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Greg Heffley, el ‘pringao’ multimillonario

EL PAÍS EL PAÍS 18/06/2014 Clara Morales Fernández
© Proporcionado por ElPais

“¿Vas a seguir dibujando a Greg hasta que vaya a la universidad?”, “¿Cómo se te ocurrieron sus dos hermanos?”, “¿Por qué cuando la madre de Greg se pone las gafas no se le ven los ojos?”. Estas preguntas son oro puro. Jeff Kinney (Maryland, Estados Unidos, 1971), el objeto de tanta expectación, solo sale de su escondrijo en Plainsville, el pequeño pueblo de Massachusetts donde vive con su familia, dos veces al año para recorrer mundo, y esta es la primera vez que pisa España. El autor de Diario de Greg (RBA-Molino), una saga infantil que ya ha vendido más de dos millones de libros en España y 20 en el mundo entero, trata de vencer su timidez: “Voy a seguir dibujando a Greg, pero Greg no crece. Sus hermanos se me ocurrieron gracias a los míos. A la madre de Greg no se le ven los ojos porque las madres son tan sabias que lo ven todo”. Los niños aplauden: aprobado.

Las 450 personas (padres e hijos) reunidas en el Teatro Fernán Gómez de Madrid para obtener unas palabras y una firma de su ídolo saben que Greg, un alfeñique egocéntrico y travieso, no es un modelo a seguir. “Es el anti-Harry Potter. Harry es popular, deportista, poderoso y rico. Aunque sea mostrado como un desclasado, es solo porque vive bajo la escalera. Potter es genial, pero no se parece en nada al niño que yo era”, explica Kinney. Él tampoco ha sido siempre un triunfador, aunque los ocho volúmenes de la serie (siete editados en España) copen las librerías de medio mundo y se hayan producido ya tres películas sobre este universo infantil. El formato de sus obras, viñetas que ilustran las aventuras de Greg Heffley y su familia acompañadas de párrafos cortos, viene de una fallida carrera en el mundo de la tira cómica. Los periódicos no le quisieron (“no era suficientemente talentoso”, admite), y se decidió a comenzar un diario para no perder la práctica. 1.300 notas después, en 2006, nació el primer Greg.

Dibujo de Jeff Kinney.

El modelo de Kinney, un humor apto para toda la familia sobre cuestiones de la vida cotidiana, se ha publicado en 41 idiomas distintos y valió al autor ser elegido por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes en 2009. El signo más evidente de su éxito es la multitud de diarios que han surgido a imagen y semejanza del de Greg. En la editorial Alfaguara, por ejemplo, uno de los más vendidos en 2013 para la franja entre ocho y diez años fue 75 consejos para sobrevivir en el colegio, de María Frisa (60.000 ejemplares), una versión femenina y patria de la difícil adaptación a la escuela. El autor reconoce un cierto agotamiento de las sagas de magia o fantasía que habían sido hasta ahora reinas del infantil y juvenil: “Lo mágico debe ser único, excepcional. Hubo un momento en que todo el mundo era el elegido. Quizás estamos en el momento de la distopía [Los juegos del hambre, Divergente]. Pero ahora, con títulos como Bajo la misma estrella, puede que estemos entrando en el realismo. Aunque yo me dirijo a una audiencia que está un poco por debajo de esa edad, así que no sé si formo parte de esa conversación”.

El dibujante trata de desembarazarse por todos los medios de cualquier halo de autoridad en la materia. Asegura que su vida apenas ha cambiado con el boom de Greg: cuida de sus hijos de 9 y 11 años y de su perro Thunder, escribe en casa y gestiona una web de juegos educativos para niños que trata de controlar por correo electrónico incluso cuando está de gira. Insiste en que no es un pope de la literatura juvenil, y que no tiene ningún propósito de gran altura cuando se sienta delante de su tableta gigante a dibujar. “Como adulto, cuando escribes para niños tu instinto es enseñarles. Pero los chicos lo huelen, entienden cuándo están siendo adoctrinados. Y esa es una buena forma de espantar a un crío. Yo solo escribo para divertirme”, confiesa Kinney, que así, vestido con una camisa de color claro y con una media sonrisa entre traviesa y avergonzada, parece un niño grande. ¿Su mayor logro? Las historias que le han llegado de chavales castigados en el colegio por leer a Greg a escondidas. El escritor saca pecho: “¡Es como contrabando!”.

Dibujo del ilustrador y escritor Jeff Kinney.

Aunque ha advertido varias veces de que abandonaría a Greg si en algún momento dejaba de hacerle gracia, el estadounidense está hoy más lejos que nunca de cerrar la saga. Cada libro ha ocupado nueve meses de su vida durante los últimos ocho años, seis meses para pensar ideas y una estructura, tres meses para escribir y plasmar las 350 viñetas que exige cada título. Pero no considera que el lenguaje esté agotado. Ve a Greg, más bien, como una tira cómica que puede tener un recorrido tan largo como el de Charlie Brown, al que Charles M. Schulz dio vida durante 50 años. Los niños tampoco parecen haberse cansado. Ataviados con máscaras de su personaje favorito, cientos de Gregs hacen cola, diario en mano, para llevarse unas palabras del autor, para muchos hasta ahora un desconocido. Kinney piensa ya en una manera de conservar esa algarabía en torno a él: “He pensado en lanzarme a hacer otro tipo de historias, aunque sé que algunos lo verían como una burda comercialización. Pero no tengo claro aún si soy un autor de una sola obra. Hay una gran diferencia entre una muy buena idea y un, digamos, talento mediocre. No sé si tendré éxito”. Y entonces, solo entonces, una sombra de preocupación cruza su rostro.

Jeff Kinney, autor de la saga del 'Diario de Greg' mantiene un encuentro con sus lectores en el teatro Fernán Gómez de Madrid. / Gorka Lejarcegi (EL PAÍS)

Diario de Greg, 8: Mala suerte, por Jeff Kinney, verá la luz en España en otoño. En ese momento, en Estados Unidos se editará el capítulo 9: The long haul. Jeff Kinney se encontrará con sus lectores españoles el 19 de junio en Valencia y el 20 de junio en Barcelona.

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