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Google ha incumplido su promesa: por qué su teléfono modular es una gran decepción

El Confidencial El Confidencial 17/07/2016 Cristina Sánchez

Un simple chasis al que se unían módulos de ‘hardware’ que recordaban a piezas de Lego. Como si de un sencillo juego para adultos se tratase, los creadores del Project Ara montaban con facilidad el año pasado Spiral 2, un segundo prototipo de su móvil modular. Habían conseguido "mantener la visión del diseño industrial original" y mostraban su alegría por estar "muy muy cerca de él", según explicaba David Fishman, uno de los miembros de la iniciativa anunciada por Motorola en 2013 para fabricar un teléfono que "mereciera la pena mantener".

Sin embargo, el juego que Google quiere popularizar a partir del año que viene es menos útil de lo que se prometía. El esqueleto final que presentó hace unas semanas no es ya minimalista: la tarjeta gráfica, los sensores, las antenas, la batería, la CPU o la pantalla forman parte de él.

Solo habrá espacio para seis nuevos módulos (cuatro si tienen un tamaño mayor), como una batería extra, una pantalla de tinta electrónica o, por supuesto, la necesaria cámara. ¿Dónde ha quedado entonces ese móvil en el que todos los componentes eran modulares para que pudiera repararse fácilmente?

El primero que se lo ha preguntado es Dave Hakkens, el diseñador de Phonebloks, un concepto de móvil completamente modular capaz de combatir la obsolescencia programada que han contemplado ya más de 20 millones de personas en YouTube.

Aunque Hakkens se mostró satisfecho con los primeros pasos de Google, ahora ha calificado en su blog los nuevos módulos como "cosas para personalizar tu teléfono, por diversión", y ha señalado que después de un tiempo quedará obsoleto igualmente. “El esqueleto modular es un elemento clave de un teléfono realmente modular. En el plan original, lo iban a construir de esa forma“ critica el holandés en declaraciones a Teknautas. “Es una pena que hayan decidido tomar el otro camino”.

¿Es lógico que Google se decante por los adornos?

"Cuando hicimos nuestros estudios de usuarios, lo que encontramos es que la mayoría de los no se preocupan por la modularidad de las funciones básicas". Rafa Camargo, el ingeniero jefe del Project Ara, ha justificado en estos términos los cambios de diseño que han llevado a que el alma del 'smartphone' deje de ser modular.

Tras varios retrasos, la firma de Mountain View han decidido renunciar a buena parte de las ideas propugnadas por el anterior jefe a cargo de un ‘smartphone’ tildado de "chifladura" en un principio. Paul Eremenko defendía por aquel entonces que cambiar el procesador o la cámara alargaría su esperanza de vida, que fijaba entre los cinco y los seis años. La revista Wired, que visitó al equipo en 2014, concluyó que Ara aceleraría el desarrollo de teléfonos más baratos, mejores y más respetuosos con el medio ambiente.

Víctor Díaz, que trabajó en el Project Ara en sus comienzos e incluso recorrió Estados Unidos en furgoneta por la causa, tiene su propia opinión sobre los criticados cambios. “A mí me da un poco de pena que no se pueda cambiar la pantalla”, reconoce, barajando que la modificación haya podido deberse a un intento de que el teléfono final fuera más fino.

Eso sí, el ingeniero español cree que desde el primer momento la meta era crear un "teléfono que fuera único, que nadie más en el mundo tuviera, que hicieras tú a tu medida y no solo a nivel de componentes, sino a nivel también estético". "Cuando llegue al mercado, será el producto masivo más personalizable creado por la humanidad", aseguraba Eremenko con optimismo hace un par de años.

En realidad, Víctor Díaz y el resto del equipo de ATAP, un departamento nacido en Motorola y que Google se quedó tras vender la compañía a Lenovo, llevaban unos cuantos meses trabajando cuando el vídeo de Hakkens se hizo viral y los conceptos acabaron fusionándose.

Aunque el español cree que el mensaje del diseñador holandés era interesante, puntualiza que "la visión no corresponde con la realidad de la industria”. “Actualmente no tiene sentido ninguno tener un procesador por un sitio, la tarjeta gráfica por otro lado y por otro la RAM, como él proponía". Además, parece valorar como un movimiento comprensible que Google se haya decantado por integrar el procesador en el exoesqueleto. "El tema de cambiarle el procesador es muy complicado, porque cambiar el procesador incluye cambiar también otros elementos del ‘hardware’", defiende Díaz.

Este ingeniero sospecha que los de Mountain View habrían intentado "buscar un equilibrio" para crear una plataforma modular sin tener que asumir posibles problemas de incompatibilidades entre módulos. Aun así, ¿no deberían haberlo dicho antes? ¿Han creado un ‘hype’ innecesario entre una comunidad entusiasmada con la idea de que un gigante apostara por un teléfono reparable e incluso enemigo de la obsolescencia?

Personalización o longevidad, he ahí la cuestión

Integrar los componentes básicos para dejar más espacio a otros módulos es otra de las razones que el equipo del Project Ara ha dado para explicar la transformación. "¿Por qué ha evolucionado? Probablemente por una necesidad de ‘time to market’ [tiempo de comercialización] muy concreta y porque las otras aproximaciones tengan problemas para desarrollar algo en la línea de precios que ellos están barajando", opina Juan Díaz, director de comunicación y socio fundador de Puzzlephone.

