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Hamas y Al Fatah anuncian el Gobierno de unidad palestino

El Mundo El Mundo 02/06/2014 SAL EMERGUI

Cinco semanas después de y tras superar las diferencias de última hora, los dos principales grupos palestinos -el nacionalista Al Fatah y el islamista Hamas- han oficializado hoy el nacimiento del Ejecutivo de unidad.

Los 17 ministros del 'Gobierno de acuerdo nacional' han jurado sus cargos en la Mukata de Ramala ante el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y líder de Al Fatah, Abu Mazen sellando así siete años de sangrienta división entre la Franja de Gaza (controlada por Hamas) y Cisjordania (Al Fatah).

De carácter tecnócrata, el Gobierno estará encabezado por el actual primer ministro en Cisjordania, Rami Hamdallah, que asumirá también la cartera de Interior.

"Es el fin de la escisión del pueblo palestino que ha hecho un daño catastrófico a nuestros objetivos", ha afirma Abu Mazen, dejando atrás lo que ha llamado "página negra".

Con el rechazo garantizado de Israel de dialogar con un Ejecutivo apoyado en el movimiento islamista y la incertidumbre sobre la reacción de Estados Unidos, la ONU y la Unión Europea, Abu Mazen espera que sea un Gobierno transitorio hasta la celebración de elecciones a principios de 2015. La última vez que los palestinos acudieron a las urnas acabó con la clara victoria de Hamas en el año 2006.

"Para conseguir la reconciliación tenemos dos vías: un Gobierno tecnócrata y elecciones", explicó Abu Mazen hace unos días.

En un mensaje a Israel y sobre todo a la comunidad internacional, Abu Mazen ha aclarado que el Gobierno seguirá sus posiciones. "Respetará los compromisos adquiridos, los acuerdos firmados y el plan político aprobado en las instituciones de la OLP", añade.

Es el principal mensaje que ayer trasladó por teléfono al secretario de Estado norteamericano, John Kerry. Tras mostrar su "inquietud por el papel que pueda tener Hamas", Kerry exigió que el nuevo Gobierno cumpla las tres condiciones del Cuarteto que Hamas nunca aceptó: renuncia a la violencia, reconocimiento del Estado de Israel y respeto de los acuerdos firmados.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostiene que no se debe dialogar con un "Gobierno apoyado en el grupo terrorista Hamas que no reconoce a Israel y aspira a su destrucción". Cuando Al Fatah y Hamas anunciaron la reconciliación a finales de abril, Israel suspendió las negociaciones que en cualquier caso atravesaban una situación de muerte clínica.

Horas antes del anuncio de Ramala, Netanyahu envió un mensaje a Europa: "El terrorismo islamista levanta su cabeza en Europa y el último ejemplo horrible es el ataque contra el Museo Judío de Bruselas. Me parece muy extraño que gobiernos europeos que condenan con rotundidad este asesinato hablan al mismo tiempo con ambigüedad e incluso amistad del Gobierno con Hamas, un grupo terrorista que comete y elogia estos crímenes".

"La mano de los palestinos sigue extendida a las negociaciones de paz que están bajo mi responsabilidad", aclara el 'rais' palestino. La nula confianza y gran tensión entre Abu Mazen y Netanyahu aumentaron durante los nueve estériles meses de negociación y alcanzan ahora su punto más álgido. Con todo, se mantendrá la cooperación en materia de seguridad.

El líder de Hamas, Ismail Haniyah, aplaude "la histórica unidad palestina" y avisa: "Nunca reconoceremos a Israel. El nuevo Gobierno de reconciliación no provocará la renuncia a la lucha armada de Hamas". Palabras dirigidas a Israel pero sobre todo al núcleo duro del brazo político y armado de Hamas.

La reconciliación se debe básicamente al deseo de satisfacer a la mayoría de los palestinos, pero también a la precaria situación económica y estratégica de Hamas en Gaza. El movimiento islamista necesita dinero y apoyo político en una crisis agravada por las pésimas relaciones con Egipto. El ejército egipcio no sólo derrocó a su aliado, el presidente islamista Mohamed Mursi, sino que ha destruido la mayoría de túneles de contrabando entre el Sinaí y Gaza.

La ceremonia en Ramala ha estado a punto de anularse debido a dos desavenencias. Por un lado, Riad Malki seguirá siendo ministro de Exteriores pese a la oposición de Hamas. Por otro, el Ministerio de Asuntos de los Presos (que asiste económicamente a éstos y sus familias) continuará dependiendo de la ANP y no de la OLP como deseaba Abu Mazen para evitar posibles críticas de algunos países donantes.

Hamas y Al Fatah esperan que el lunes 2 de junio sea un día histórico.

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