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Hay vida más allá de los depósitos

EL PAÍS EL PAÍS 08/06/2014 Piedad Oregui

España es un país de rentistas.El depósito ha sido el refugio por excelencia del dinero más conservador. Durante muchos años bastaba comprar uno de estos productos para compensar sin problemas la inflación. El panorama, sin embargo, se ha complicado para aquellos ahorradores que solo desean mantener el poder adquisitivo. Y es que la caída de la rentabilidad de los depósitos no ha venido sola ya que el interés que ofrecen otros productos conservadores también ha menguado. Por lo tanto, hay que asumir más riesgo.

Basta fijarse en los escaparates de las oficinas bancarias para imaginarse la sensación de orfandad que debe tener este colectivo de ahorradores: los depósitos a plazo ofrecen rentabilidades que en muchos casos no llegan al 1%; en unas pocas entidades el rédito se sitúa entre el 1,25% y el 1,75%, y en muchas menos ocasiones alcanzan el 2,25%. Ya ni las entidades extranjeras apuestan por estos productos: Banco Espirito Santo, que hasta hace no mucho ofrecía depósitos al 4% a un año, ha rebajado su rendimiento hasta el 2,1% a 12 meses para importes superiores a 50.000 euros. Banco Mediolanum comercializa un depósito a 13 meses al 2% y otro, a seis meses, al 1,5%. El Depósito Bienvenida de ING Direct, a tres meses y para nuevos clientes, tiene una Tasa de Rentabilidad (TAE) del 2%; a seis y 13 meses, este rendimiento es del 1,2% y 1,5%, respectivamente.

En el panorama nacional las ofertas, salvo excepciones —Ban-kinter tiene un depósito a 13 meses que para nuevos clientes y con domiciliación de nómina alcanza el 2,1% TAE mientras que Openbank vende su Depósito Bienvenida a cuatro meses al 2%—, siguen recortando los rendimientos. Unicaja tiene abierto el plazo de suscripción de imposiciones a muy corto plazo, entre 7 y 30 días, a tipos de interés nominales entre el 0,1% y el 0,3% en función también de los importes. Los depósitos, exclusivos por Internet, de Caja Ingenieros ofrecen ahora a 25 meses el 1,2% y a 15 meses, el 1%.

En paralelo, la rentabilidad de la deuda pública española se ha ido recortando, y no de forma poco evidente, a lo largo de los últimos meses. En el mercado primario o de emisión, las letras del Tesoro a seis meses ofrecen un tipo medio del 0,362% y a 12 meses, del 0,598%. Los bonos a tres y cinco años colocan su rendimiento en el 1,039% y 1,648%, respectivamente, mientras que las obligaciones a 10 años, lo hacen al 2,968%.

El interés de la deuda pública y los fondos monetarios no deja de caer

Es también verdad que los fondos de inversión monetarios acumulan una rentabilidad promedio del 0,25% en los cinco primeros meses del año, según los datos de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva (Inverco). En un plazo de un año, con los datos de Morningstar, no llegan a 15 los fondos de inversión en el mercado monetario europeo que registran plusvalías superiores al 0,5% y, sin embargo, hay media docena de ellos que están en negativo.

Pese a los poco elevados rendimientos de una gran parte de estos activos financieros es una realidad que “permiten”, al menos a corto plazo, mantener el patrimonio (sin tener en cuenta gastos operativos varios e impuestos). Y es así porque en términos anuales, los precios subieron hasta abril de 2014 un 0,4%, si bien desde enero acumulan un recorte de 0,3 puntos. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, la inflación anual estimada del IPC en mayo de 2014 es del 0,2% por lo que, de confirmarse, provocaría una disminución de dos décimas en su tasa anual.

No hay duda de que existen en el mercado financiero español alternativas conservadoras a depósitos, deuda pública o fondos monetarios pero, tal y como señalan los expertos, nadie puede esperar de ellas altos rendimientos. “Puntualmente aparecen ofertas algo más atractivas, pero la realidad es que, sin riesgo ninguno, es difícil encontrar activos rentables y hay que huir, aún más los inversores/ahorradores de propuestas no reguladas, de materias primas por muy doradas que sean o de productos que no tienen ninguna supervisión por parte de algún organismo”, explican.

Entre los activos más citados por los técnicos para ayudar a ampliar la gama “conservadora” —todos ellos consideran que al menos una parte, más o menos relevante, de la cartera siempre debe mantenerse en posiciones sin riesgo y fácilmente líquidas— se colocan los seguros de vida-ahorro en los que el capital está asegurado. En general éstos, que tienen un horizonte temporal mayor que el de los depósitos (sus comisiones medias, también son más altas), ofrecen rendimientos garantizados entre el 1,5% y el 2%.

Los seguros de vida-ahorro son una opción para los más conservadores

De forma alternativa, las compañías hacen campañas puntuales para captar clientes y en estos casos sí pueden obtenerse resultados que, normalmente, durante periodos que oscilan entre los tres y cinco años, superan el 3%. En este sentido, el Banco Popular comercializa su nuevo Seguro Ahorro Bonificado Creciente, que ofrece una rentabilidad del 3,8% garantizado durante el primer año (suma de un interés técnico fijo anual es del 1,80% más un sobreinterés actualizable cada año, que, en estos momentos, está fijado en el 2%). La realidad es que solo si se mantienen las aportaciones periódicas se pueden obtener bonificaciones del 1% cada cinco años y hasta el 8% al cabo de los 40 años.

Los fondos de inversión garantizados –es importante en éstos cumplir los plazos de suscripción y reembolso para lograr los rendimientos asegurados— son junto con los fondos llamados de retorno absoluto o de rentabilidad absoluta otras de las alternativas más citadas. Entre los primeros, es importante señalar que la mayoría de los que en estos días se comercializan (Bankia Fondos, Caja Ingenieros Gestión, Ibercaja Gestión, Gescooperativo, Unigest, Kutxabank…) son de renta variable, es decir, que vinculan su rendimiento final a la evolución de determinados índices bursátiles (garantizando como máximo que se recuperará el capital invertido). Puede, por tanto, darse el caso de efectivamente perder patrimonio al cabo del tiempo por el impacto de la inflación.

Los fondos de retorno absoluto están ofreciendo en promedio, según los datos de Inverco, desde principios de año y hasta el cierre de mayo, un rendimiento del 1,03%; por tanto, superior al generado por los monetarios. En general, los especialistas reconocen que hay que ser precavidos con “todo lo que se vende bajo esta etiqueta”. No son, añaden, ni fondos garantizados ni fondos de retorno total (que dependen del comportamiento de los mercados) sino fondos que tratan de lograr rendimientos positivos en un determinado periodo de tiempo de forma independiente a la dirección de los mercados.

Sobre los fondos de rentabilidad objetiva, que se han puesto relativamente de moda entre las entidades como pseudosustitutos de los depósitos o de otros fondos garantizados, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) emitió el verano pasado una advertencia en la que dejaba claro que en ellos no existe garantía de un tercero, por lo que “ni el capital invertido ni la rentabilidad están garantizados”.

Cualquier otro producto financiero, desde los fondos de renta fija a los de renta variable en sus múltiples versiones, pasando por los mixtos e incluso por los estructurados o por los que generan rendimientos periódicos; los seguros de capital, los planes de pensiones, los productos derivados, la compra directa de acciones, los pagarés, la deuda privada… simplemente incorporan riesgo; mayor o menor. Es cierto, a su favor que, en algunas ocasiones, llegan a ofrecer significativas rentabilidades.

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