registró las dos sedes que tiene la multinacional en Madrid, en Torre Picasso y en el céntrico Campus Google. Sin embargo, el pulso entre Hacienda y la tecnológica lleva años librándose. Así lo reflejan las cuentas depositadas por la filial española de la compañía en el Registro Mercantil en los últimos años, que recogen que, al menos desde 2006, la Agencia Tributaria ha investigado el pago del impuesto de Sociedades de Google Spain, unas inspecciones que nunca se han llegado a cerrar y se han ido prolongando año a año.

Un repaso a las memorias de la tecnológica desentrañan la ingeniería fiscal que Hacienda vigila. En tres de los últimos siete ejercicios, Google Spain declaró pérdidas pese a tener una cuota de mercado en España del 98% entre los buscadores. Sus pérdidas provocaron que entre 2009 y 2011, la filial solo declarara gastos en el Impuesto de Sociedades por valor de 26.419 euros, pese a que en estos años su cifra de negocio no dejó de crecer. De hecho, en 2010 y 2011, al tener pérdidas, Google se anotó bases imponibles negativas de 306.668 euros. ¿Qué quiere decir esto? Que Google no solo no tuvo que contabilizar gasto alguno en el Impuesto de Sociedades en ambos años sino que se apuntó esta cantidad para que Hacienda se lo descontara del pago de impuestos de los siguientes ejercicios. El Impuesto de Sociedades grava los beneficios que consigue una compañía, por lo que cuando esta tiene pérdidas el efecto es el contrario: Hacienda le descuenta tributación a futuro.

En 2008 fue más allá. Directamente la declaración de Sociedades de Google Spain le salió a devolver y Hacienda le pagó 56.387 euros. Así figura en sus cuentas de 2010, cuando al repasar su saldo con Hacienda de 2009 incluye que entonces el Fisco le reembolsó 56.387,72 euros por «Impuesto de Sociedades a devolver del ejercicio anterior». Las inspecciones fiscales que el gigante tecnológico tiene abiertas en nuestro país ya no incluyen, sin embargo, estos ejercicios ya que lo anterior a 2012 ha prescrito.

Pese a sus pérdidas oficiales, en estos años la cifra de negocio y la plantilla de Google no dejó de crecer: si bien entre 2009 y 2012 sus cuentas señalan que solo tuvo beneficios en este último ejercicio, su plantilla se duplicó en estos años desde los 71 trabajadores que tenía en 2009 hasta los 139 de 2012. Las cuentas de 2015, que la compañía firmó días antes de que los agentes del Fisco irrumpieran en sus sedes, incluyen que Google España tuvo en 2015 su mejor año y pagó más impuestos que nunca. Aún así ganó solo 5,337 millones de euros, un 19% más que en 2014, y por ello tuvo que presupuestar un gasto en Impuesto de Sociedades de 2,236 millones de euros, el máximo que ha tenido que pagar en todos sus años en España.

Sin embargo, el cerco de Hacienda se centra también en su cifra de negocios, ante la sospecha de que la filial española desvía su actividad a Irlanda. Año a año, en sus cuentas Google Spain admite que el 95% de sus 66 millones de cifra de negocio procede de Google Ireland mientras que el 5% restante proviene de Google Inc, su matriz estadounidense. La filial señala que su razón social es promover, promocionar y comercializar servicios de publicidad «online». A Irlanda, detalla, le presta servicios de marketing mientras que a Estados Unidos le s cobra servicios de investigación y desarrollo. Por ello cobra un margen que baila entre el 8% y el 10%, describe. No hay otros ingresos propios de su actividad en España en las cuentas.

