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Guerra de fechas para una “situación de emergencia”

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 27/09/2017 Faustino Sáez
Jorge Garbajosa y Sergio Scariolo, en el pasado Eurobasket © Proporcionado por ElPais Jorge Garbajosa y Sergio Scariolo, en el pasado Eurobasket

Con la temporada ya encima, FIBA y Euroliga prolongan la guerra fría que mantiene en vilo al baloncesto europeo. Atrincherados, cruzándose propuestas y comunicados, los dos estamentos que han colapsado el calendario buscan ahora soluciones para minimizar el solapamiento de fechas derivado de la puesta en marcha de los partidos de clasificación para el Mundial de China 2019.

La semana pasada, la Euroliga insistió en plantear un calendario internacional que modificaba el actual pero trasladaba las ventanas de selecciones de la FIBA a junio y julio. Ayer, la propia FIBA presentó una contrapropuesta que reduce de nueve a siete los días de concentración de los equipos nacionales en las semanas del 22 al 28 de noviembre y del 21 al 27 de febrero de 2018. En este formato, la Euroliga debería pasar sus partidos al martes. Las jornadas 9ª y 23ª se disputarían de forma íntegra ese día y los jugadores convocados por sus selecciones se concentrarían al día siguiente, el miércoles.

Los combinados nacionales disputarán dos partidos en cada ventana de clasificación (uno en casa y otro fuera): estos serían el viernes de esa semana y el domingo o lunes (aún por definir). El martes, como tarde, los jugadores estarían de nuevo a disposición de sus clubes. Con esta propuesta, “los jugadores podrían tener que jugar hasta seis partidos en solo 10 días durante la ventana de febrero, incluyendo las Copas nacionales, Euroliga y los partidos de la selección nacional. Además, algunos de los viajes que los jugadores deben realizar requieren hasta 30, 40 e incluso más de 50 horas de viaje”, contestó la Euroliga que, a pesar de todo, se comprometió a estudiar el nuevo calendario para realizar “una evaluación exhaustiva” del mismo. La FIBA replicó argumentando que el 99% de los internacionales viajarán dentro de Europa y apenas tres jugadores argentinos (entre ellos el madridista Facundo Campazzo) y el base uruguayo del Baskonia, Jayson Granger se verían obligados a coger vuelos transoceánicos.

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“España es la selección más perjudicada por los innumerables jugadores que juegan en la NBA y disputan la Euroliga, más de 25 en total. Cuando se acerque la fecha de la convocatoria hablaré con la Federación para que me indique cuáles son los jugadores disponibles”, señaló ayer Sergio Scariolo. El Valencia Basket, el equipo que más jugadores aportó a la selección española en el último Europeo, tendría un calendario para sus internacionales con seis partidos en 13 días en noviembre y seis más en 12 días en febrero. La semana previa a la disputa de la primera ventana tiene doble jornada de Euroliga a partir de la cual se comprimen partidos y viajes. “Necesitaría una bola de cristal para conocer si habrá acuerdo o no”, bromeó el seleccionador ante la incertidumbre de fechas.

La Federación Española se pronunció también declarando como una prioridad el “afrontar este conflicto desde una perspectiva global, por encima de las coyunturas de la Liga ACB”. La FEB confía en que “tanto Euroliga como los clubes españoles que participan en ella asuman la necesidad de adquirir un compromiso capaz de terminar con la actual situación de emergencia”, según rezaba el comunicado emitido en su web.

La FIBA aprobó en noviembre de 2012 la incorporación de las ventanas a partir de este curso 2017-18. Un lustro después los estamentos implicados no han logrado hacer un puzzle abarcable para el baloncesto europeo. Entre el próximo mes de noviembre, y los meses de febrero y junio de 2018, España se medirá a Eslovenia, Montenegro y Bielorrusia en la primera parte de la clasificación Mundialista que concluirá en febrero de 2019. “Vienen tiempos dificilísimos, preparémonos para apretar los dientes”, avisó Scariolo tras lograr el bronce en el Eurobasket.

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