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He aquí el tesoro de la 'Mercedes'

El Mundo El Mundo 12/06/2014 ESTHER ALVARADO

Ahí hay 30.000 monedas de plata y 180 de oro de las más de 500.000 que viajaban a bordo de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes desde Montevideo. Las que saltaron por los aires la mañana del 5 de octubre de 1804 frente a las costas de Cádiz con todo el pasaje y tripulación a bordo (más de 300 personas). Las que durmieron el sueño de los justos 200 años en una tumba de agua. Las que codiciaba la empresa de exploraciones subacuáticas Odissey, que encontró, saqueó y destrozó el pecio. Las que fueron recuperadas por el Gobierno español en 2011 tras años de litigio. He ahí el tesoro expuesto hasta final de año en la muestra 'El último viaje de la Fragata Mercedes', dividida en dos sedes (Museo Naval y Arqueológico).

Esto es lo único que interesaba a los marinos ingleses que hundieron la nave y a los piratas estadounidenses que la esquilmaron. Pero para nosotros, la historia de este barco entronca directamente con la Historia de España en el siglo XIX. Su hundimiento significó algo más que la pérdida de caudales: rompió la paz y provocó tal conflicto diplomático que un par de meses después España declaró la guerra a Reino Unido y un año más tarde sus Armadas se enfrentaban en Trafalgar.

Complementarias, aunque no indivisibles, las dos exposiciones (realizadas por los ministerios de Cultura y Defensa y Acción Cultural Española con el patrocinio de la Unesco) ofrecen un recorrido perfectamente documentado sobre los pormenores del naufragio de la embarcación, que salió del puerto de Montevideo en agosto de 1804.

Los documentos firmados por el ministro Godoy y por Domingo Pérez de Grandallara, ministro de la Marina, en los que ordenaban que la Mercedes y otras fragatas que la acompañaban en la batalla del Cabo de Santa María fueran a Perú en busca de los caudales de la Corona (paralizados desde que estalló la guerra con Inglaterra en 1796), lucen al comienzo de la muestra del Museo Naval. Esta documentación fue fundamental para ganar el caso a Odissey en 2011.

Campo de batalla, el mar

El encuentro con las cuatro fragatas inglesas (mayores y mejor pertrechadas que las nuestras) se produjo a las ocho de la mañana del 5 de octubre de 1804, a una jornada de navegación de Cádiz. Al capitán de navío Diego de Alvear, que abandonó su estatus de pasajero y la Mercedes para trasladarse a la Medea (el buque insignia) en Montevideo junto al jede de escuadra, José de Bustamante, el combate le pilló con traje de diario. Su camarote y vestimenta están reproducidos, así como una maqueta de la Mercedes y una sección de la nave que, gracias a un inteligente juego de espejos, permite tener la sensación real del tamaño y distribución de los cañones.

"Las cuatro fragatas españolas -Mercedes, Medea, Fama y Clara- se colocaron en línea de combate y las cuatro inglesas se colocaron en línea de guarida. Un oficial británico fue en barca a la Medea para hablar con Bustamante y exigir la rendición de las naves para ser llevadas a Inglaterra a lo que el jefe de escuadra se negó. Antes de regresar a la Amphion (las otras naves inglesas eran Infatigable, Lively y Medusa), el oficial aventó un pañuelo blanco en cubierta, que previno a los suyos para el combate. Tan pronto regresó, comenzaron los disparos", explica Susana García, comisaria de Un tesoro cultural recuperado (Museo Naval).

Una bala roja (explosiva) impactó en la Santa Bárbara del barco (el depósito de pólvora) y la nave estalló en mil pedazos llevándose al fondo del mar los cuerpos de casi 300 personas (entre ellas la mujer, un sobrino y siete de los ocho hijos de Diego de Alvear, que se llevó consigo al mayor, de 14 años) y toda la carga.

"La batalla duró poco. A las 9.45 se hundió la Mercedes y, agotadas de luchar, al rato se rindieron la Medea y la Clara. La fragata Fama trató de huir, pero dos naves inglesas le dieron alcance. La Amphion envió barcas para rescatar a los náufragos de la Mercedes, pero sobrevivieron menos de 50", explica Carlos León, arqueólogo subacuático, responsable de la dirección creativa y monográfica de la muestra.

'La razón frente al expolio' es el título que lleva la exposición que acoge el Museo Arqueológico Nacional. Allí, junto a dos cuadros de Goya, están los libros de Diego de Alvear, la reconstrucción de cómo se hallaban las monedas en el fondo del mar, muestras de los depósitos de agua en los que fueron trasladados a España, algunos pequeños objetos que fueron rescatados -"aunque podían haberse sacado más, de no haberse ido sólo en busca de los caudales", lamenta la comisaria Carmen Marcos-, las pruebas y documentos que se presentaron en el juicio que terminó con el fallo a favor del Gobierno de España... Y, por supuesto, el tesoro de la discordia.

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