«El rol de algunas de estas filiales tecnológicas es de comisionista de otra empresa del grupo que le proporcionan ingresos para cubrir sus gastos. Pero la actividad la desarrolla Irlanda», describe José María Peláez, inspector de Hacienda del Estado. Irlanda se ha convertido en uno de los destnos favoritos para tecnológicas como Google o Twitter. Un atractivo que se explica, en parte, por la amable tributación del «tigre celta», que cuenta con el tipo del impuesto de Sociedades más bajo de toda la Eurozona, con un 12,5% que contrasta con el 25% que tiene España. Numerosos países sospechan que Google desvía su facturación a la isla, si bien esta tampoco tributa del todo allí. A su vez, estas empresas rebotan la actividad de Irlanda a otras sociedades en paraísos fiscales que provocan que al final el tipo que tributan no llegue al 2%. Una táctica conocida como el «doble irlandés».

La dificultad de saber la actividad real de las tecnológicas en cada país ha provocado que la OCDE haya diseñado una estrategia para luchar contra esta ingeniería fiscal. El llamado Plan BEPS contra la erosión de las bases imponibles obliga a las ultinacionales a detallar su actividad, empleados e impuestos país por país, para así aumentar la transparencia frente a la información que recogen ahora. España, uno de los países que antes lo han incorporado a su legislación, conocerá esta información el próximo año, aunque solo afectará a empresas que facturen más de 750 millones, por lo que Google queda fuera hasta que el país donde reside la matriz (EE.UU.) o Irlanda aplique el plan BEPS.

Hasta entonces, Google Spain tiene abiertos a inspección el pago de todos sus impuestos (IVA, IRPF, Sociedades, cotizaciones sociales y Aduanas) desde 2012. De hecho, en todas sus cuentas presentadas desde 2010, la empresa admite que Hacienda le investiga el pago de impuestos.

Entre las grandes empresas es relativamente normal que el Fisco haga comprobaciones periódicas, pero lo que sí se sale de norma, señalan fuentes de la inspección, es la concatenación de investigaciones en varios ejercicios consecutivos por los mismos motivos. En sus cuentas de 2009, los propios auditores de las cuentas de Google reprochan no haber podido acceder a todos los datos fiscales para asegurar que la situación tributaria de la multinacional es la correcta.

«Dado que no nos ha resultado posible acceder a toda la infomación necesaria para cercionarnos de la correcta presentación y contenido de los impuestos aplicables a la Sociedad correspondientes al ejercicio 2006, que están siendo objeto actualmente de inspección por las autoridades fiscales, no podemos pronunciarnos sobre si la situación fiscal de dicho eejrcicio se encuentra adecuadamente reflejada en las cuentas anuales del ejercicio 2010 adjuntas», detalla el informe de auditoría de las cuentas de 2010. Ahora Hacienda analiza toda la información desde 2012 para tratar de esclarecer la actividad de la filial.

El gigante tecnológico, un sospechoso habitual de las Haciendas europeas

Los registros de Google en España no han sido los únicos que se han dado en territorio europeo: el gigante tecnológico es un viejo conocido. Francia ya registró el pasado mes de mayo las oficinas de Google en París por evasión fiscal, al reclamarle 1.600 millones de euros. Reino Unido llegó a anunciar la llamada «Google tax» para asegurar que las grandes empresas no desvíen sus beneficios procedentes de su actividad en el país a otros estados como Irlanda con una fiscalidad más ajustada. Además, Google pactó con la Agencia Tributaria británica pagar unos 170 millones de euros en impuestos atrasados desde 2005, una cantidad que numerosos expertos consultados por el diario «The Guardian» supondría un tipo impositivo efectivo del 3%.

Para hacerse una idea de la importancia para Irlanda de servir de destino preferencial para las tecnológicas, Dublín anunció la semana pasada a través de su Oficina Estadística que el PIB irlandés subió un 26,3% en 2015, en parte por el traslado de activos de importantes tecnológicas al «tigre celta». Un crecimiento espectacular desde el punto de vista contable, pero que el propio primer ministro Enda Kenny reconoció que «no refleja exactamente qué está pasado en la economía».

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de ABC

image beaconimage beaconimage beacon