Este móvil modular de padres españoles y gestado en Finlandia tiene previsto enviar a partir de septiembre las primeras unidades a los mecenas que les apoyaron en su campaña de ‘crowdfunding’—en la que solo consiguieron el 46% de su objetivo— y lanzar el móvil al mercado en 2017.

Eso sí, la modularidad de Puzzlephone se diferencia mucho de la de Google. Su teléfono consta de un cerebro (el procesador y la cámara), un corazón (la batería) y una columna vertebral (la pantalla, los altavoces y el micrófono). Es decir, no es posible separar exclusivamente el procesador como en principio prometía Ara, pero sí lo es cambiar la pantalla que, con tanta frecuencia, suele estamparse contra el suelo. 

(Puzzlephone) © Proporcionado por El Confidencial (Puzzlephone)

"Nuestra aproximación es una modularidad que es sostenible por diseño, la idea fundamental es un producto que sea fácil de actualizar y reparar", señala Juan Díaz. "El que otros fabricantes hayan optado por los accesorios en lugar de luchar contra la obsolescencia programada o permitir la extensión del producto más allá de lo que es un ‘smartphone’ está marcado por necesidades de ‘marketing’".

El Fairphone, cuyas piezas pueden comprarse fácilmente por separado —el portal iFixit, que evalúa la facilidad de reparación de los teléfonos, le concedió una matrícula de honor— es otro de los teléfonos que están apostando por un concepto similar al de Puzzlephone.

Sin embargo, Víctor Díaz se muestra escéptico con que algún móvil por piezas pueda combatir la obsolescencia. “Si realmente alguien quiere atacar esa obsolescencia programada, que primero vaya a los fabricantes de chips e intente convencerles de que liberen los ‘drivers’ de forma abierta, de forma ‘open source’", opina el ingeniero. 

Un ecosistema abierto… controlado por Google

"Queremos crear un ecosistema de ‘hardware’ en la escala del ecosistema de ‘software’ de ‘apps", ha indicado Rafa Camargo, miembro del Project Ara, hace unos días. En la web, aseguran trabajar con el fin de crear un "‘marketplace’ abierto para conectar la siguiente generación de ideas con la comunidad más amplia de Ara".

Sin embargo, no parece que Google vaya a crear un ecosistema abierto por completo, sino que todas las piezas del puzle se resguardarán bajo su paraguas. Se encargará de certificar los módulos que desarrollen terceros e incluso de venderlos en una tienda ‘online’, mientras que los usuarios dispondrán de un ‘marketplace’ para intercambiarlos. Hace año y medio ya anunciaron su intención de crear un Google Play de ‘hardware’ que serviría "de ‘hub’ principal para los módulos de Ara y el ‘hardware’ relacionado", aunque no especificaron nada más. Se pensaba entonces que los desarrolladores fabricarían cámaras, antenas, baterías o procesadores que estarían disponibles si encajaban con el teléfono.

Módulos del Project Ara en el diseño original. (Wikimedia Commons) © Proporcionado por El Confidencial Módulos del Project Ara en el diseño original. (Wikimedia Commons)

El Proyecto Ara parece haberse decantado finalmente por un modelo de socios, entre los que figuran Panasonic, Toshiba, Samsung, Sony Pictures o algunas empresas sanitarias que aportarán módulos más novedosos, como medidores de glucosa para los diabéticos. El creador de Phonebloks ha arremetido también contra Google por marcar las reglas del juego.

"Si realmente quieres hacer un teléfono para todo el mundo, no debería estar en manos de una compañía. Otras empresas siempre tratarán de competir y construir su propio ecosistema. Pero esto no ayuda al problema de los desechos tecnológicos. Tendrás diferentes tipos de módulos de diferentes compañías que no son compatibles con otros", detalla Dave Hakkens a Teknautas. 

El ingeniero Víctor Díaz no valora como negativa la determinación de Mountain View. "Creo que Google quiere tener un poco ese control, sobre esa modularidad, para que funcione. Es básicamente por eso, porque si tú dejas que cualquier fabricante o cualquier persona haga su módulo y no lo certifique y, de repente, se compra el teléfono y explota…".

Aunque las opiniones sobre la evolución del esperado Project Ara sean dispares, parece claro que, en lugar de un teléfono modular, en Google han optado por ofrecer un ‘smartphone’ básico al que podrán añadirse algunas funcionalidades. Solo se podrá jugar con la decoración del Lego, porque la estructura del edificio de colores vendrá de fábrica.

"[Google] es una de las pocas compañías que tiene las pelotas de trabajar en el área modular. Con suerte es un primer paso", concluye en un tono esperanzador Dave Hakkens. "Nunca va a existir un dispositivo modular definitivo, especialmente en los teléfonos, que no son únicamente una herramienta sino también un objeto de moda", defiende por su parte Díaz.

"No creo que el teléfono modular sea el futuro. El teléfono modular tendrá su transición en el mundo de la tecnología y nacerá y morirá, y luego dará a paso a otra cosa", sentencia este ingeniero. Antes de predecir su extinción definitiva, habrá que comprobar primero qué tipo de rompecabezas tecnológico están dispuestos a montar los usuarios. De momento, Google ha decidido venderles uno diferente al que habían anunciado en un principio. 

(Foto: Google/Project Ara) © Externa (Foto: Google/Project Ara)
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